Almas en Venta (Souls for Sale, 1923) de Rupert Hughes

Las películas que muestran el funcionamiento de Hollywood por dentro siempre han sido un género bastante agradecido a nivel de público – véanse obras tan diversas como Cantando bajo la Lluvia (1952), The Artist (2011) o las dos versiones de Ha Nacido una Estrella – que además se lleva explotando desde la era muda, como se puede ver en la simpática comedia Espejismos (1928) de King Vidor, que ofrece una visión amable sobre los entresijos de la Meca del cine. No obstante, cinco años antes Hollywood necesitaba más que nunca una película como ésa para un lavado de imagen. Los recientes escándalos relacionados con el caso Arbuckle o la célebre muerte de Wallace Reid a causa de sus problemas con las drogas provocaron que Hollywood fuera visto como una especie de Sodoma y Gomorra donde los excesos estaban a la orden del día, dando munición de sobras a todos los lobbies que veían el cine como una influencia perjudicial.

Aquí entró entonces en escena el célebre (en su época al menos) escritor Rupert Hughes, tío de un tal Howard que quizá les sea familiar, que decidió adaptar a la gran pantalla una novela que había escrito bajo el título de Souls for Sale (1923). La película era la clásica historia de una chica humilde (la cual por algún extraño motivo se llama Remember) que llega a Hollywood como una completa desconocida y consigue convertirse en una estrella. Como es de esperar, Remember consigue dos pretendientes que están enamorados de ella pese a su absurdo nombre, un director y un actor que parece modelado a partir de Rodolfo Valentino. Pero, oh desgracia, resulta que ella está ya casada con un hombre al que abandonó en un impulso afortunado, puesto que se trata de una especie de Barbazul que se dedica a matar a sus esposas, y teme que si la verdad sale a la luz el escándalo acabaría con su carrera.

Desde luego el argumento de Souls for Sale está lejos de ser uno de sus grandes alicientes, de hecho roza lo absurdo. Remember acaba recalando en Hollywood por accidente huyendo de su desafortunado matrimonio y decide hacerse actriz… ¡porque tiene que vivir de algo y no consigue ningún trabajo «normal», de modo que no le queda más remedio que convertirse en una estrella de cine! La película no esconde en ningún momento su reivindicación de las estrellas de Hollywood como gente normal no necesariamente metidos en una forma de vida turbia. Incluso no solo los padres de la protagonista sirven como reflejo de los prejuicios existentes hacia ese mundillo, sino también – y esto es lo más absurdo de todo – el marido de Remember, que le reprocha lo inmoral de su trabajo después de haberse dedicado a matar jovencitas a lo largo del país. ¡Una cosa es ser un asesino pero otra es ser una estrella de cine!

En ese sentido acaba jugando en contra de la película su constante insistencia en remarcar que la gente de Hollywood son buenos tipos saludables y en lo mucho, muchísimo, que se sacrifican y lo duro que trabajan para tenernos a todos entretenidos. Estas reivindicaciones solo pueden entenderse en el contexto de los escándalos mencionados antes, que Hughes quiso contrarrestar dando aquí una imagen desglamourizada pero que en ocasiones roza lo excesivo (véase el rótulo final) y que resulta muy poco creíble (véase el director de cásting indignado por esas actrices tan malas que insisten en seducirle para conseguir un papel).

¿Por qué entonces cuando fue redescubierta esta película tras años perdida se consideró una gran noticia? ¿Cuál es pues el gran aliciente de Souls for Sale? Pues ni más ni menos que las numerosas escenas que muestran Hollywood por dentro, incluyendo una serie de cameos interesantísimos en que podemos ver en acción a Erich von Stroheim dirigiendo Avaricia (1924), a Charles Chaplin en su rol de director sin su famosa caracterización y otros grandes cineastas de la época en mitad de sus rodajes como Fred Niblo y Marshall Neilan, lo cual constituye de un enorme interés histórico (eso sin olvidar innumerables cameos de estrellas como Zasu Pitts). Es cierto que estos elementos no están muy bien integrados en la trama, y que más bien parece que el director nos esté llevando en un tour por varios estudios de Hollywood para deslumbrarnos con algunos de sus nombres más remarcables. Pero para el fanático de la era muda sigue siendo un material valiosísimo, además de mostrarnos en diversos momentos cómo eran los rodajes en esos años (fíjense por ejemplo en cómo se rodaba con dos cámaras a la vez, ya que se elaboraban dos negativos de cada plano, uno para el mercado americano y otro para el europeo; o la presencia de músicos en los rodajes para crear un ambiente adecuado para los actores).

Así pues, Souls for Sale es una película bien realizada y entretenida, pero que tiene más valor como curiosidad histórica que por sus cualidades cinematográficas. El trabajo de Hughes tras la cámara es muy bueno, pero al estar adaptando su propia novela abusa del uso de rótulos que son terriblemente reiterativos con lo que estamos viendo en pantalla o que sencillamente no aportan nada a la trama. No obstante, lo absurdo de su argumento le pasa factura a la película, especialmente en un desenlace totalmente desatado en que tenemos un gigantesco (y peligroso) ventilador en marcha que indudablemente acabará matando a alguien, un incendio de todo un escenario que el director decide aprovechar para la película poniendo en peligro a sus cámaras y un final delirante en que, después de que la protagonista haya estado a punto de morir, el realizador (que además se supone que está enamorado de ella) le dice que si no le sabría mal posar para un plano de la película aprovechando el incendio. Ésta por supuesto accede. Porque en Hollywood la gente es tan sacrificada que haría cualquier cosa para darnos a los espectadores la mejor película posible. ¿No es todo un detalle por su parte?

4 comentarios en “Almas en Venta (Souls for Sale, 1923) de Rupert Hughes

  1. Buscando información sobre Marshal Neilan he ido a parar a esta reseña, de las más hilarantes que he leído. No he visto la película y me han venido ganas de verla a pesar que dudo que sea tan divertida como este artículo. Buenas noches!

    • Me alegro que te haya divertido la reseña, Florenci. Realmente la película no es gran cosa, pero a los que nos apasiona esa época nos da el aliciente de ver Hollywood por dentro, y si uno entra en el juego de tomarse algo a cachondeo su absurdo guion a lo tonto se queda una sesión de cine divertida.

      ¡Un saludo nocturno!

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