Hardy sin Laurel: los inicios de Oliver Hardy

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Así como el recorrido artístico de Stan Laurel encaja con la función que ejercería en sus películas como Laurel y Hardy, la de su compañero Ollie nos muestra en contraste una personalidad y ambiciones muy diferentes. Laurel siempre quiso ser un gran artista, Oliver en cambio se conformaba con poder vivir de la interpretación, sin grandes aspiraciones más allá de eso. Mientras Laurel intentaba hacerse un nombre como cómico, Hardy ya era feliz haciendo papeles secundarios para cualquier producción humorística de la época.

Lejos de ser un inconveniente, ese rasgo de personalidad fue seguramente uno de los que contribuyó a que la colaboración artística del dúo perdurara durante tantos años, al no haber peleas de egos entre ellos. Hardy siempre le dejó gustosamente a Laurel el papel de pensador de gags y de que se preocupara por las ideas y planteamientos de sus films, y tampoco le quitaba el sueño que, en consecuencia, éste cobrara más que él. A cambio, Stan siempre respetó las dotes humorísticas de su compañero y, según dicen los que colaboraron con ellos, en los rodajes jamás le daba indicaciones a Oliver sobre cómo tenía que actuar o interpretar los gags, eso era algo que ya sabía que haría a la perfección.

Por tanto, puede que Stan Laurel fuera el gran creador del dúo, pero es innegable que necesitaba a alguien tan valioso como Oliver Hardy, uno de esos artistas que saben ceder modestamente el primer puesto a otros pero que, al mismo tiempo, tienen mucho talento. Hardy tardó años en moldear ese sentido de la comedia que haría que Laurel le apreciara y respetara como compañero. Viendo algunos de los cientos de cortometrajes que realizó antes de convertirse en el “gordo” de “El Gordo y el Flaco”, podemos comprobar no sólo cómo Hardy fue afinando su humor, sino apreciar la evolución de una carrera que, en otras circunstancias, le habría convertido simplemente en otro de los divertidos secundarios de oro del slapstick.

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Norvell Hardy era uno de esos muchos jóvenes criados en un pueblo sureño que soñaba con escapar de ahí y que se dejó seducir por el excitante mundo del espectáculo. Sus inicios fueron como cantante en vodeviles y clubs nocturnos, pero pronto probó suerte en la prometedora industria del cine, en concreto en Florida, que en aquellos años era la sede de varias productoras. Participaría en unas 270 películas antes de asociarse con Stan Laurel, casi nada.

Su debut fue en 1914 dentro del estudio de Siegmund Lubin con una comedia llamada Outwitting Dad (1914). No obstante, la primera que se conserva es The Servant’s Girl Legacy (1914).

Como ven no se trata de una comedia especialmente inspirada, era uno de los cientos de cortometrajes que se rodaban en aquella época en masa sin poner cuidado en su ejecución. Hardy, al que se le dio el apodo de Babe, hace un papel correcto pero dada la celeridad con que se hacían estos films y su inexperiencia no podemos esperar milagros.

Poco después, los estudios de Lubin en Florida cierran, así que Hardy viaja a Nueva York y participa en algunas películas para los estudios de Edison y de los hermanos Wharton. Una de las que se conserva de este periplo es Something in her Eye (1915):

El argumento es deliciosamente estúpido: la pobre mujer guiña el ojo sin querer al pasar junto a varios hombres, éstos interpretan (cómo no) que se le está insinuando y corren a declararle su amor (estos temas iban mucho más rápido en aquellos días). De ahí la trama se vuelve más confusa, con el padre echando a los pretendientes a patadas y luego diciendo que dará la mano de su hija al que gane en un combate, hasta que finalmente quien se la lleva es nuestro Ollie (¡hurra!). Lo único destacable por parte de Hardy es su notable agilidad pese a su (aun más notable) obesidad. De hecho, ése era el rasgo que hacía único al gran cómico obeso de la época, Roscoe “Fatty” Arbuckle. La diferencia está en que Arbuckle en esa época obviamente iba muy por delante de Hardy en todos los sentidos.

Poco después Hardy volvió a Jacksonville, curiosamente al mismo estudio en que había trabajado para Lubin, que ahora pertenecía a unos tales Vim Comedies. Ahí estuvo trabajando desde 1915 hasta 1917 en decenas de comedias. Curiosamente en muchas de ellas compartió protagonismo con un tal Billy Ruge utilizando los pseudónimos de Plump y Runt, es decir, que Oliver y Hardy ni siquiera fue su primera experiencia en un dúo cómico. Algunos de los cortos que se conservan de esos años son Hungry Hearts (1916), The Battle Royal (1916) y One Too Many (1916):

Como sucede con las películas de David Lynch, One Too Many es de esas obras que hay que ver más de una vez para acabar de entenderlas, pero intuimos un confuso argumento sobre un solterón que hace creer a su tío adinerado que tiene mujer e hijos, y pide a su colega que le consiga unos cuantos bebés (¡!). Como pueden ver, no hay ni rastro de esa química tan especial que veríamos con Stan Laurel, y más bien parece que se tratan de dos personajes cómicos unidos por un mismo argumento. De todos modos, con el tiempo Ruge dejó la compañía en busca de más aventuras y Hardy continuó trabajando infatigablemente en Vim llegando incluso a dirigir algunos cortos. No se tomen esto como un atisbo de ambición, en estos primeros años del cine era normal saltarse las rígidas separaciones entre director, guionista y actor.

