6 de octubre – El cowboy con el biberón
La sesión de Griffith destinada a darnos las vitaminas necesarias para afrontar el día nos ofreció un par de cortos hechos con los recursos mínimos: uno o dos decorados para historias de apenas 10 minutos pero que funcionan muy bien y no se hacen pesadas o estáticas, demostrando que un buen trabajo de realización implica también cuidar la escenografía y saber dirigir a los actores para controlar sus movimientos. Un contraste muy interesante respecto al hallazgo que siempre se suele citar de Griffith, que es el montaje, y que nos demuestra lo bueno que era en otras facetas como cineasta.
The Wooden Leg (1909) es un corto cómico que parte de una premisa que luego reutilizaría el genial Charley Chase, en que un compromiso de boda se interrumpe al hacer creer al pretendiente que la novia tiene una pierna de madera (aún me pregunto cuál sería el problema exactamente, ¿esperarían que los hijos nacieran también con una pata de palo?). The Prussian Spy (1909) ofrece una pequeña escena de suspense con solo dos escenarios, en que una joven oculta a un espía en un armario e intenta que su criada lo salve antes de que lo descubran.




