Charlot, Faquín (His New Profession, 1914) de Charles Chaplin

En algún momento de su autobiografía, Chaplin comenta que en una ocasión un fan le escribió una carta en que le decía que inicialmente el famoso cineasta era el dueño de su personaje, pero que al final acabó siendo el personaje el que le dominó a él, algo que el propio Chaplin reconoció que era cierto. Vista hoy día en perspectiva esa reflexión cobra aun más sentido si tenemos en cuenta que cuando vemos sus primeras películas lo hacemos con una idea predeterminada: la de Chaplin como el gran cineasta, el que consiguió conjugar dos elementos tan dispares como el slapstick y el melodrama, el que consiguió humanizar  a un personaje cómico como era Charlot. De esta forma, existe la tentación de infravalorar sus primeros films y verlos como un inevitable precio a pagar hasta llegar al Chaplin más aclamado. O, dicho en pocas palabras, el peso que tiene sobre nosotros el Chaplin que pronuncia el discurso de El Gran Dictador (1940) hace que el Chaplin de la Keystone nos parezca poca cosa.

No cometan ese terrible error. Ambos Chaplin tienen su interés y creo que resultan complementarios más que estar uno por encima del otro. Y como ejemplo les traemos hoy Charlot Faquín, una película de su etapa en la Keystone, el primer estudio en que trabajó y donde empezó a dirigir sus films. He escogido a propósito una obra que no es de las más citadas de su época Keystone y cuyo estilo y argumento todavía son más simples para defender al primer Charlot en estado puro.

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El argumento no tiene gran cosa: un jovencito (nuestro amigo Charley Chase) está al cuidado de su tío en silla de ruedas y, como quiere coquetear con una damisela con plena libertad, le cede su engorroso pariente al vagabundo Charlot a cambio de una posterior recompensa. A partir de aquí surgen las típicas rutinas de confusiones con sillas de ruedas, Charlot emborrachándose y un muelle en el que parece que cualquiera de ellos va a caer al agua.

Lo que visto hoy día en perspectiva me gusta tanto de films como Charlot Faquín es que nos muestra al Chaplin más crudo y abiertamente cómico. Este Charlot no duda en empujar a un pobre hombre en silla de ruedas en dirección al mar o en utilizarlo para conseguir una limosna que gastará en bebida. No es un entrañable bribón muerto de hambre, sino un tipo que se aprovecha de un hombre en silla de ruedas para poder emborracharse.

Pero el gran mérito de Chaplin está en basarse en este tipo de gags tan crudos dando a su personaje una gracilidad que no tenían otros de la época. Si vemos otros cortos de la Keystone de esos años, sus protagonistas también acometen barbaridades como las que presenciamos aquí, pero el tema está en que Chaplin lo hace con estilo, sin emplear expresiones marcadamente grotescas (fíjense como Charley Chase tampoco cae en ese error) y al final da la sensación de no haber sido muy consciente de todo el caos que ha provocado.

Es cierto, que falta aquí la cuidada elaboración de gags que caracterizarían sus mejores obras cómicas (para mi gusto el mejor Chaplin puramente cómico es el de la Mutual), pero cortos como éste siguen funcionando a día de hoy mucho mejor que otros de la época y, teniendo en cuenta que aquí su creador no llevaba ni un año trabajando en este medio, demuestra una insólita comprensión de su funcionamiento.

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2 comentarios en “Charlot, Faquín (His New Profession, 1914) de Charles Chaplin

  1. ¿Has mirado en el diccionario el significado de faquín?
    CHARLOT FAQUIN no es ésta, sino HIS MUSICAL CAREER.
    NO HAY QUE HACER CASO A IMDB – son unos inútiles!

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