Especial Buster Keaton sonoro (I)

Amigos lectores, ya me perdonarán que por unas semanas me permita salirme del ámbito al que suele circunscribirse este blog, esto es, el cine mudo, y que de forma excepcional haga un especial temático en el que abordaremos películas sonoras. Pero hay una razón de peso para ello que seguro que ustedes aceptarán, y es homenajear a una de las más grandes figuras de la era silente, que es Buster Keaton.

Se ha escrito en infinidad de ocasiones sobre las grandes joyas que nos ofreció el genial cómico en su época muda, y no es para menos, ya que no solo son grandes películas y comedias divertidísimas, sino que además son obras que se prestan a todo tipo de análisis y relecturas. Pero en contraste resulta curioso constatar qué poco se ha escrito sobre su época sonora. Obviamente hay un motivo de peso para ello: Buster Keaton perdió el control de su carrera con la llegada del sonoro, dejó de poder dirigir sus películas y todas ellas son muy inferiores a sus grandes obras mudas. ¿Por qué molestarse?

Pues aquí es donde un servidor se ha propuesto hacer su pequeña contribución dedicando el mes de enero a varios posts que repasarán los filmes que protagonizó en su primera época sonora durante los años 30 (eso quiere decir que, por motivos de extensión, no entraremos en todo lo que hizo después, que no fue poco pero mayormente se trataban de papeles secundarios o cameos). ¿Qué es lo que me ha motivado a hacer este especial? Pues una serie de ideas que me vinieron a la cabeza:

  • En primer lugar, como ya he dicho, lo poco que se ha escrito sobre estas películas. Y aunque sean obras menores creo que tienen su interés ni que sea histórico por ayudarnos a entender la evolución (o involución) que fue sufriendo la carrera de Keaton.
  • En segundo lugar, para rebatir muchos tópicos falsos sobre la era sonora de Keaton, algunos de los cuales confieso que yo mismo he perpetuado equivocadamente y que espero poder resarcir en este especial. Entre ellos el más célebre es que Keaton no supo adaptarse al sonido y su carrera se hundió. Como veremos, es totalmente falso, al menos a nivel comercial.
  • En tercer lugar, porque creo que siempre es interesante observar a un genio como Keaton en acción. No quiero decir esto que simplemente por aparecer él en un filme este ya sea necesariamente de una cierta calidad (desafortunadamente algunas de las películas que protagonizó son simple y llanamente malas), pero sí que un cómico y actor tan extraordinario como él a veces se las apañaba para dejar pequeñas improntas de su talento incluso en condiciones así. No se trata de intentar ver muestras de genio donde no las hay, sino tener una mirada abierta a este material y analizar qué pudo ofrecernos Keaton en esas circunstancias.
    Eso quiere decir que esto no va de redescubrir joyas ocultas o grandes películas olvidadas. Desengáñense, no las hay. Sí que hay obstante algunas obras notables y muy disfrutables si uno no entra a compararlas con sus filmes mudos.
  • Por otro lado, este repaso a la época de decadencia de Keaton creo que puede ser útil para conocer el sistema de estudios de Hollywood y el choque que se produjo con cineastas que eran prácticamente independientes en la era muda como él. También puede servirnos para reivindicar el concepto de actor como autor que en este caso lucha por hacer oír su voz en un sistema industrial poco propicio para ello.

Así pues, en las próximas semanas iremos viendo cómo fueron los tortuosos primeros años de Buster Keaton en el cine sonoro e intentaremos ser justos rescatando aquello que sea de interés pero sin esconder los defectos de estas obras. Espero que disfruten de este viaje algo accidentado.

4 comentarios en “Especial Buster Keaton sonoro (I)

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