Cuando Jacques Tati rindió pleitesía a sus maestros

En 1958 una de las grandes películas del año fue sin duda la francesa Mi Tío (Mon Oncle) del cómico Jacques Tati, que recaudó entre muchos otros premios el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Se trataba de una nostálgica obra maestra que rescataba el espíritu del slapstick clásico eficazmente adaptado al cine de aquellos años, de modo que resultaba lógico que en su discurso de agradecimiento Tati rindiera homenaje a los viejos maestros del género que tan claramente le habían influenciado.

A raíz de haber sido el ganador del premio, la Academia le ofreció a Tati en su visita a Hollywood un trato especial y le dieron al director la oportunidad de concederle cualquier petición que tuviera. Y aquí fue donde los miembros de la Academia se llevaron una sorpresa. Porque en circunstancias normales, lo que uno pediría en este caso sería conocer a las estrellas y directores más de moda o acudir a alguna de lujosa fiesta. Pero lo que Tati pidió fue que le presentaran a sus viejos ídolos del slapstick. Una cosa era tenerles en cuenta en su discurso, otra realmente preferir pasar un rato de charla con estos ancianos antes que con Paul Newman.

Jacques Tati bromeando con Mack Sennett y Stan Laurel

No olvidemos un detalle muy importante: en los años 50 estos cómicos de slapstick estaban medio olvidados. Eran viejas glorias del pasado a las que se recordaba con cariño pero que no se tenían muy en cuenta. Eran ancianos que estaban totalmente apartados de la élite y las ceremonias más vistosas de Hollywood y que, en la mayoría de casos, hacía tiempo que vivían apartados de la atención pública. Faltarían todavía unos años para que se les reconociera no solo como simpáticos clowns del pasado sino como grandes cineastas, y para que de hecho a nivel crítico e histórico se volvieran a redescubrir las maravillas de toda la época muda del cine, que durante muchos años estuvieron sepultadas en el más absoluto olvido. Es por ello que el gesto de Tati es tan loable y auténtico: él no se limitó a mencionar a esos cineastas en los Oscar para quedar bien, realmente les admiraba y quería conocerlos. De modo que pidió como favor a la Academia poder contactar con Stan Laurel, Mack Sennett y Buster Keaton entre otros.

Sennett, por entonces retirado en una residencia geriátrica y olvidado desde hacía muchos años, accedió a encontrarse con Tati acompañado de Stan Laurel. Cuando el cineasta galo le hizo algunas preguntas, Sennett se le quedó mirando y le dijo que no sabía por qué se había molestado en aprender inglés, ya que le entendía mucho mejor cuando no hablaba, un guiño no solo a su deficiente inglés sino a lo bueno que era en el arte de pantomima. Tati pudo conocer también en persona a Buster Keaton (el único de estos grandes del slapstick aún en activo) y a Harold Lloyd (cómodamente retirado y entregado a otras actividades emprendedoras fuera del cine). Keaton reconocería que Tati había sabido recoger la tradición del cine mudo y adaptarla a las posibilidades del sonoro mejor que nadie. Buster sin duda debió sentirse cómodo con él, ya que en la instantánea que hay abajo el fotógrafo consiguió cazarle sonriendo, algo prácticamente imposible de conseguir (desde que se hizo una estrella de cine hasta el final de su vida, cada vez que Keaton veía una cámara tenía la costumbre de mantener su pose seria e inexpresiva con la que el público le tenía asociado).

Estas fotografías de Tati con estos ancianos cómicos de slapstick son de mis favoritas no solo por reunir a varios de mis artistas favoritos sino por lo que significan: el homenaje de un gran cineasta por entonces en su momento de mayor popularidad a sus maestros.

2 comentarios en “Cuando Jacques Tati rindió pleitesía a sus maestros

  1. Buenos días Doctor, yo no soy de escribir mucho, pero este es uno de los artículos que más me han gustado, agregándolo así entre mis favoritos. me imagino a Tati con esa emoción de conocer a los grandes artistas que fueron fuente de inspiración en la carrera del actor.

    • Hola Roberto. A mí siempre me ha encantado esta anécdota por el gesto de Tati y porque creo que nosotros como fans cinéfilos podemos sentirnos identificados con la ilusión que sentiría el director galo de conocer a sus ídolos. Muchas gracias por tu comentario, un saludo.

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