Amigos lectores, tengo una mala noticia que darles, y es que este año el Doctor Caligari no podrá acudir a las Giornate del Cinema Muto de Pordenone. Pero, no teman, he hablado con la organización y les he convencido para que sigan adelante con el evento pese a mi ausencia, de modo que el mayor festival de cine mudo del mundo dará inicio tal y como estaba previsto el 4 de octubre. Aunque no podré hacerles una crónica, les dejo aquí los principales programas por si les interesa saber qué se va a ver en Pordenone este 2025:
Autor: testamentodrcaligari
Participación en dos libros colectivos y curso de cine mudo en el Museu del Cinema de Girona
Queridos lectores, mientras esperamos a que este Doctor retorne de sus vacaciones, quizá les interese saber de su participación en dos libros colectivos que se han publicado este año, así como de un nuevo curso que realizará en el Museu del Cinema de Girona a principios del 2026.
De entrada les recordamos para los que no lo sepan que hace unos meses se publicó el libro La era de los pioneros – 50 obras clave del cine mudo, para el cual preparé este pequeño vídeo que supone mi pequeño homenaje a la era muda y que espero que sea de su agrado:
Cerrado por vacaciones
Después de unos meses especialmente ajetreados para el Doctor, ha llegado el momento de tomarse un merecido descanso veraniego. Aunque siempre hay nuevas joyas silentes por descubrir, confío que podrán esperarse unos pocos meses a mi regreso, cuando vuelva bronceado y con energías renovadas o, en su defecto, quemado por el sol y agotado después de unas vacaciones en la playa. Ahora mismo ambas opciones me sirven.
De modo que, si me disculpan, cerraremos hasta finales de septiembre su rincón silente favorito, cuando el Doctor Caligari y Cesare volverán con nuevas películas mudas bajo el brazo y quizá algunos souvenirs de donde quiera que hayan pasado las vacaciones. Pásenlo bien estos meses y no se olviden de nosotros. Les estaremos esperando como siempre.
Si se sienten especialmente solos sin el Doctor, les recordamos que pueden encontrarnos en nuestras redes sociales, gestionadas por nuestro Community Manager Monsieur Hulot, gran experto en nuevas tecnologías. Estamos en BlueSky, Twitter, Facebook y Tumblr a su disposición.
Las XXIII Jornadas de Cine Mudo de Uncastillo «Ino Alcubierre» 2025
Nos encontrábamos en medio de una terrible ola de calor que había llegado hasta nuestro rincón silente y Cesare ya estaba preparando el bañador y el flotador para ir a la playa, cuando le recordé que teníamos un compromiso esos días: acudir a las XXIII Jornadas de Cine Mudo de Uncastillo «Ino Alcubierre». La idea no pareció convencerle, pero cuando le dije que el tema de este año era «Luces y sombras», que ciertamente es muy del gusto de una criatura expresionista, cambió de parecer y preparó enseguida las maletas para un fin de semana en Uncastillo. La idea de las sombras de hecho se prolongaba más allá de las sesiones cinematográficas, ya que contó con una exposición de Karishma Chugani llamada Cortège, así como un taller de títeres de sombra realizado en compañía de Iris Pérez y David Martínez del Teatro Bobó. Los otros dos grandes temas de esta edición eran el 130º aniversario del nacimiento de Buster Keaton y el 125º de Luis Buñuel. ¿Cómo resistirse?
De hecho fue Keaton quien dio el pistoletazo de salida a las jornadas con el cortometraje Buenas Noches, Enfermera (Good Night, Nurse!, 1918) de Roscoe Arbuckle, que se proyectó en la Residencia Virgen de San Cristóbal con acompañamiento de Jaime Lapeña al violín e Iris Pérez ejerciendo de explicadora. Ha sido todo un detalle por parte de las jornadas que hayan decidido homenajear a Keaton recordando sus inicios en el cine trabajando como secundario para Arbuckle, su gran mentor y uno de los cómicos más importantes de la era muda. Ciertamente, Buenas Noches, Enfermera es una muestra del enorme talento de Arbuckle y de lo mucho que influenció a Keaton. Es una comedia rápida, ingeniosa y que demuestra el talento que tenían para el humor físico tanto él como su «discípulo». Resulta además curioso ver a Keaton antes de llevar a la pantalla su alter ego inexpresivo «carapalo», es decir, actuando de forma expresiva. No parece él salvo por su prodigiosa capacidad para protagonizar caídas y saltos inverosímiles. Con el tiempo, Keaton perfeccionaría su personaje y su forma de actuar ante la cámara.
