Pioneros de la animación: Gertie the Dinosaur (1914) de Winsor McCay

El cortometraje Gertie the Dinosaur es una de las obras clave en los inicios del cine animado. No sólo se trata de un film muy conseguido técnicamente para una época en que la animación cinematográfica todavía estaba en una fase muy primitiva, sino que además tiene algunos aspectos muy curiosos que ponen de relieve la forma como se entendía el cine en sus orígenes.

El creador de este simpático personaje es el dibujante Winsor McCay, quien desempeñaba trabajos muy diversos como diseñar carteles, crear tiras cómicas para diarios o actuar en los clásicos números de vodevil consistentes en caricaturizar a personas del público en vivo. No tardó en interesarse por las posibilidades de la animación cinematográfica y tras un par de cortometrajes que le sirvieron para hacerse con el medio, sorprendió a todos con la ingeniosa Gertie the Dinosaur.

winsor mccay

La gracia de esta película es que McCay la pensó como un número de vodevil, es decir, que se proyectaría mientras él interactuaba con la proyección como si Gertie obedeciera a sus órdenes. Inicialmente McCay salía al escenario y anunciaba a los espectadores que podrían ver al único ejemplar vivo de dinosaurio existente. Seguidamente llamaba a Gertie y el cortometraje animado empezaba a proyectarse. Durante sus breves minutos de duración, McCay jugaba con la sincronización con la imagen de forma que daba la impresión de que los gestos de Gertie respondían a sus órdenes. Llevándolo aún más lejos, en cierto momento McCay simulaba darle una pieza de fruta a Gertie y, al final del número, desaparecía del escenario para aparecer en la pantalla de forma animada y despedirse del público en lomos del dinosaurio.

Este enfoque del número respondía a una visión mucho más cercana al vodevil que a la distribución cinematográfica convencional. Por ello pese a que cronológicamente este número se estrenó cuando el cine ya se había consolidado por sí solo, su estilo remite más a sus orígenes en que era visto como una curiosidad de feria. McCay, que sin duda era consciente de ello, realizaría más tarde una versión más cinematográfica de su cortometraje en que se añadía un prólogo para contextualizarlo y se insertaban las órdenes que daba él en los shows como rótulos. Esta versión perdía la gracia respecto a las representaciones en vivo, pero es la que ha llegado hasta nosotros y nos permite disfrutar de este singular cortometraje:

Los números de McCay con su dinosaurio gozaron de mucho éxito, pero tuvieron una vida corta en gran parte por presión de los diarios para los que trabajaba, que no veían con buenos ojos que su principal dibujante perdiera el tiempo en extravagantes números de vodevil. Años después, estuvo trabajando en una secuela llamada Gertie on Tour en que abandonaba el elemento de interactividad por un cortometraje puro y duro donde Gertie viajaba por lugares representativos del país. Desgraciadamente no pudo acabarlo y a día de hoy solo nos han llegado algunos sketches:

Más allá de lo anécdotico de su contenido, Gertie The Dinosaur es una película fundamental en la historia de la animación. A nivel técnico sus movimientos están bien resueltos y son creíbles – de hecho su autor se documentó en el Museo de Historia Natural de Nueva York a la hora de realizar el modelo y seguramente basó algunos de los gestos de Gertie en los de animales todavía existentes – y los momentos en que Gertie se acerca a cámara para coger una fruta funcionan a nivel de perspectiva. McCay acabaría siendo pionero en films como éste de muchas de las técnicas que luego serían fundamentales en el desarrollo de la animación, técnicas que en numerosas ocasiones creó por pura necesidad ya que para realizar un corto como éste tuvo que dibujar miles de papeles y luego comprobar que la animación funcionaba bien con una bobina de mutoscopio.

Por otro lado, no puede dejar de mencionarse el hecho de que Gertie no sea un mero dibujo animado sino que McCay se molestó en dotarle de cierta personalidad dentro de las limitaciones del formato, haciendo que en ocasiones el dinosaurio se resistiera a cumplir sus órdenes o que se comportara de forma traviesa. Puede parecer una nimiedad, pero en su época servía para hacer su contenido más atractivo al público de forma que tuvieran la sensación de ver un personaje, y no un garabato animado.

En definitiva, se trata de un film a tener en cuenta tanto como simpática curiosidad como por su valor técnico. Una obra que por un lado remite al pasado del cine vinculado al vodevil pero que técnicamente apunta hacia el futuro de la animación.

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