«You’ve spoilt the picture»

finalquimeraoro

Al final de La Quimera del Oro (1925), Charlot, un hombre rico gracias al oro que han encontrado en la montaña, se topa con Georgia, la chica que anteriormente le había rechazado pero que ahora parece corresponderle arrepentida de sus actos. Justo cuando se reencuentran, un fotógrafo les pide que posen juntos para un retrato, pero en el instante en que hace la fotografía ambos no pueden evitar besarse. Cuando lo descubre el fotógrafo, éste dice decepcionado “Oh, you’ve spoilt the picture” (“Habéis estropeado la fotografía”).

Francis Bordat, en su interesante libro Chaplin cinéaste propone un nuevo significado que se podría aplicar a esta frase en principio insustancial, pero en primer lugar hay que volver a las primeras obras de Chaplin.

Uno de los elementos decisivos que hicieron de Chaplin un cineasta tan respetado y de su vagabundo un personaje tan especial fue el toque de trágico patetismo que le dio al personaje. La idea tenía cierto riesgo, ya que se trataba de un personaje de slapstick, es decir, de comedias alocadas en que normalmente los protagonistas eran planos. Pero Chaplin apostó desde el principio por dar cierto toque dramático a sus comedias, convirtiendo a su simpático vagabundo en un personaje también trágico.

Si no me falla la memoria, el primer experimento en ese sentido se encuentra en Charlot Músico Ambulante (1916). En ese cortometraje Charlot se empareja con una joven a la que rescata de unos gitanos y que resulta ser una rica heredera raptada siendo una niña. Al final del film ella retorna con su familia y Charlot se vuelve de repente una figura trágica que acepta separarse de ella consciente de que viven en dos mundos distintos. Ella acaba pidiendo que Charlot se les una, pero es obvio que el vagabundo no durará mucho entre esa familia de clase alta.

vidadeperrofinal

Desde entonces, Chaplin utilizó en más de una ocasión el recurso de combinar su faceta cómica con la de personaje sacrificado por el bien de otro. Los casos en los que él se lleva a la chica son mínimos. Vida de Perro (1918) es uno de ellos, y por eso se hace algo extraño ese bucólico final en que la pareja vive en el campo, pero yo lo atribuyo a una forma de insertar un último gag final en que vemos una cuna donde esperamos ver a su hijo y en su lugar vemos a los cachorros del perro.

Volviendo a La Quimera del Oro resulta doblemente extraño porque es de sus pocos films en que apuesta por un final enteramente feliz: el vagabundo encuentra oro y además se queda con la chica. Por ello, y teniendo en cuenta que en obras posteriores nunca repitió un final así, Francis Bordat especula sobre la posibilidad de que Chaplin no se sintiera muy orgulloso de ese desenlace tan fácil y hollywoodiense y que por ello insertara una frase con un doble sentido: “You’ve spoilt the picture”. “Picture” en inglés se utiliza para referirse a una fotografía pero también a una película. Por tanto, el hecho de que un personaje diga eso en el momento en que besa a Georgia (es decir, en el momento en que se gana la chica), puede tener dos sentidos: uno literal (han estropeado la fotografía) y, lo más interesante, otro subliminal (Chaplin está haciendo broma sobre el hecho de que ha estropeado la película con ese final feliz tan impropio de él).

Final de la versión reestrenada en 1942

Años después, Chaplin reestrenó una versión «sonorizada» de la película sin rótulos en que él leía los diálogos. Curiosamente en esta versión falta este gag final pero, a cambio, en el desenlace se hace mención explícita a que se trata de una historia «con un final feliz». Esta omisión resulta verdaderamente extraña: ¿por qué suprimir el gag final? ¿puede ser que por entonces Chaplin prefiriera dejar el final feliz sin hacer broma sobre que estaba traicionándose a sí mismo (incluso recalcando que se trataba efectivamente de un final feliz)?

Como sucede en este tipo de análisis, no podemos saber si realmente su autor tenía esa intención, aunque conociendo la forma de ser de Chaplin no sería nada descabellado. En todo caso, de no ser así sigue siendo una curiosa interpretación que da pie a preguntarse hasta qué punto el final de su película más famosa (con permiso de El Gran Dictador) no traiciona acaso el espíritu de sus otras grandes obras y la razón de ser de su famoso vagabundo.

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