Le Pain des Petits Oiseaux (1911) de Albert Capellani

Hoy rescatamos un cortometraje de Albert Capellani, uno de los pioneros más importantes de las primeras décadas del cine. El protagonista de es un anciano músico de buen corazón que suele dar de comer a las palomas en el parque hasta que un día se topa con una jovencita muerta de hambre a la que decide acoger en su casa. Ahí la chica se recupera y en unos días se revela su talento para la danza. Rápidamente se convierte en una estrella del baile, pero el anciano se muere de pena al sentirse abandonado. ¿Se acordará la exitosa bailarina, ahora rodeada de admiradores, de su antiguo benefactor?

Le Pain des Petit Oiseaux (1911) no es una de las películas más destacables de Capellani pero tiene suficientes detalles remarcables que merecen que le dediquemos una entrada. En primer lugar el entrañable personaje del anciano, que en la escena inicial se nos revela como un excéntrico que se pasea por diversas mesas del restaurante donde ha comido para recoger los mendrugos de pan que sobran y así dárselos a los pájaros. Relacionado con eso, fíjense en este curioso y extrañísimo contraplano de la escena en que alimenta a las palomas. Resulta chocante en un filme que, como todas las obras de la época, se basa en la frontalidad y no suele ofrecer planos diferentes de una misma escena. El motivo seguramente esté en esa famosa frase de Hitchcock sobre lo difícil que era rodar con niños, animales y Charles Laughton. Si se fijan, en el primer plano no se ven los pájaros a los que da de comer, pero en el contraplano sí aparecen. Quizá resultaba difícil conseguir que las aves salieran en el primer plano dentro del encuadre (recordemos que la cámara por entonces apenas se movía).

Y como último motivo para echarle un vistazo a esta entrañable película está Stacia Napierkowska, que encarna a la bailarina. Napierkowska fue en su momento una bailarina y actriz muy famosa surgida del Folies-Bergères. Su carrera en el cine fue bastante fructífera, destacando un papel en un episodio de Los Vampiros (1915) de Louis Feuillade y el rol de Reina Antinea en L’Atlantide (1921) de Jacques Feyder, que es el personaje al que yo la asociaba. Aquí Napierkowska por descontado aprovecha su papel para ofrecernos algunas muestras de su número de baile, lo cual sin duda constituiría un aliciente para los espectadores de la época. Los espectadores actuales que lleguen a este filme (que no serán muchos, me temo) es más probable que lleguen antes por el nombre de Cappelani que por el de Napierkowska. Sea como sea este corto se merece un visionado.

2 comentarios en “Le Pain des Petits Oiseaux (1911) de Albert Capellani

  1. Descubrí este corto no hace mucho y me parece una de las cositas más tiernas que uno pueda encontrar. Que sí, claro, su sentimentalidad va directa a la yugular, sin ningún tipo de reparos, pero los actores están tan en su punto, dotan al sencillo personaje que interpretan (casi un símbolo, más que un estereotipo) de una rara humanidad que conmueve de verdad. ¡Muy buena observación técnica lo del cambio de plano! Claro, las puñeteras palomas, todavía no entrenadas por un experto (como las gaviotas y cuervos de The Birds, ya quie ha salido Hitchcock 🙂 ) no lo debían poner fácil y gracias a ello tenemos un cambio de punto de vista muy interesante. Por suerte, ese cambio no rompe el apacible remanso que uno va a buscar a las buenas películas de esta época: esas escenas rodadas en un solo plano sirven como ducha purificadora, que deja al espectador trabajar por su cuenta, sin tanta manipulación narrativa. Aquí estamos ante un buen ejemplo, en el que ese tipo de planificación funciona de un modo suave sin caer en el aburrimiento. Capellani, desde luego, era un hombre sensible. Gracias por traernos este corto encantador.

  2. Es cierto que Capellani, aparte de ser uno de los directores más avanzados técnicamente de la época, hace gala de una gran sensibilidad. Lo que tienen estos cortometrajes es que, dada su corta duración, van «directos a la yugular» como tú dices. No hay tiempo de desarrollar personajes o situaciones, y eso es un inconveniente pero también les da un encanto especial, porque tienen que condensar toda la historia en pocos minutos seleccionando muy bien los gestos y situaciones que aparecen en pantalla. A mí es algo que me gusta mucho del cine de esa época.
    ¡Un saludo!

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