Gugusse et l’Automate (1897), el filme perdido de Georges Méliès recuperado recientemente

No hay que perder la fe, a veces los milagros existen. Hace tan solo unos días salió a la luz que la Librería del Congreso de los Estados Unidos había hallado una copia de un filme de Georges Méliès que se había dado por perdido durante más de un siglo, Gugusse et l’Automate (1897), que además se considera que podría ser el filme más antiguo conocido en que aparece lo que hoy día bautizaríamos como robot.

¿Cómo fue dicho descubrimiento? Tal y como relatan ellos mismos, fue gracias a una donación de un hombre de Michigan cuyo bisabuelo era un granjero que cultivaba patatas, ejercía de profesor y, por las noches, se dedicaba a ir por los pueblos con un espectáculo ambulante de linterna mágica y películas, que exhibía con el acompañamiento musical de un fonógrafo. El cine en su forma más primigenia.

El rollo de la copia restaurada por la Librería del Congreso.

Las películas que acumuló en esos años quedaron en el olvido y fueron heredándose de padres a hijos, hasta que el actual propietario decidió buscar alguna institución que se pudiera hacer cargo de ellas. Por sugerencia de una persona las llevó a la Librería del Congreso. Allí se examinó el material y, aparte de algunos cortos ya conocidos de Edison y Méliès, se llevaron una gratísima sorpresa al encontrar este filme perdido durante décadas, esperando volver a la luz. Ahora, ya convenientemente preservado y restaurado, es de dominio público y puede verse online.

Gugusse et l’Automate es el clásico filme de transformaciones de Méliès en que el gran mago y cineasta pone en marcha un autómata que va cambiando de tamaño. Cuando éste le golpea, el inventor, furioso, decide empequeñecerlo hasta destruirlo. La gracia del corto está en el trucaje para simular el cambio de tamaño mediante cortes en que el autómata, disfrazado de Pierrot, es encarnado por un niño pequeño, luego uno más crecidito y finalmente un adulto, todos ellos con la misma caracterización. Sencillo para nosotros pero muy avanzado para una fecha tan temprana como 1897. Compruébenlo ustedes mismos disfrutando de este cortometraje que por un milagro del destino ha vuelto al gran público 100 años después, y no dejemos de alabar la labor de centros de restauración y entidades culturales que han hecho esto posible, sobre todo en unos tiempos tan oscuros como estos en que peligran más que nunca:

 

5 comentarios en “Gugusse et l’Automate (1897), el filme perdido de Georges Méliès recuperado recientemente

  1. Es fascinante encontrar una de las películas de Méliès de sus primeros tiempos. Tras la que considero la primera obra maestra, Le manoir du diable (‘La mansión del diablo‘), exhibida el 24 de diciembre, o sea la Nochebuena, de 1896, esta es una de las primeras películas conservadas, probablemente esté entre las 10 o 15 más antiguas de Méliès que podamos ver. Antes de esta película se dedicó a actualidades reconstruidas, como la serie de los combates navales en Grecia. Así pues, no solo es un descubrimiento por ser de Méliès, sino que, junto a Le cauchemar y alguna otra, es una de las primeras películas de trucos, lenguaje que llevaría a su cima en El viaje a la luna (1902). En estos momentos el mago de Montreuil está inventando un lenguaje cinematográfico.

    • Hola Escarlati,

      Efectivamente, no es solo que sea un Méliès redescubierto, sino además uno de los primeros Méliès, por lo que resulta aún más fascinante por los motivos que explicas a la perfección. Esto no hace más que alimentar las fantasías de uno sobre cuántas películas perdidas todavía seguirán «con vida» olvidadas en almacenes o colecciones de particulares esperando salir a la luz. ¡Quién sabe!

      Un saludo.

  2. No sólo es una peliculilla pionera en lo que ser refiere al tema robot, sino en la temática de la rebeldía de esos robots y su posterior «desconexión» vía mazazo. Y es que debo reconocer que más de una vez echo en falta tener un mazo king size como el que esgrime el científico Méliès para poner a la IA donde debe. Hace más de lo que quería pasarme por aquí con tranquilidad. Que alivio y que a gusto se queda uno tras unos mazazos bien puestos, en el fotograma justo. ¡Un abrazo!

    • Así es, parece mentira como ya desde los inicios la idea del robot rebelándose a su creador (que es una idea que como sabe viene de antiguo antes del concepto robot) tiene más de un siglo y, no obstante, hoy día seguimos sin aprender y confiando todo a las dichosas IA. Si este corto no sirve para convencer a la gente de los peligros de la tecnología, nada lo hará.

      Un abrazo.

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