Ali Baba y los Cuarenta Ladrones (Ali Baba et les Quarante Voleurs, 1902) de Ferdinand Zecca

Hoy les traemos la primera adaptación cinematográfica que se conoce del famoso relato de Ali Baba y los cuarenta ladrones, realizada por uno de los grandes cineastas de los primeros años del medio, Ferdinand Zecca. Como todas las obras de esa época, el filme se compone de varios retablos/planos generales que todavía le dan una cierta apariencia teatral, pero que en este caso se compensa por el magnífico uso del color mediante el proceso Pathécolor, que es lo que le da vida a la película.

Como sucede también en muchos cortos primitivos, la idea no parece ser tanto narrar una historia que se sostiene por sí misma como ser una versión ilustrada de un cuento que se suponía que el espectador ya conocía: así pues, la acción se explica mediante unos rótulos que preceden las imágenes (es decir, primero se nos dice qué va a suceder, y luego lo vemos; una forma muy poco cinematográfica de narrar una historia porque rompe el suspense pero que era muy común en los primeros años del cine) y algunas de las escenas pueden resultar difíciles de entender si no se conoce el relato original (especialmente aquella en que los ladrones entran en los aposentos de Ali Baba escondidos en vasijas vacías y una sirvienta los abrasa con aceite hirviendo).

Es cierto que es una versión un tanto primitiva y que si se ponen a contarlos los cuarenta ladrones en realidad no son cuarenta, pero destila el encanto del cine de los orígenes y además incorpora de regalo a unas bailarinas haciendo algunos pequeños números algo metidos con calzador pero que demuestran esa sana actitud del cine de los orígenes en plan «no importa si viene a cuento mientras quede vistoso en la pantalla». Y por si eso fuera poco, el retablo final es una preciosidad, ¿no creen?

2 comentarios en “Ali Baba y los Cuarenta Ladrones (Ali Baba et les Quarante Voleurs, 1902) de Ferdinand Zecca

  1. Ferdinand Zecca es un pionero muy a tener en cuenta. Su Passión y vida de Jesucristo ya es algo digno de verse, con, como muy bien dice el Dr. a proposito del que aquíaaparece, muy bellos retablos. El encanto, la sencillez y esa sensación de sentirte transportado a una época en la cual el cine se encuentra en un estado en el que todavía puede derivar en cualquier cosa posible en Zecca halla una placidez especial. ¡Muchas gracias!

    • De hecho para mí entre los pioneros del séptimo arte, Zecca es sin duda uno de los más destacados. Dentro del estilo primitivo del cine de la época, cuidaba mucho la puesta en escena y a menudo te sorprendía con recursos bastante ingeniosos, siempre es un placer reivindicarlo.
      ¡Un saludo!

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