Una escena de La Calle (1923) de Karl Grune

La Calle (1923) es una de las grandes películas del cine alemán de la era muda además de una de las más representativas del ciclo de películas callejeras que tan populares se hicieron en esos años.

Mi escena favorita del film tiene lugar justo al inicio, cuando el protagonista está tumbado aburrido en el sofá mientras espera que su esposa le sirva la cena. Cuando ésta abandona el comedor, de repente se abre una ventana que da a la calle y entra en la habitación el reflejo de las sombras de toda la actividad callejera. Aunque se trata de una película muda no nos es difícil asociar esa entrada de sombras con la entrada del sonido, del bullicio que rompe con la tranquilidad del hogar burgués. Es un momento muy breve pero que siempre me ha fascinado por su sugerente poder evocativo, la forma como el protagonista mira embelesado las sombras que sugieren personas, movimiento y actividad, en contraste con la quietud y el aburrimiento de su hogar. Es este hecho el que le anima a salir, esas sombras que le hacen evocar la diversión y agitación que no tiene en casa.

Nótese además cómo cada uno de los cónyuges ve de una forma totalmente distinta lo que les ofrece ese mundo exterior. Cuando él mira por la ventana se nos ofrecen una serie de planos encadenados que muestran payasos, parques de atracciones, chicas, bailes, etc. Eso es lo que él espera conseguir ahí fuera. Cuando su esposa observa por la ventana no ve más que una simple calle transitada, eso es lo que significa para ella, y nada más.

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Un par de breves apuntes antes de acabar con esta escena.
En primer lugar, estoy seguro de que los lectores más perspicaces habrán intuido la similitud de esa escena con el acto de ver una película al mostrarnos a un espectador que se queda maravillado ante el poderoso reflejo de unas imágenes. Cuando el protagonista intente acceder a esa imágenes se encontrará con el mismo desengaño que sufriríamos nosotros intentando tocar la pantalla cinematográfica para acceder a esa sugerente realidad.

En segundo lugar, hay otra película alemana de ese mismo año que juega con el poder de sugestión de las sombras a la hora de evocar a los personajes una visión de la realidad. No casualmente, se llama Sombras, cuyo subtítulo en alemán era «Una alucinación nocturna». Pero de ese film ya nos ocuparemos en otra ocasión…

2 comentarios en “Una escena de La Calle (1923) de Karl Grune

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