Homenaje a los rostros anónimos del cine: descubriendo a Eddie Clayton
Imagen tomada de la web Lord Heath
Este es un post un tanto particular por varios motivos, entre ellos que se trata, muy probablemente, del único artículo que leerán en internet sobre el actor Eddie Clayton. Estoy seguro de que nunca han oído hablar de él, y no obstante es muy probable que le hayan visto en al menos una película en concreto a la que llegaremos más adelante.
¿Quién es Eddie Clayton y por qué el Doctor Caligari ha decidido dedicarle un post? ¿Se trata de un gran artista injustamente olvidado por el paso del tiempo? ¿Alguien que tuvo un papel pequeño pero crucial en el Hollywood de los años 20 y 30? ¿Una persona con una historia personal apasionante que merece ser rescatada? Ninguna de estas frases es cierta. Si estoy hablando de Eddie es precisamente porque es alguien totalmente irrelevante, pero que me sirve de McGuffin para hacer un pequeño homenaje a todo un colectivo.
The Tinderbox (Fyrtøjet, 1907) de Viggo Larsen
En los primeros años del cine era frecuente hacer adaptaciones de cuentos y leyendas populares. Esto tenía múltiples ventajas: atraían al público porque conocían la historia y querían verla en imágenes, pero también compensaban algunas limitaciones narrativas. Las películas a menudo no eran autónomas, implicaban un sobreentendido entre el filme y el espectador, que ya sabía de qué iba la cosa y rellenaba los «huecos». Esto no siempre era así, pero sí sucede en el caso que nos ocupa: The Tinderbox (Fyrtøjet, 1907) de Viggo Larsen. Este simpático cortometraje es una adaptación de un popular cuento de Hans Christian Andersen, El Yesquero. Al ser un filme sin rótulos me temo que el espectador necesita conocer previamente el argumento para poder seguir la trama, que es tal como sigue.
Un soldado se cruza con una bruja que le pide que se meta en el hueco de un árbol para conseguirle un yesquero o mechero de yesca. Allí se encuentra con tres perros monstruosos que custodian dicho mechero así como varias bolsas llenas de dinero. El soldado se lleva todo consigo pero cuando le pregunta a la hechicera para qué quiere el mechero, éste se niega a responderle y la mata. El soldado se entrega a la buena vida y entonces descubre que cuando usa el mechero se cumplen sus deseos. Uno de ellos es hacer aparecer junto a él a una bonita princesa, con quien pasa todas las noches. El rey lo descubre y le encarcela y condena a muerte. Pero en prisión el soldado logra que un niño le traiga su mechero y el día de la ejecución lo usa para salvarse.
El Hombre de Man (The Manxman, 1929) de Alfred Hitchcock
Hay películas que arrastran desde hace mucho tiempo una mala fama que lleva a acercarse a ellas ya con ciertas ideas preconcebidas en su contra. Pero si uno prueba a verlas en buenas condiciones y sin saber de antemano lo que esperar, a veces puede llevarse pequeñas sorpresas. Por ejemplo, que un filme históricamente considerado un fracaso como La Puerta del Cielo (Heaven’s Gate, 1980) de Michael Cimino sea en realidad una muy buena película que, de hecho, en los últimos años se ha revalorizado de una forma más justa.
Algo parecido sucede con El Hombre de Man (The Manxman, 1929), que se tiene solo en cuenta por ser el último filme mudo de Alfred Hitchcock – lo cual, de hecho no es del todo cierto, ya que se realizó también una versión silente de su primera obra sonora, La Muchacha de Londres (Blackmail, 1929). En el famoso libro de entrevistas con Truffaut, Hitchcock despachaba rápidamente El Hombre de Man diciendo que no tenía ningún interés, y es cierto que durante mucho tiempo ha sido una obra a la que nadie parece haber prestado mucha atención. Cuando hace años se proyectó como obra de clausura de las Giornate del Cinema Muto de Pordenone, yo la dejé pasar por no apetecerme revisionarla, pero me llevé una sorpresa al oír que los comentarios hacia la película fueron en general elogiosos. ¿Había sido injusto con ella?
