Cerrado por vacaciones

Dedicar el tiempo libre del que uno dispone a visionar obras mudas soviéticas o descubrir nuevos cortometrajes primitivos de autores hoy día desconocidos es probablemente una de las aficiones más comunes de la mayoría de la gente (o al menos ésa es la impresión que tiene este Doctor, y no creo que esté equivocado). Pero no es menos cierto que a veces el cuerpo nos pide otro tipo de emociones para pasar nuestros días de vacaciones.

Aunque les parezca extraño, realmente no es incompatible ser un genio del mal fanático del cine mudo con ser también un entusiasta de las ferias y parques de atracciones: montarse en la montaña rusa con mi amigo Roscoe Arbuckle, comer nubes de algodón y competir amistosamente con Cesare en los autos de choque. No en vano, como sabrán en el pasado el Doctor Caligari estuvo muy vinculado al mundo de las ferias. Y ahora que por aquí se acerca el verano es un buen momento para cerrar por unos meses este rincón silente y disfrutar de estos pequeños placeres y no perderse ninguna de las ferias que pasen por la región.

Pero no se preocupen, el Doctor Caligari volverá aquí en septiembre con más cine mudo y las pilas recargadas. Les estaremos esperando.


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The Misadventure of a French Gentleman Without Pants at the Zandvoort Beach (De Mésaventure van een Fransch heertje zonder pantalon aan het strand te Zandvoort, 1905) de Albert Mullens y Willy Mullens

Si les gustan las películas con un título pasmosamente descriptivo, De Mésaventure van een Fransch heertje zonder pantalon aan het strand te Zandvoort (1905) de los hermanos Mullens no les decepcionará (eso sí, perdonen que no vuelva a citar el título en el resto del post para facilitar su lectura). Tal y como era de suponer, este simpático cortometraje nos cuenta los problemas que sufre un respetable hombre que solo quería leer un rato en la playa y, cuando le pillan las olas y decide quitarse los pantalones para que no se llenen de sal, la multitud empieza a perseguirle por exhibicionista.

Contra todo pronóstico, tras este corto bufonesco hay varios datos interesantes detrás. En primer lugar, el tratarse de la obra de ficción más antigua que se conserva filmada en Holanda. En segundo lugar, que para el rodaje los hermanos Mullens iban a contar con un actor pero éste se escaqueó a última hora porque – no se lo pierdan – ¡su pareja le prohibió actuar en una película tan poco decorosa! ¿Quién querría tener como prometido a alguien que se paseara corriendo por una playa pública en paños menores? En consecuencia, para salvar el día uno de los directores, Willy Mullens, tuvo que interpretar al protagonista de esta emocionante historia.

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