Cuando Vim quebró, Hardy ya era un actor de comedia de cierta reputación aunque no fuera un nombre conocido, así que se fue a Hollywood, donde no tardó en ser fichado por la King Bee Corporation para participar en las películas que estaba rodando el gran imitador de Chaplin, Billy West. En esos films curiosamente Hardy hacía a su vez la copia del personaje que encarnaba habitualmente Eric Campbell en los cortos de Chaplin: el antagonista obeso, grandullón y peligroso. Supone un cambio de aires muy interesante verle en este tipo de papeles tan agresivos, y para mí aquí ya se intuye que tiene ciertas tablas y experiencia como cómico:

También es cierto que este tipo de películas, aún siendo copias de Chaplin, son mucho mejores que las anteriores. Billy West era un buen cómico y además uno de los miembros del equipo era el genial Charley Chase, que fue junto a su hermano Jimmy Parrrot uno de los artífices fundamentales de las comedias de Laurel y Hardy.

Una vez situado en Hollywood, las cosas se pusieron más fáciles para Hardy, quien durante esos años fue pasando de un estudio a otro, aceptando papeles alegremente allá donde le necesitaran. Trabajó en más cortos bajo las órdenes de Charley Chase y colaboró como secundario – especialmente haciendo de villano – para cómicos como Jimmy Aubrey (desconocido para mí) y, sobre todo, Larry Semon, que como vimos fue el primer punto de encuentro con Stan Laurel. A diferencia de la relación de Semon con Laurel, Hardy se entendió perfectamente con el cómico porque no tenía grandes ambiciones ni una fuerte personalidad: se contentaba con hacer el papel secundario de antagonista gruñón y eso le iba de maravilla a Semon. En este film, The Sawmill (1922), podemos verle todavía en su papel de malo con pobladas cejas y omnipresente bigote dando latigazos a sus trabajadores:

Como curiosidad, Semon le incluyó también en El Mago de Oz (1925), un largometraje que adaptaba la famosa historia sin estar a la altura de sus ambiciones.  No obstante, quizá les haga gracia ver a Hardy vestido de hombre de hojalata.

Por fechas nos vamos acercando ya al momento clave de su carrera. Hardy dejó a Semon y fue saltando de nuevo de unos proyectos a otros. Por ejemplo, volvió con Billy West brevemente, esta vez en las labores de productor, en una serie de cortos con un tal Bobby Ray, de los cuales podemos ver The Paperhanger’s Helper (1925):

Interesante, ¿verdad? Esto ya se va pareciendo más a un corto de Laurel y Hardy, con los dos protagonistas causando desgracias a su paso y Hardy por fin desvinculado de su papel de villano. Incluso su manera de actuar ya nos recuerda a sus famosos cortometrajes. No en vano ya han pasado 10 años de su debut en el cine.

Ya solo falta un último paso que le conduzca a lo inevitable: fichar por el mítico estudio de Hal Roach, los profesionales de la comedia en esa época. Ahí Hardy aparece felizmente en multitud de cortos. Por ejemplo vuelve a colaborar con su colega Charley Chase (esta vez como actor) en films como Bromo and Juliet (1926), Crazy like a Fox (1926) o la divertida Isn’t Life Terrible (1925), en la que hace quizá su papel más destacado encarnando a un cuñado insufrible:

Con el tiempo muchos de estos fantásticos cortometrajes de Charley Chase verían la luz bajo la excusa de contener actuaciones primerizas de Hardy, lo cual es una pena, ya que si merecen ser rescatados es por la grandeza de Chase como actor y no por unas apariciones de Hardy que en muchos casos son casi cameos. No menos importante, dichos films estaban dirigidos por el otro nombre clave que nos faltaba para entender Laurel y Hardy: Leo McCarey, el director de sus primeras películas en que les dio el tono y estilo que luego imitarían posteriores realizadores.

Siguiendo con la carrera de Hardy, éste también asomaría el rostro como secundario en algunos cortos de la exitosísima seria Our Gang, como Thundering Fleas (1926)  – donde encarna a un policía que en cierto momento pierde los pantalones – así como en films como 45 Minutes to Hollywood (1926) donde Stan también aparecía como secundario. No obstante, la coincidencia más interesante con Stan se produjo en algunos cortos ya mencionados en el anterior post en que éste dirigió a Hardy como actor, tales como Yes, Yes, Nannette (1925)  o Wandering Papas (1927).

Es interesante constatar pues que cuando Laurel y Hardy decidieron asociarse como cómicos no eran meros desconocidos. Hardy ya se había asentado como cómico infalible capaz de amoldarse a distintos tipos de papeles y Laurel no solo había coincidido con él como actor, sino que le había dirigido. Indudablemente, el ambicioso Laurel debió pensar que ese hombre y él podrían entenderse. El resto, como se suele decir, es historia…

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