Introducción al color en la era muda: el color aplicado a la película

El tema del uso del color en el cine de la era muda es demasiado complejo y extenso como para despacharlo en un mero artículo, de hecho hay bibliografía dedicada exclusivamente a este tema. La finalidad de este post reside por tanto en ser más bien una introducción al tema y un repaso a las diferentes técnicas que se utilizaron en esta época. De modo que pónganse cómodos y acompáñenme en este viaje a los inicios del color aplicado manualmente a las películas.

Empecemos derribando una serie de mitos: ni el cine mudo era en blanco y negro, ni el color se introdujo en la era sonora. Los ejemplos que existen de color en la era silente no son pequeñas rarezas ni excepciones, sino que confirman que este tipo de técnicas se utilizaban con suma frecuencia. ¿Por qué, entonces, tantas obras mudas teóricamente en color se han visto durante años en blanco y negro? A menudo algunos lectores me han preguntado extrañados por nuevas ediciones en DVD de clásicos del cine mudo que aparecen ahora con los fotogramas tintados de tonos amarillentos y azulados, cuando de toda la vida se habían visto en blanco y negro (a mí mismo me pasó eso con El Enemigo de las Rubias (The Lodger, 1927) de Alfred Hitchcock cuando pasé de la anticuada versión que había visto siempre a la última restauración). ¿Eran así las películas originariamente? La respuesta es sí. Y si las hemos visto durante años en blanco y negro es por una serie de motivos que desgranaremos al final del post. Pero primero veamos cómo se aplicó el color en las orígenes del cine.

De entrada hemos de tener en cuenta que el color se podía obtener por dos grandes vías dentro de las cuales había multitud de alternativas diferentes: colorear el fotograma después de que se hubiera filmado la película en blanco y negro o capturar el color con la cámara y reproducirlo en el propio fotograma. Para evitar alargarnos aún más, en este post nos centraremos en el primer caso por ser el más habitual y el más específico de la era muda. Empecemos viendo las diferentes técnicas que existían de aplicar este procedimiento.

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150 años de Chomón: redescubriendo a Segundo de Chomón

Parece que fue ayer cuando la Filmoteca de Catalunya anunció por todo lo alto la edición de un magnífico DVD de cortos de Segundo de Chomón y un libro de Joan M. Minguet con la intención de dar a conocer al genial y poco reconocido cineasta terulense. Pero en realidad hace ya 10 años de eso, y en todo este tiempo tengo la impresión de que las cosas han cambiado y que la figura de Segundo de Chomón es poco a poco valorada como se merece. A estas alturas creo que resulta innegable que el calificativo fácil de «el Méliès español», con el que antaño intentábamos vender al cineasta a gente que lo desconocía, no solo no le hace justicia porque Chomón tiene suficiente estatus por si mismo sino que resulta inapropiado, ya que más allá de su predilección por el uso de trucajes ambos directores tuvieron carreras muy diferentes.

No obstante aún hay trabajo que hacer de cara a estudiar su obra y dar a conocer su figura, y por ello la Filmoteca ha decidido aprovechar el 150º aniversario del nacimiento de Chomón para organizar una serie de eventos bajo el título de Any Chomón. Esto incluye no solo proyecciones de películas suyas tanto en Barcelona como en otros cines del mundo, sino más eventos como una serie de charlas que tuvieron lugar el 19 y 20 de octubre en la Filmoteca de Catalunya, donde historiadores y restauradores de diversos países dieron a conocer multitud de aspectos sobre la vida y obra del cineasta. El Doctor Caligari acudió a esas sesiones y ha pensado que sería buena idea compartir aquí algunos de los datos que se compartieron allá.

Para hacer su lectura más amena en lugar de resumir cada conferencia hemos condensado toda la información en un artículo que repasa su biografía y algunos rasgos de su obra. Abajo del todo tienen la lista de todos los ponentes y el título de sus charlas que sirvieron de base para este post. Esperemos que este artículo sirva como otro granito de arena para dar a conocer un poco más a este gran pionero tanto tiempo injustamente olvidado.

