El monstruo y la niña: de El Golem (1920) a Frankenstein (1931)

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He aquí una de las imágenes más iconográficas de la historia del cine, que con toda seguridad todos ustedes reconocerán, pero por si hay por ahí algún lector despistado añadiremos que pertenecen a la versión de Frankenstein realizada en 1931 por James Whale en Hollywood, con Boris Karloff encarnando al monstruo. Aunque es una escena más que conocida, creo que resulta tan fascinante que nunca está de más volver a verla:

Esperen, esto es un blog de cine mudo, ¿verdad? No teman, el Doctor Caligari no ha perdido el norte. Les hemos hecho volver a rememorar esta escena para contraponerla con un precedente que no es tan célebre pero que merece ser justamente reivindicado: El Golem (1920) de Paul Wegener y Carl Boese.

Aunque ya existe una versión anterior del relato fechada en 1915, se considera tristemente desaparecida salvo unas pocas escenas sueltas que nos hacen suponer que sin duda se trata de una enorme pérdida, y quizá una de las primeras grandes películas del cine alemán. La historia, ambientada en la Praga medieval, se inspiraba en una antigua leyenda judía sobre esta figura mítica y en la novela de Gustav Meyrink publicada en 1914. En la versión que nos ocupa, el rabino más importante del gueto judío creaba un Golem, un gigantesco monstruo formado por barro, que cobraba vida para defender a su pueblo. Pero después de un par de funestas situaciones, el Golem acaba fuera de control sembrando el terror en el gueto.

Dicho argumento como ven tiene muchas reminiscencias con el Frankenstein de Mary Shelley: la creación de un monstruo que inicialmente era inofensivo pero que acababa convirtiéndose en un peligro para la comunidad. Además, tanto la novela de Shelley como la de Meyrink jugaban con la idea del doppelgänger, en que el monstruo era una suerte de doble de los protagonistas, pero dicho aspecto quedó abandonado en la película de Wegener y en la de Whale (aunque no en la primera versión de Frankenstein, de la que ya hablamos y que les invito a descubrir si no la han visto).

Volviendo a El Golem de Paul Wegener, la escena final de la película quizá les resulte vagamente familiar:

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Efectivamente, en dicha película, el Golem también acababa confrontándose con una niña protagonizando una escena muy similar a la de Frankenstein. Al igual que en el film de James Whale, después de haberse enfrentado a los humanos el monstruo, se dejaba hechizar por el encanto y la inocencia de la niña y tiene con ésta un breve momento de ternura en que ella le quita inocentemente el amuleto que le daba vida al Golem. Al final acaba siendo la pureza de una niña la que consigue acabar con el monstruo.

Dudo mucho que sea una casualidad la similitud entre ambas escenas: no solo ambos films parten de premisas muy similares (en que dicho sea de paso, ambos se toman bastantes libertades con el material de partida), sino que además el film de James Whale tiene una estética clarísimamente influenciada por el cine expresionista alemán. Es de suponer por tanto que el director británico había visto algunos de los clásicos del género a la hora de tomar referentes artísticos, y obviamente el film de Paul Wegener era uno de los films más conocidos de ese ciclo. Sirva este post como otro ejemplo de los lazos que unían el Hollywood clásico con el cine europeo de los años 20.

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