El H.M.S. Albion era un acorazado destinado a servir en Asia cuya botadura tuvo lugar el 21 de junio de 1898 después de haber sido bautizado por la Duquesa de York, Mary of Teck. Era el barco de guerra más grande que se lanzaba al Támesis. Aquí tienen las imágenes del momento en que fue lanzado al río:
Nada especial, ¿verdad? En realidad las imágenes son engañosas, porque la botadura de dicho navío provocó una enorme desgracia. Como tales eventos eran acontecimientos muy populares, se había congregado mucha gente para presenciar la botadura, más concretamente unas 30.000 personas. En uno de los laterales había una plataforma desde la que unos 200 espectadores se agolparon para presenciar el acontecimiento. Había carteles de «Peligro» por todos lados, pero nadie hizo demasiado caso. Y entonces sucedió: cuando el barco llegó al agua provocó grandes olas, de las cuales una destrozó esa plataforma enviando al río a los que se encontraban situados allá. Murieron al menos 35 personas, la mayoría mujeres y niños. La tragedia de la botadura del H.M.S. Albion se considera como la tercera mayor desgracia que ha sucedido en el río Támesis.
Este acontecimiento fue capturado por varias cámaras a la vez, y resulta muy interesante contrastar los diferentes puntos de vista de cada uno. Aquí tienen el de otro cámara que filmó desde nivel del río. Al igual que el que se ve al principio del post, no hay ninguna pista de la desgracia humana que sucedió:
Y ahora es cuando les planteamos el dilema moral. Uno de los que estaba filmando el evento fue el afamado cineasta Robert W. Paul, uno de los grandes pioneros del cine británico. Aunque leerán por internet que él sí captó el momento fatídico, no es del todo cierto, ya que no se ve el instante en que la gente cae al agua. Pero sí que hizo una cosa: siguió grabando mientras la gente era rescatada. Otro de los diversos cámaras que filmó el evento, Birt Acres, comentó que él dejó de grabar cuando sucedió la desgracia para ayudar a rescatar a todas las personas que habían caído, dejando implícita una crítica a Robert W. Paul por no haber hecho lo propio. Aquí tienen el filme de Paul:
Él había escogido filmar el evento desde una barca, que hace que se pueda apreciar menos la botadura aunque le da un aire más de inmediatez o noticiario actual. Pero fíjense cómo después de grabar el hecho en si hay un par de cortes que culminan con la grabación de las barcas de gente recogiendo personas del agua, con todo el caos que contrasta con la solemnidad – incluso algo aburrida diría yo – del evento que vimos en los primeros cortos.
En su momento, no obstante, hubo bastante polémica respecto a estas películas, y hubo dudas sobre si distribuirlas o no. ¿Qué opción era mejor? Las dos primeras quizá son más respetuosas y no explotan el morbo, pero dan una imagen falsa de lo que sucedió. La última es más fidedigna, pero inevitablemente está aprovechándose de lo sonado de la desgracia. Es significativo que ese plano final no sería comprensible al espectador si no conociera las circunstancias que rodearon a este evento. Por si solo parecería un muelle muy agitado con mucha gente yendo arriba y abajo en sus barcas. Por tanto, se presupone que el espectador conoce la tragedia del H.M.S. Albion y que se le está mostrando las consecuencias que tuvo.
Otro dilema es la reacción que tuvo Robert W. Paul. ¿Debería haber dejado de filmar para ayudar? ¿O es el deber del reportero filmar los hechos, no participar en ellos? Incluso yo añadiría, ¿realmente podía ayudar en este contexto o habría sido significativa su ayuda? Pero aun admitiendo eso, ¿no resultaría molesta su presencia con la cámara ahí en medio de esa agitación? Vean como en el plano final hay un hombre que le increpa para que se vaya.
Todas estas preguntas versan sobre un dilema tan viejo pero al mismo tiempo tan actual como el periodismo. A mi entender no tienen respuesta fácil, pero es significativo ver como ya estaban planteándose en el marco del cine en una fecha tan temprana, cuando este medio tenía solo unos años de vida.

Importante peliculita, sí. A mi me pasa lo mismo, que no tengo muy clara la respuesta: prejuzgar es muy fácil, pero juzgar lleva mucho tiempo, aunque la lista de testimonios que has de interrogar estén todos dentro de ti mismo. Eso sí, como espectador del futuro agradezco que existan esas imágenes
Así es, aunque realmente parece fácil escoger la opción más ética, el tema es mucho más complejo de lo que parece y entiendo la decisión de Robert W. Paul (otra cosa es que habríamos hecho nosotros en su situación, cosa que veo casi imposible de predecir). En todo caso es interesante ver cómo ese debate sigue sin resolverse hoy día…
Un saludo.
Interesante apunte Doctor, me ha traído a la cabeza una idea que me ronda desde hace tiempo sobre este asunto de la representación de las tragedias, la información y demás, que está de muy triste actualidad con las guerras de Ucrania y Palestina ahora, grabadas con móvil.
Me refiero a que este debate de alguna forma se ha dado la vuelta. Finalmente parece que los grandes medios han encontrado un método sencillo, que es emborronar a los muertos para el telediario -que en sí ya me parece un asunto debatible- en horario infantil y comentar que las grandes atrocidades se ven en rrss. Así, lo que ocurre ahora es que nos han trasladado la responsabilidad y los dilemas morales a nosotros, espectadores, que tenemos que elegir:
¿Busco las imágenes atroces porque solo así tendré una idea realista de la tragedia? ¿o mejor lo evito por respeto a los muertos o por cierto decoro o por no pasar un mal rato, ya que aunque yo lo vea no va a cambiar nada? El caso es que ahora somos nosotros los que tenemos que decidir, porque el que puede lo graba todo y lo difunde sin remordimiento alguno, pues somos los espectadores los aparentes responsables por el hecho de seleccionar lo que vemos… En fin, que me lío. Discúlpeme usted.
Hay que ver este Robert W. Paul qué pedazo de cineasta era. Sin ser yo un entendido en su obra no recuerdo haber visto ninguna pieza suya que no tenga interés por algún motivo.
Saludos fluviales (aunque dice usted al principio que el barco fue lanzado al mar…)
Hola Manuel,
Sí, cuando escribí el post era consciente que el tema era de rigurosa actualidad aunque no fue mi motivación principal para sacarlo ahora. Yo como permanezco bastante al margen de telenoticias y medios de actualidad no era consciente de eso que explica usted, y es un giro bastante perverso de la situación. Me pregunto hasta qué punto son necesarias ciertas imágenes con la excusa de «documentar lo que está pasando». El problema es la fina línea entre «denunciar esas atrocidades» y «explotar el morbo», así que es difícil llegar a alguna conclusión.
Sobre Robert W. Paul, es simple y llanamente uno de los grandes pioneros de la primera época del cine. Un nombre injustamente olvidado (como la gran mayoría de contemporáneos suyos, obviamente) que como dice casi siempre ofrece algo interesante.
Y gracias por la corrección, ¡está usted en todo!
Un abrazo.