De la Mañana a la Medianoche (Von morgens bis mitternachts, 1920) de Karl Heinz Martin

Cuando en 1920 se estrenó El Gabinete del Doctor Caligari supuso un enorme impacto debido a su innovador estilo influenciado por el arte expresionista, poniendo de moda entre círculos artísticos la idea del cine expresionista como una forma vanguardista de jugar con este medio. Poco tiempo después vería la luz otra obra que llevaba dicho estilo a unos niveles que sobrepasaban por completo al film de Robert Wiene, pero que a cambio apenas tuvo difusión en su momento. De la Mañana a la Medianoche (1920) es en realidad la película más radicalmente expresionista que se realizó en la época, llevando esa influencia a unos extremos que pocas veces se han repetido en el cine. Obviamente, El Gabinete del Dr. Caligari era una obra innovadora, pero combinaba sus ambiciones artísticas con una base más tradicionalmente narrativa. En cambio el film que nos ocupa hoy presentaba un estilo que hacía casi imposible su comercialización.

Se trata de una adaptación de una de las obras de teatro expresionistas más famosas de la época escrita por Georg Kaiser y puesta en producción en 1917. Para llevar esto a cabo se recurrió al director teatral Karl Heinz Martin, que tenía experiencia en producciones de este tipo y optó por hacer una versión muy teatral que fuera lo más fiel posible al estilo de la original.

El argumento nos narra la historia de un cajero de banco que se escapa con una fuerte suma de dinero para fugarse con una dama italiana. Ésta sin embargo rechaza su propuesta y él, incapaz de volver a su hogar, decide escapar para gastarse el dinero. Durante el día vaga por diversos sitios en los que malgasta lo robado en un vano intento porque le aporte algo: ya sea acudiendo a una competición deportiva, jugando en una taberna de mala muerte, asistiendo a una fiesta y finalmente recurriendo a la religión.

El planteamiento que hace Karl Heinz Martin toma algunas de las características de El Gabinete del Doctor Caligari pero llevadas al extremo. El escenario se simplifica al máximo reduciéndolo a su mínima expresión hasta el punto de que sus vínculos teatrales quedan totalmente evidenciados (de hecho el film se rodó en un teatro). Los decorados por supuesto son expresionistas hasta el delirio: irreales, retorcidos, rayando lo abstracto, reduciendo cada espacio a su mínimo común denominador (de la misma forma que los personajes no tienen nombre propio). La ventanilla de banco en que el protagonista trabaja es más un cubículo cuyas rejas hacen que parezca una prisión, el velódromo de carreras nos es mostrado únicamente a través de las diversas gradas de espectadores filmadas individualmente y las calles se definen a partir de elementos muy básicos como farolas, postes y copos de nieve cayendo constantemente. Eso hace que el film tenga una estética tan inconfundible como perturbadora, que si bien en El Gabinete del Doctor Caligari venía justificada (en teoría) por su desenlace, en este caso simplemente es un medio expresivo en sí mismo.

Las actuaciones del reparto por otro lado también siguen esa línea marcadamente expresionista, interpretando no a personas psicológicamente creíbles sino a personajes marcados por líneas de conducta muy claras y simplificadas. Eso es algo que se nota en la escena en que visita su hogar familiar, donde cada una de las mujeres que habita en él es denominada únicamente por su relación con el protagonista (la madre, la esposa y la hija) y desempeñan actos muy marcados que definen sus roles: la madre reposa en el sillón, la esposa cocina y la hija toca el piano.

En ese sentido cabe destacar el difícil papel que debía llevar a cabo el protagonista Ernst Deutsch interpretando a un personaje «irreal», que se supiera adaptar al entorno. Es de remarcar cómo aun así consigue reflejar el cambio del cajero humilde y encorvado al desenvuelto estafador que malgasta dinero a espuertas seguro de sí mismo.

Un elemento que unifica los cinco actos del film es la presencia constante de un personaje femenino cuyo rostro, al entrar en contacto con el protagonista, se transforma brevemente en el de una calavera, una premonición del funesto desenlace que le espera al finalizar el día. Para unificar aún más esa idea, dichos personajes los interpreta la misma actriz, Roma Bahn (mujer del director): mendiga, hija, prostituta, una de las asistentes al baile y la chica del ejército de salvación.

La película por otro lado no adquiere este estilo únicamente a partir de estos elementos, sino que sus responsables la nutren de recursos de lo más variopinto, como mostrar visualmente los avisos de que se busca al cajero mediante letras escritas sobre el dibujo de una torre de teléfono; o por supuesto la llamativa escena de la carrera de bicicletas, filmada de forma distorsionada a través de un espejo, dándole un tono irreal que por otro lado suple las limitaciones de producción.

El resultado final es más que interesante pero quizá se puede antojar excesivo. El film acaba siendo un ejemplo de expresionismo llevado a sus últimas consecuencias, hasta el punto de repercutir un poco en su calidad fílmica. Siendo una muy buena obra, sus vínculos con el teatro son demasiado marcados y su puesta en escena está quizá excesivamente enraizada con su propuesta artística.