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Rapsodia Satánica (1915) de Nino Oxilia

Dentro de la inagotable producción de películas italianas de divas que se produjeron en los años 10, Rapsodia Satánica (1915) ostenta el honor de ser una de las más populares y que mejor ha soportado el paso del tiempo. Protagonizada por una de las grandes divas de su época, Lyda Borelli – quien también aparece en otra de las obras clave de este género, Assunta Spina (1915) – el argumento es una variación del tema de Fausto en clave femenina: la condesa Alba d’Oltrevita es una anciana que añora su juventud y recibe una tentadora oferta del diablo para volver a ser joven a cambio de no enamorarse. Ésta acepta y se convierte en una mujer hermosa que tiene una relación con dos hermanos: Sergio y Tristano. El primero, de carácter más melancólico, se enamora de ella y amenaza con suicidarse si ésta no le corresponde, pero ella se siente más atraída por Tristano. Inevitablemente se sucederá la desgracia…

Rapsodia Satánica se divide en dos partes claramente diferenciadas no solo en cuanto a argumento sino sobre todo en cuanto a tono. La primera sigue una estilo más convencional de melodrama de divas con personajes llevando sus emociones al extremo (en el cine de divas uno no se enamoraba simplemente, sino que sentía una pasión desaforada que le hacía cometer locuras) y centrando el conflicto en el triángulo amoroso entre Alba y los dos hermanos. En este segmento es de destacar sobre todo el trabajo del director Nino Oxilia, que compone algunos planos pretendidamente irreales pero con un pictorialismo muy hermoso (por ejemplo esa escena en que se ve el campo repleto de jovenzuelos saltando y bailando que es más una representación de la idea de juventud que una imagen realista, ¿o acaso de jóvenes quedaban ustedes con sus amigos para saltar y bailar todos en el campo?), además de aprovechar muy bien los escenarios reales (la fuente de la que Tristano da de beber a Alba y en la que luego los hermanos se sinceran sobre sus sentimientos). Eso sin olvidar uno de los aspectos más llamativos del filme: el uso del color tintado a mano, no de forma realista sino expresiva. Por ejemplo en las escenas en que los jóvenes bailan en la mansión el único vestido con color es el de Alba, que destaca con su tono rosado.

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Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2019 (III)


Imagen: Valerio Greco

Entrando en el ecuador del festival uno empieza a notar ya cierto agotamiento acumulado y los primeros síntomas de que el cuerpo está implorando a gritos salir de esa sala oscura. Es en este punto del festival cuando más lamento que casi ninguna de las proyecciones que tengo previsto saltarme sean a primera o última hora del día, que son los horarios que a uno le permitirían dormir unas horas más. Pero qué le haremos, este feliz estrés consistente en que uno tiene demasiadas cosas por ver en una semana es una de las características de festivales como Pordenone, donde además si uno se salta ciertas sesiones no tiene la seguridad de que pueda cazar esa película en otra ocasión.

8 de octubre – Travestismo a gogó

Les voy a hacer una pequeña confesión: aunque me gustan las películas de William S. Hart, no estaba seguro de ser tan fan del célebre cowboy como para disfrutar de un programa entero dedicado a él. Pero de momento la cosa está yendo bien en gran parte por dos motivos: porque aunque hay cierto tipo de argumentos o situaciones que suelen repetirse sus películas están siendo medianamente variadas, y porque el ciclo se centra sobre todo en su primera época, que son cortos y mediometrajes que se digieren mejor y permiten observar cómo va dando forma a su estilo. El mejor de esta tanda fue The Sheriff’s Streak of Yellow (1915), en que Hart es un sheriff admirado por todo el pueblo hasta que un día deja escapar expresamente a un criminal, ya que le debía un favor del pasado. Eso provoca que le obliguen a resignar de su puesto, pero al final vuelven a aceptarle cuando impide un robo al banco cometido por la banda de ese mismo forajido. Sin una mujer que le redima aquí tenemos al Hart más duro y viril en esta historia que trata sobre lo cambiante que es la actitud de la gente hacia nuestro héroe (un detalle sutil pero interesante: cuando todos acuden a ver qué ha sucedido en el banco una vez Hart ha matado a toda la banda, éste inicialmente se muestra algo desconfiado hacia los lugareños seguramente por temor a que piensen que él tuvo algo que ver con el robo, pero por suerte no es así).

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100 años de Technicolor

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No podíamos despedirnos de este 2015 sin una de las efemérides más destacadas de la cual este Doctor ya habló a raíz de la Giornate del Cinema Muto de Pordenone del año pasado: el centenario del nacimiento del Technicolor, una de las innovaciones técnicas que definió en buena parte la estética de Hollywood en lo que respecta al uso del color durante décadas. Les proponemos pues un repaso a los inicios de ese sistema de coloreado de films.

