Rex Ingram por Michael Powell

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Rex Ingram es uno de esos grandes directores de la era muda de Hollywood que cayó en desgracia con el paso del tiempo. En su caso ya antes de la llegada del cine sonoro su carrera empezaba a estar de capa caída, y se retiraría tras haber hecho sólo una película hablada.

Uno de los directores que más reivindicó su figura fue el genial Michael Powell, autor de obras maestras como Las Zapatillas Rojas (1948) o El Fotógrafo del Pánico (1960). Powell de hecho empezó en el cine a los 20 años participando en los rodajes de Mare Nostrum (1926) y El Mago (1926) de Ingram, que se llevaron a cabo en Francia. Powell, que por entonces vivía ahí, consiguió infiltrarse entre el numeroso equipo que rodeaba a Ingram desempeñando todo tipo de tareas que le servirían como primer aprendizaje de cara al futuro. De hecho, años después figuras del cine británico como Alfred Hitchcock sentirían interés por el principiante Powell simplemente por el hecho de que había trabajado con el gran Rex Ingram.

En su extensa y recomendable autobiografía A Life in Movies Powell da numerosos detalles sobre sus experiencias en esos rodajes. Les ofrecemos seguidamente algunos fragmentos.

1) Conversación de Michael Powell con su padre en que este último le explica cómo ha conseguido entablar relación con unos cineastas que estaban filmando por entonces en Cap Ferrat, la zona donde el padre de Powell regentaba un hotel. Michael era por entonces un joven cinéfilo que soñaba con entrar en el mundo del cine pero sin ninguna experiencia:

“Ésta es tu oportunidad, Mick. Una compañía americana está haciendo una película aquí en Niza. Ayer estuvieron todo el día filmando en Villefranche, utilizando un submarino francés de Toulon. Algunos de ellos vinieron a St. Jean a echar un vistazo. Llegaron a la terraza e invité a unos cuantos a cenar en Maxim’s, a las nueve en punto. Les dije que lo sabías todo sobre el cine y se rieron. Parecen amigables”.

No podía digerir todo eso. “¿Una compañía americana? ¿Qué compañía americana?”

“Creo que dijeron Metro”.

“Metro”, di un grito sofocado.

(…)

“¿Qué película es?”

Mare Nostrum”.

Tenía la boca seca.

“Es Rex Ingram”, susurré.

“¿Quién?”

“Hizo Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. Hizo El Prisionero de Zenda. Hizo Scaramouche”.

“Ostras, ¿no me digas?”

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Ingram junto al actor Antonio Moreno y Vicente Blasco Ibáñez en el rodaje de Mare Nostrum.

2) Descripción de Rex Ingram por parte de Michael Powell:

“Rex tenía unos veintinueve años y era uno de los hombres más atractivos que había visto nunca. Tenía el pelo negro y liso, al igual que las cejas, un perfil perfecto, y era de altura media. Sus ojos eran increíbles, los ojos de un soñador. Llevaba una pulsera de oro en la muñeca izquierda. Iba vestido con unos pantalones largos caqui y una camisa de safari de manga corta. Los pies morenos calzados con unas sandalias descubiertas. Dedos largos y finos.»

3) Algunos rasgos de Rex Ingram como director:

«El primer día vi algunas de las características típicas de Ingram. Todas las caras de la secuencia, inclusive el transeúnte del pasillo, habían sido cuidadosamente seleccionadas. Las registraba con la misma claridad con la que Goya o Daumier pintaban a cada individuo en una multitud. Pronto supe que esto era una pasión de Rex. Es una de las razones por las que hago mi propio casting desde entonces. No es que no haya trabajado con departamentos de casting, pero a los departamentos les interesa sobre todo la reputación, la experiencia y los actores “de moda”. Los directores buscamos rostros. Incluso las voces quedan relegadas a un segundo plano, por detrás de los rostros.

Lo siguiente que me impresionó de Rex fue la paciencia que tenía. Sabía lo que quería en cada plano, trabajaba con profesionales que sabían lo que quería y estaba dispuesto a esperar hasta conseguirlo. Se sentaba en su silla y la gente se le acercaba, charlaba con él, le hacían preguntas y se iban.»

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Rodaje de Mare Nostrum en el que Michael Powell empezó a trabajar en el cine

4) Y por último un breve resumen sobre su carácter y el estado de su carrera por entonces:

«Rex era un artista, pero un artista amateur, un fanfarrón; tenía algo de actor, por su atractivo, pero no era un buen actor; era un empresario, desde luego, que apreciaba la actuación y tenía un instinto infalible para ella. Era fiel a lo que le gustaba y a lo que no, y sus amigos eran fieles a él. Este nuevo arte tan fascinante, este Eldorado para los empresarios, este Evangelio, según Mack Sennett, había atraído hasta la costa del Pacífico a un grupo heterogéneo de gente de todas las edades y con todo tipo de experiencia, pero había muy pocos Rex Ingrams entre ellos (Alan Crosland quizá, o Mitchell Leisen). Este joven tan formidable – hizo su primera película y diseñó el escenario en 1916, a los diecinueve años – había despertado la admiración de sus compañeros técnicos y había desatado la alarma entre los ejecutivos de la Universal por su sofisticación, su desdén clásico hacia los puntos de vista burgueses, su franco antisemitismo y su tolerancia para las secuencias abiertamente eróticas y perversas que desafiaban a los censores a intervenir. Evidentemente, los censores intervinieron, los censores del Estudio, y hubo muchos encontronazos entre Rex y los jefes de la Universal antes de separarse. Rex hizo el primer gran éxito de la Metro, Shore Acres, y June Mathis, la irlandesa que dirigía la parte artística de la compañía, ya le había prometido Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis

Ingram Terry

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