His Wooden Wedding (1925) de Leo McCarey

Si hay un artista de slapstick terriblemente infravalorado a reivindicar, ése es Charley Chase. Aunque en un futuro le dedicaremos una entrada como se merece, de momento decir simplemente que era un cómico que estuvo deambulando por varios estudios probando suerte como actor y director hasta que a mediados-finales de los años 20 consiguió cierto éxito protagonizando una serie de cortometrajes para el estudio de Hal Roach. Su personaje, a diferencia de la mayoría de artistas slapstick, era un atractivo galán que se veía inmerso en situaciones absurdas de las que intentaba salir con la mayor dignidad posible. El film que nos ocupa hoy, dirigido por Leo McCarey (realizador de muchos de los primeros cortos de Laurel y Hardy que luego empezó una exitosa carrera dirigiendo películas de prestigio) es uno de los mayores exponentes de su estilo y de los más adecuados para introducirse en su mundo.

His Wooden Wedding (1)

Uno de los detalles que me gusta de His Wooden Wedding (1925) es que es uno de esos cortometrajes que van directos al grano. Justo después de los créditos iniciales se nos introduce a los tres personajes principales (además cada uno con una frase de presentación humorística) y se nos da a conocer la delirante premisa sobre la que se sustenta el film. Charley va a casarse, pero el día de su boda un amigo – que está secretamente resentido por haber sido rechazado por la novia – le hace llegar una falsa nota anónima en que le avisa de que su pretendiente tiene una pierna de madera. Charley, confuso, es engañado mediante una estratagema de su falso amigo durante la ceremonia y cancela el compromiso pronunciando una de esas frases que valen por filmografías enteras: “Debo cancelar la ceremonia, me he comprometido con una mujer con una pierna de madera”.

La premisa en sí misma es un ejemplo de una de las mayores cualidades del cine de Charley Chase: el encontrarse en un puente entre el slapstick y la futura screwball comedy; entre el caótico humor físico vodevilesco y las situaciones de confusiones y engaños típicas de la comedia romántica. Porque la gran pregunta que nos hacemos hoy día es ¿a qué guionista se le ocurriría utilizar la idea de la pata de palo para sustentar ese argumento? ¿es que acaso no hay centenares de excusas mejores para justificar la ruptura de su compromiso?

His Wooden Wedding (2)

En realidad no solo la premisa es absurda sino que, lo peor (¿o mejor?) de todo es que en la película es tratada como si tuviera todo el sentido del mundo. Nadie se extraña de que Charley abandone a la novia por ese motivo ni ésta se lo recrimina, como si ese fuera realmente un motivo para romper un compromiso. Y es aquí donde creo que entra en juego esa capacidad para moverse entre el mundo del slapstick y de la comedia clásica: lo genial de His Wooden Wedding es que parte de una premisa únicamente coherente en un film slapstick y la incrusta en un contexto de comedia romántica. Es por eso que resulta tan gracioso ver a un protagonista con apariencia de respetable galán imaginándose su vida futura con su mujer, mostrándonos la típica estampa de varios niños con patas de palo (incluso el perro). Resulta doblemente absurdo no solo por lo estúpida que es, sino por el hecho de que un personaje aparentemente normal como Charley se la crea.

  His Wooden Wedding (3)

Eso sí, inevitablemente a partir de aquí His Wooden Wedding se desinfla un poco, ya que ni Charley Chase ni el director Leo McCarey pueden igualar una premisa inicial tan espectacular. Lo que le sigue ya es más familiar para el espectador: Charley se emborracha (lo cual da pie a la clásica rutina de borracho típica de los cómicos de slapstick) y su falso amigo esconde el anillo de la novia en su sombrero e intenta arrebatárselo disimuladamente provocando a su vez las clásicas situaciones de confusiones, ya que Charley ignora que tiene algo tan valioso en su sombrero. El film sigue teniendo grandes momentos pero solo una escena iguala en mi opinión la primera secuencia: cuando Charley intenta recuperar la carta con el anillo que ha escondido en la espalda de una mujer. Incapaz de poder cogerla directamente al estar en una zona “delicada”, Chase la invita a bailar y la anima a moverse de forma estrafalaria para conseguir que se le caiga la carta del vestido. Es sin duda una de las mejores escenas de la película.

El final por otro lado cierra muy eficazmente el conflicto, con la novia de Charley en bañador demostrando definitivamente que todo era mentira y (nada casualmente) expulsando al generador del conflicto del barco con una patada. Una vez desaparecido el fantasma de la pierna de madera, la situación se recompone y Charley puede volver con su pareja.

Una divertida comedia que les invitamos a descubrir.

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