El Difunto Matías Pascal (Feu Mathias Pascal, 1925) de Marcel L’Herbier
A mediados de los años 20, Marcel L’Herbier, uno de los directores más destacados y vanguardistas de la cinematografía francesa, estaba buscando la manera de adaptar la novela El difunto Matías Pascal de Luigi Pirandello. A Pirandello, como le sucedía a la mayoría de escritores de renombre de esa época, no le hacía mucha gracia que convirtieran su historia en una película que potencialmente se pasaría por el forro los matices y sutilezas de su escrito para dar forma a un producto comercial del gusto del gran público. Pero éste cambió de idea y dio su visto bueno cuando supo quiénes iban a ser los implicados. No solo la dirigiría un cineasta tan reputado como L’Herbier sino que el papel protagonista recaería en Ivan Mosjoukine, el mejor actor europeo del momento (y, en mi opinión, el mejor actor cinematográfico de toda la era muda), y se realizaría en el seno de los estudios Albatros.
Para entender por qué era un factor decisivo el que El difunto Matías Pascal (Feu Mathias Pascal, 1925) se realizara en ese estudio y no en otro debemos hacer un paréntesis para entender el origen y la importancia que tenían los estudios Albatros en el cine europeo de la época. Ésta era una compañía formada en Francia a principios de los años 20 por emigrantes rusos que habían huido de la Revolución Soviética. Su personal incluía desde algunas de las estrellas del cine ruso pre-soviético (ése era por ejemplo el caso de Ivan Mozzhukhin, quien afrancesaría su apellido a Mosjoukine) a todo tipo de personas de procedencias de lo más diversas (abogados, miembros del ejército o de la nobleza) que se vieron obligados a trabajar de cualquier cosa en dicho estudio para subsistir. Lejos de ser una experiencia traumática, esta vuelta a empezar le permitió a muchos de ellos poder dedicarse al apasionante mundo del cine, algo que en Rusia les estaba prohibido a causa de sus orígenes nobles, y generó un fuerte sentimiento de comunidad. Por otro lado, pese a sus extraños orígenes, la Albatros destacó por sus películas tan desbordantes de imaginación y la absoluta libertad que se daba a los grandes cineastas que trabajaban allá. Así pues, en poco tiempo algunos de los principales cineastas y actores franceses llamarían a sus puertas sabiendo que ahí podrían dar rienda suelta a sus ambiciones artísticas.
Publicación del libro La era de los pioneros, 50 obras clave del cine mudo
Amigos lectores, el Doctor Caligari acaba de publicar un nuevo libro dedicado a la era muda que creo que puede ser de su interés: La era de los pioneros, 50 obras clave del cine mudo, editado por la Editorial UOC dentro de su colección Filmografías Esenciales.
Dicha colección, coordinada por Jordi Sánchez-Navarro, tiene como propósito dar a conocer al público diferentes movimientos o géneros cinematográficos con una selección de 50 títulos reseñados con sus respectivas fichas. Siendo fiel a esa idea, aquí el Doctor Caligari (oculto una vez más bajo un pseudónimo como autor) se ha propuesto algo tan complejo como hacer un repaso a toda la era muda en tan solo 50 películas. Su idea es que este libro pueda servir a aquellos que no conocen a fondo el periodo como primera toma de contacto, al hacer una selección de filmes que reflejen la evolución del medio en esos años decisivos y toda la variedad de géneros, estilos y tendencias que dio de si esta época apasionante.
La Guerra Aérea del Futuro (The Airship Destroyer, 1909) de Walter R. Booth
Siempre es un buen momento para volver a reivindicar a los pioneros británicos del cine, pero hoy además vamos a hacerlo con uno de los grandes precedentes de las batallas aéreas del cine bélico: La Guerra Aérea del Futuro (The Airship Destroyer, 1909). Como seguramente sepan, la futura I Guerra Mundial sería la primera gran guerra moderna al basarse en el poder destructor de las nuevas tecnologías, que dieron como resultado un conflicto bélico devastador y especialmente traumático. Pocos años antes de que eso sucediera, y estando ya en el aire la sospecha y el temor de un conflicto de dicha escala (que incluso el gran Alfred Machin ya vaticinó poco antes de que sucediera), el británico Walter R. Booth anticipó en esta película cómo se temía que podrían ser este tipo de guerras en el futuro.
El argumento es muy sencillo: llega un zepelín a Inglaterra que empieza a bombardear a la población civil. ¿Quién lo detendrá? Ni más ni menos que un joven inventor que no puede aspirar a casarse con la mujer que ama por la negativa de su padre. Pero como es lógico, una vez salve el país tendrá vía libre para casarse con ella y ser felices.