De entrada, cabe tener en cuenta que el Technicolor no fue, ni mucho menos, la única alternativa de la época para manejar el color. Incluso si dejamos de lado algunas técnicas más artesanales y, por ello, inviables a gran escala (como el coloreado a mano), en las primeras décadas de cine ya hubo una serie de pioneros que se pelearon por encontrar una forma de registrar el color en el negativo de las películas. Algunos de esos sistemas que no acabaron venciendo al Technicolor fueron el Kinemacolor, el Biocolour, el Kodachrome, el Prisma Color o el Multicolor. Pero dejémonos de preámbulos y entremos de lleno en materia.

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Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2015 (IV)

Cuando llega ese momento en que uno tiene en la cabeza música de piano de películas mudas al pasear por las calles de Pordenone o darse una ducha (¡sí, eso sucede!), en ese preciso instante es cuando uno se da cuenta de que quizá lleva demasiados días viendo films mudos y de que obviamente Le Giornate del Cinema Muto llega a su fin. Otros síntomas indicativos son agujetas en las piernas de tenerlas encajonadas durante horas en las butacas del Teatro Giuseppe Verdi en el caso de que seas un poco patilargo, o que tu cuerpo se haya acostumbrado finalmente a saltarse horarios de comida, resignado ante la evidencia de que uno prefiere no perderse la conferencia sobre cine soviético o la primera película de la tarde antes que sentarse a recuperar fuerzas en un restaurante.

Es una auténtica pena que le Giornate del Cinema Muto llegue a su fin, pero quizá nuestros cuerpos agradecerán que esta genial cita no se prolongue más de una semana.

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Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2015 (III)

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Cuando uno tiene por delante toda una semana repleta de películas muy interesantes por ver, necesariamente se ha de hacer selección y renunciar a algunas. La norma más lógica es renunciar a las más fáciles de visionar fuera del festival, pero aun así servidor no puede resistir la tentación de saltarse esa regla acudiendo por ejemplo a la proyección de un film tan fácil de conseguir como La Máscara del Zorro (1920) o, el año pasado, El Tesoro de Arne (1919). ¿Por qué? En primer lugar porque en Pordenone la música en vivo que acompaña a las películas suele ser muy buena, que ya es más de lo que podemos decir de algunas ediciones en DVD que circulan por ahí. Y en segundo lugar, en el caso de la película de Stiller, por la experiencia de verla en pantalla grande (aún recuerdo lo mucho que me impresionó), y en el de Fairbanks por ser el tipo de película que se agradece ver rodeado de más gente que comparte el mismo entusiasmo. Quizá este Doctor debería emplear esa hora y media en reposar un poco de tanta película y tomar el aire pero, ¿cómo resistirse a la tentación?

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Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2015 (II)

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Una de las grandes virtudes del Festival de Cine Mudo de Pordenone para aquellos locos que sentimos una fascinación especial por el cine mudo es que ofrece una programación repleta de títulos fuera de lo común. Este año tenemos por ejemplo un ciclo dedicado a Sinfonías de Ciudades, pero no solo queda fuera la famosa Berlín, Sinfonía de una Ciudad (1927), sino otras sinfonías que sin alcanzar el estatus de esa obra maestra son más o menos conocidas por los seguidores del cine mudo, como Manhatta (1921) de Paul Strand. Lo mismo sucede con el programa dedicado a comedias soviéticas, donde no hay ni rastro del director más recordado del género, Boris Barnet. En otras ocasiones, cuando se programa un film conocido, el aliciente está en la nítida calidad de la copia presentada y en el excelente acompañamiento musical en vivo.

Todo esto queda puesto de manifiesto, como veremos a continuación, desde el primer día del Giornate del festival.

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La Fée des Grèves (1909) de Louis Feuillade

En ocasiones creo que, aunque el cine amplió y mejoró ostensiblemente a lo largo de la era muda su número de recursos expresivos para llegar a ser la forma de arte que es, muchas obras de los inicios poseen un encanto especial para cierto tipo de historias que no se puede igualar ni con todas las mejores técnicas narrativas del mundo. Y como supondrán, el film que he escogido hoy de Louis Feuillade es un ejemplo de ello.

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