An Interesting Story (1905) de James Williamson

El post de hoy va dedicado a los aficionados a la lectura: An Interesting Story (1905) de James Williamson, uno de los cineastas más importantes del cine de los orígenes perteneciente a la que se conoce como Escuela de Brighton. Se trata de un corto cómico sobre un hombre tan absorbido por la lectura de su libro que se va paseando por la calle sin prestar atención a lo que pasa a su alrededor con funestas consecuencias.

El momento cumbre tiene lugar cuando una apisonadora le pasa por encima y lo deja aplastado hasta que dos ciclistas lo vuelven a inflar con las manchas que usan para sus ruedas. Una imagen que habrán visto en multitud de dibujos animados y que como ven ya se utilizaba en los primeros años del cine.

Disfruten del corto y tomen nota de su valiosa lección: no es buena idea leer mientras uno camina por la calle.

Le Mystère des Roches de Kador (1912) de Léonce Perret

Si algún lector necesita todavía que le convenzan de que el francés Leonce Perret fue uno de los cineastas clave de los años 10, basta con que le eche un vistazo a la que es una de las obras más importantes de su carrera: Le Mystère des Roches de Kador (1912).

Un hombre acaudalado muere dejando a su hija Suzanne su cuantiosa herencia cuando llegue a la mayoría de edad. Pero en su testamento deja una cláusula según la cual si Suzanne muere o se vuelve mentalmente inestable, será su tutor, el conde Fernand, quien recibirá toda su fortuna. Como supondrán, nada bueno puede salir de todo esto. Fernand, ahogado en deudas, le pide a Suzanne en matrimonio pero ésta le rechaza porque está enamorada del capitán Jean d’Erquy. Desesperado, urde un maquiavélico plan: le hace llegar al capitán una nota haciéndose pasar por Suzanne donde le cita en unas rocas al borde del océano, y minutos antes del supuesto encuentro, va hasta allá con Suzanne, a quien le ha dado un veneno. La joven pierde el conocimiento y Fernand la deja en la orilla confiando que la marea se llevará su cuerpo. Después se oculta entre unas rocas y cuando llega Jean le dispara. Pero su crimen no surtirá efecto, ya que el capitán sobrevive y consigue salvar a la joven, a quien el veneno no ha llegado a matar. Pero una vez ésta se despierta se encuentra amnésica y rozando la locura. Nadie es capaz de desentrañar el misterio de qué ha sucedido y, mientras tanto, Fernand se hace con la herencia.

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100 años de la fundación de la United Artists

Una de las efemérides cinéfilas más interesantes de este año es el centenario de la fundación de la United Artists, una compañía que nació como un sueño de algunos de los principales artistas de Hollywood de la época y que luego tuvo una vida más bien agitada a lo largo del tiempo. Aquí nos centraremos principalmente en sus orígenes y en la relación entre los principales instigadores de esta idea: Charles Chaplin, Douglas Fairbanks, Mary Pickford y D.W. Griffith.

A finales de los años 10 ellos eran los creadores de algunas de las películas más exitosas del mundo, por descontado todas realizadas en el seno de algún estudio de Hollywood que, aunque les pagaba unos sueldos enormes, era quien controlaba sus filmes. La primera idea de lo que sería la futura United Artists empezó a cobrar forma muy probablemente en el tour que dieron por todo el país en 1918 Chaplin, Fairbanks y Pickford para recolectar bonos para la I Guerra Mundial. Por aquel entonces Fairbanks y Pickford ya estaban profundamente enamorados, mientras que Chaplin tenía muy buena relación con la pareja, especialmente con Doug. La idea de asociarse tres personas de innegable talento que tenían una buena relación entre sí debía ser tentadora, pero al poco tiempo surgió una circunstancia que les animó a dar el gran paso.

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El viejo John Robertson

No se asusten, ni el Doctor Caligari se ha vuelto loco ni el blog ha sido temporalmente invadido por melenudos hippies. Aquellos de nuestros lectores que sean aficionados al rock clásico seguramente conocerán este tema country-rock de los Byrds, una de las bandas americanas más importantes de los 60. Pero lo que seguramente desconozcan es el origen de la letra de la canción:

Old John Robertson he wore a Stetson hat
People everywhere would laugh behind his back
No one cared to take any time to find out
What he was all about, fear kept them out

Children laughed and played and didn’t know his name
They could tell when he was coming just the same
Walking slow with old John’s crippled wife by his side
Then she sighed, then she died

Magic words from him would charm some children’s ears
But they laughed at him when he hid behind his tears
All in vain was no game for he’d lost an old friend
In the end, in the end

Old John Robertson he wore a Stetson hat
People everywhere would laugh behind his back
No one cared to take any time to find out
What he was all about, fear kept them out

El viejo John Robertson al que hace referencia la letra es ni más ni menos que el director de cine mudo John S. Robertson, al que seguramente conozcan por su adaptación de Dr. Hekyll y Mr Hyde (1920) o por la película Captain Salvation (1927), que fue uno de los descubrimientos más remarcables de la edición del Festival de Pordenone del año pasado. Robertson fue uno de esos directores que gozó de un gran éxito en su época pero que, después de retirarse del cine en 1935 acabó cayendo en el olvido por parte de historiadores y cinéfilos.

Parece ser que el bajista de los Byrds, Chris Hillman, se crió en un pueblo de San Diego cerca de donde Robertson se había instalado con su mujer, la actriz Josephine Lovett, que se retiró del cine en las mismas fechas que su marido. La letra explica cómo los niños de la zona solían hacer burla del anciano señor Robertson por su llamativo aspecto, que daba la imagen de ser alguien salido del viejo oeste con su anticuado sombrero y su vistoso bigote. Por otro lado, la referencia a su mujer lisiada se refiere obviamente a Lovett, hacia la que se sentía muy unido y cuya muerte le dejó muy apenado. No deja de ser curioso que ese personaje desconocido a quien los niños de un pequeño pueblo no tenían más que por un excéntrico anciano hubiera sido años atrás un exitoso director de cine. Pero ya se sabe, en los 60 nadie se acordaba de los cineastas mudos y la juventud ya no respeta nada.