De la Mañana a la Medianoche no tuvo en su momento el reconocimiento que merecía. En Alemania sólo se proyecto en una ocasión, en un pase de prensa en 1922, tras el cual nadie quiso distribuirla. Curiosamente el único país en que tuvo cierta salida fue Japón, donde llegó una copia que fue muy bien recibida por los críticos de la época (en dicho país se valoraba mucho el cine expresionista). Fue precisamente gracias a su distribución en Japón que la película ha llegado milagrosamente a nuestros días mediante, una copia que se encontró en los años 60 La versión que yo tenía localizada por internet es desafortunadamente de muy mala calidad y sin rótulos (en el cine japonés se solían eliminar los rótulos de las películas porque había un explicador que iba narrando la trama), pero ahora ha sido reeditada en DVD con banda sonora y rótulos que les permitirán disfrutar de esta curiosísima pieza.

7 comentarios en “De la Mañana a la Medianoche (Von morgens bis mitternachts, 1920) de Karl Heinz Martin

  1. Sigo este blog con enorme agradecimiento. Muchas gracias por la infinidad de películas que me has hecho conocer!

    PD: has escrito por error ‘expuertas’, en lugar de ‘espuertas’. Gracias de nuevo.

  2. La acabo de terminar y me ha parecido una absoluta pasada. Efectivamente, expresionista hasta todos los extremos posibles. Si no es vuestro estilo no la veáis. No me ha extrañado nada leer que era obra de teatro y que de hecho fue rodada en uno. Podría comprender que a alguien le resulte infumable, pero a mí y a mi pareja, personalmente, nos ha fascinado. Mucho me temo que ya no vamos a encontrar cosas tan extremas en nuestra ávida búsqueda de maravillas expresionistas ocultas…

    • Hola Edgar,

      Efectivamente esto es de lo que se conoce como «café para cafeteros», jajaja. A los que nos flipa el cine expresionista nos parece fascinantes, pero a los que no son tan aficionados se les hace demasiado extraña. En el libro que escribí sobre expresionismo (ay, ojalá logre reeditarlo en el futuro) defendí que no es teatro filmado como le acusan algunos y que Martin aquí proponía un enfoque expresionista radical que, obviamente, no tenía salida comercial. Creo que es lo más puramente expresionista que dio el cine, yo tampoco creo que haya un ejemplo más puro/extremo.

      Un saludo.

      • Jajajajaja, exacto, café para cafeteros. Café del bueno.

        Por cierto ya te comenté en cierta ocasión y por otros canales que andaba detrás de tu libro. Creí haberlo encontrado en «La casa del libro» pero andan descuidados… A las 3 semanas me dijeron que estaba agotado, los genios. 😭. Así que nada, sigo en busca y captura. A ver si aparece por wallapop porque estoy leyendo bastante dell tema y me da que tú libro va a ser una joya.

        ¡Aprovecho para hacer desde aquí un llamamiento a todos los compañer@s amantes del cine mudo y nuestro querido Doctor, para escribir a la editorial preguntando por el libro, a ver si nos lo reeditan!

        🤞

  3. Hasta esta mañana no había visto esta locura y ahora estoy buscando información y, oh! sorpresa, entre los escritos encuentro uno de los mejores firmado por mi admirado doctor. ¡Que raro! 😀 Pues me ha parecido espectacular. Una mezcla del Caligari, sí, pero también de la locura del Lubitsch de La muñeca o La princesa de las ostras, en su estilización extrema, no solo del decorado y maquillaje, sino también de la organización de las masas y los personajes en el espacio.

    A pesar de tratarse de una, ejem, tragedia, sorprende el tono decididamente jocoso de algunas de las situaciones, comportamientos e incluso recursos estilísticos (el modo de ir presentando los niveles en la carrera, subiendo en panorámica e ir mostrando personajes cada vez más pobres y acumulados). Decidídamente grotesca, con ganas, en todos y cada uno de sus aspectos, hay una especie de equilibrio exquisito en todo ello. Desde luego las composiciones visuales no son tan refinadas como en el Caligari i las coreografías actorales no son tan brillantes como las de Lubitsch, pero la peli cumple.

    Vaya, que sí, que debo ser muy cafetero también (vaya descubrimiento que hago al mundo 😀 )

    Saludos!

  4. Hola Florenci,

    Es obvio que a usted le iba a gustar seguro. Es una locura de película por cómo se atreve a llevar los principios del teatro expresionista al extremo. Es obvio que no tiene la genialidad de un Lubitsch, como muy bien cita usted como precedente de ese tipo de estilizaciones, pero a cambio es todo un salto al vacío y sin colchoneta debajo que no obstante creo que funciona y usa recursos cinematográficos interesantes.

    Un saludo.

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