El Don Apacible (Tikhiy Don, 1931) de Ivan Pravov y Olga Preobrazhenskaya

don apacible

A primera vista quizá a alguno le sorprenda la existencia de una adaptación de la famosa novela El Don Apacible de Mijaíl Shólojov de tan solo 90 minutos, dada la enorme magnitud del libro original. No se alarmen, lo que tenemos hoy entre manos no es una versión cruelmente recortada de la obra de Shólojov, sino solamente del primero de los cuatro tomos que compone la novela (de hecho el único que estaba publicado por entonces).

Esta primera adaptación de ese clásico de la literatura rusa viene de la mano del tándem Ivan Pravov y Olga Preobrazhenskaya. Esta última era una de las pocas cineastas femeninas de la era muda soviética junto a Esfir Shub, de hecho había iniciado su carrera como actriz en el teatro y luego en el cine en la era pre-soviética. Sus ambiciones la llevaron a ponerse al otro lado de la cámara ya en 1917, y afortunadamente consiguió mantener su carrera recién entrada la época soviética. Su colaborador habitual era su marido y guionista Ivan Pravov, con el que se atrevió a llevar a cabo la difícil labor de adaptar la prestigiosa obra de Mijaíl Shólojov.


El don apacible (1)

Ambientada a principios del siglo XX, El Don Apacible narra la vida de los cosacos de una región del Don, más concretamente la familia Mélejov. El principal conflicto tiene lugar cuando uno de los hijos, Grigori, tiene un romance con Axinia, la mujer de su vecino, aprovechando que éste está ausente. Cuando Stepan Astakhov vuelve y descubre lo sucedido, ambas familias se enemistan y el padre de Grigori le obliga a casarse con Natalia, una joven de la que no está enamorado. Su matrimonio no funcionará, y pronto retomará de nuevo el romance con su vecina.

De entrada, cabe reconocer que los dos directores y guionistas supieron condensar las principales acciones del libro eliminando subtramas que en una película de duración estándar dispersarían demasiado el argumento. No obstante, aun así acaba resultando inevitable que caiga en un leve defecto típico de estas grandes adaptaciones literarias: el hecho de que haya tanto por explicar acaba haciendo que la narración en ocasiones parezca casi precipitada, saltando de una acción a otra casi sin dar tiempo a asimilarla, avasallando al espectador en los primeros minutos con tantos personajes que en la novela se da más tiempo a conocer. Paradójicamente, aunque soy partidario de no alargar la duración de las películas, en este caso creo que habría ayudado detener brevemente el montaje para disfrutar de los personajes y de la muy lograda ambientación.

El don apacible (5)

Del mismo modo, juega en su contra el hecho de ser la adaptación de un tomo de toda una novela, de forma que las escenas bélicas se antojan algo breves para la magnitud de lo que suponen, y el desenlace puede parecer un tanto abierto… pero tampoco les reprocharemos a Pravov y Preobrazhenskaya que no adaptaran más de lo que había publicado, ¿verdad?

A su favor juega el ya mencionado guión y un sólido trabajo de dirección que se apoya además muy inteligentemente de los paisajes y entornos reales. Los planos del prólogo en que la pareja se sienta en el campo a admirar el atardecer o aquellos en que Grigori y Axinia tontean al lado del río son de una gran belleza y no resultan en absoluto superfluos, dada la importancia que Shólojov daba al paisaje en su novela.

El don apacible (2)

Por otro lado, algo que me gusta mucho del cine soviético de esos años es que incluso en una película de prestigio como ésta los personajes parecen reales. Sus rostros no son meras caras bonitas y elegantes, sino que parecen sacados realmente de un pueblo del Don. De este modo son un reflejo fiel de la época y la obra gana más realismo. Piensen si no en otra obra fundamental de la literatura rusa, Guerra y Paz, y cómo en la adaptación de 1956 de King Vidor se le dio el papel de Pierre a ¡Henry Fonda!, que bajo ningún concepto encaja con la descripción que da la novela de él. Aunque Hollywood gana a las cinematografías de todo el mundo en muchos aspectos, el cine soviético de esta época tiene ese aire de autenticidad que los americanos nunca lograrían transmitir en sus pantallas.

El don apacible (3)

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.