La película de ficción más antigua de Japón: Momijigari (1899) de Shibata Tsunekichi

Hoy les ofrecemos una película histórica: Momijigari (1899), el filme de ficción más antiguo que se conserva filmado en Japón y que pueden visionar entero aquí (la versión que circula por Youtube es más corta). Si tenemos en cuenta el bajísimo ratio de supervivencia de la producción cinematográfica japonesa antes de la II Guerra Mundial  debemos sentirnos privilegiados de que algunas como ésta hayan conseguido sobrevivir milagrosamente hasta nuestros días, ya que apenas se conserva material fílmico realizado en la Era Meiji (1868-1912).

Momijigari es una de las primeras películas de ficción que se filmaron en el país, consistentes a menudo de fragmentos de famosas obras de teatro. Este caso no es una excepción, lo que vemos son dos trozos de la obra kabuki Momijigari interpretados por dos de los más grandes actores de la época: Ichikawa Danjuro IX y Onoe Kikugoro V. Y no se piensen que la idea le hacía mucha gracia al veterano Danjuro de 60 años. Como muchos artistas reputados de la época, pensaba que ese invento del cine (llegado a Japón hacía solo dos años) era una burda forma de entretenimiento y no quería tener nada que ver con él, pero finalmente le convencieron con el argumento irrebatible de que una grabación suya podría servir para hacerle pasar a la posteridad (el mismo argumento con el que años después se convencería a otros actores de prestigio como Sarah Bernhardt). Así pues, consintió en filmar dos escenas de la obra kabuki que estaba representando a condición de que no se hicieran públicas hasta después de su muerte, para evitar que esta grabación pudiera hacerle la competencia a sus propias actuaciones.

La película se filmó en el exterior del teatro Kabukiza con un decorado improvisado y consistía de dos planos: el primero mostraba a Danjuro bailando disfrazado de princesa (en el teatro kabuki los hombres hacían también los papeles femeninos), mientras que el segundo corresponde a la parte de la obra en que se desvelaba que la princesa en realidad era un demonio disfrazado, y vemos al veterano actor caracterizado de demonio enfrentándose con el personaje que interpreta Onoe Kikugoro V. El hombre que se ve al fondo en ambos planos es un kuroko, hombres disfrazados de negro que se quedaban al fondo del escenario y se consideraban «invisibles», cuya función era mover objetos o decorados de la obra según hiciera falta, como puede comprobarse en el segundo plano.

El filme es un documento fascinante que prueba más que nunca la capacidad del cine para transportarnos a otras épocas y culturas. Nótese además un detalle interesantísimo que prueba cómo los autores de esta obra primitiva no tenían la misma visión que nosotros sobre cómo funcionaba el cine: en cierto momento a Danjuro se le escapa el abanico durante su danza y se le cae fuera del escenario, el kuroko acude acto seguido a recogerlo, se lo devuelve y éste continúa como si nada. Teniendo en cuenta el mínimo esfuerzo que suponía, ¿por qué no quisieron hacer una segunda toma? La respuesta es que sencillamente los autores de esta película todavía no concebían conceptos como «repetir una toma» o que una toma hubiera salido mal. El cine servía para capturar un breve instante de realidad, y si en este caso al actor se le caía un abanico nadie veía necesario repetirlo otra vez para que no se viera ese accidente, simplemente ese fragmento había salido así (el público de la época parece ser que consideraba que este detalle daba encanto a la película).

Momijigari permaneció guardada durante unos años y no se empezó a proyectar hasta 1903, cuando Danjuro estaba ya demasiado enfermo para actuar (de hecho murió ese mismo año). Para el público de la época estas dos breves escenas que tan primitivas nos parecen tenían un valor incalculable: les permitían disfrutar dos minutos de dos de los actores de kabuki más famosos de la época, que buena parte los espectadores de cine nunca habían tenido la ocasión de ver en el teatro. Cuando convencieron a Danjuro para que se dejara grabar como forma de pasar a la posteridad, no exageraron: gracias a este cortometraje podemos disfrutar más de un siglo después de esta breve instantánea de la era Meiji y de los fascinantes inicios del cine en Japón.

Si quieren ver más cortos de esa época, no dejen de visitar esta interesante página.


Bibliografía:

  • Donald Ritchie – A Hundred Years of Japanese Film
  • Keiko I. McDonald – Japanese Classical Theater in Films

 

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