Die Suffragette (1913) de Urban Gad

Si Asta Nielsen merece un lugar destacado en la historia del cine es no solo por ser una de las primeras grandes actrices del medio sino también una de las primeras sex symbols. Su actuación en El Abismo (Afgrunden, 1910) de Urban Gad fue algo absolutamente inédito para el público de la época: de un naturalismo que contrastaba con las interpretaciones más exageradas propias de la época – ¡estamos hablando todavía de 1910! – y desbordante de erotismo. Es natural pues que a Nielsen y Urban Gad les llegara una jugosa oferta de Alemania para que continuaran allá su carrera. Y no menos natural que ellos aceptaran, ya que en dicho país tenian la oportunidad de trabajar en un estudio propio y con más recursos a su disposición.

Una de las primeras obras que ambos realizaron allá fue una atrevida producción que se escapaba de sus típicos papeles de femme fatale para tratar un tema bastante controvertido: Die Suffragette (1913). El movimiento sufragista, por entonces todavía batallando por sus derechos, fue todo un shock para la sociedad británica, que vio como muchas mujeres – tradicionalmente asociadas al papel de madres y pacíficas amas de casa – estaban dispuestas a rebelarse en serio para conseguir el derecho a voto. De las iniciales protestas y huelgas de hambre se pasó a actos más contundentes como pintadas en las paredes, destrucción de sitios públicos (siempre procurando evitar causar heridos) e incluso el uso de bombas.

No obstante, pese a su descriptivo título, Die Suffragette inicialmente empieza como un típico drama en que Nelly, joven de familia  adinerada, se enamora de un hombre al que ve de pasada pero cuya identidad desconoce, que no es otro que el importante político Lord William. Un día la madre de Nelly, la señora Panburne, la introduce en el ideario sufragista y a partir de aquí la vida de la joven cambia, convirtiéndose en una de las principales activistas del movimiento…. el cual por descontado cuenta con la firme oposición de Lord William.

Ya solo por la temática que aborda, vista además desde el prisma de la época, Die Suffragette es una película interesantísima. El punto de vista por el que aboga la cinta es reconocer que la causa por la que luchan las sufragistas es justa (en una escena se nos muestra cómo la madre de Nelly convence a su hija llevándole al hogar de una familia pobre encabezada por un padre alcohólico y decadente que «tiene más derecho a opinar que su pobre esposa»); pero al mismo tiempo también adopta la postura conservadora de que los medios de los que se proveen las sufragistas no son los adecuados, ignorando por completo que si llegaron a estas medidas más radicales es porque las más moderadas no funcionaron como forma de presión.

De hecho a lo largo del metraje asistimos estupefactos a la evolución de Nelly, de una simpática chica de sociedad a una sufragista que revienta escaparates hasta, finalmente, convertirse prácticamente en una terrorista que accede a colocar una bomba en la casa de Lord William. Aquí se falsea la realidad para darle un cariz más radical, puesto que las sufragistas reales solo ponían bombas en edificios simbólicamente asociados al poder masculino en horarios en que sabían que no había nadie dentro (lo cual no lo menciono como justificación, sino como muestra de que en la vida real jamás habrían planeado colocar una bomba destinada a matar a alguien, como sí sucede en la película). A cambio podemos perdonar esa licencia artística por dar pie a la mejor escena de la película, en que una arrepentida Nelly intenta salvar a Lord William antes de que explote la bomba.


Fotografía de una sufragista obligada a ingerir alimentos

Siendo justos la película también refleja las duras pruebas que tuvieron que asumir las sufragistas. Cuando muchas de ellas eran encarceladas, a menudo protestaban haciendo huelgas de hambre, e inicialmente las autoridades decidían liberarlas cuando llevaban mucho tiempo así para evitar las responsabilidades que acarrearía que una de ellas muriera en prisión. Pero cuando el fenómeno se hizo generalizado, se optó por la solución más drástica de alimentarlas de forma forzada normalmente con un tubo, un recurso que posteriormente se supo que provocaba daños graves al sistema digestivo y nervioso. La película nos muestra con detalle todo esto en una escena en que Nelly es obligada a comer con un tubo y que constituye uno de los momentos más angustiosos de la cinta.

Más allá de su valor histórico y de la eficaz dirección de Urban Gad, el otro gran aliciente de la cinta es, como era de suponer, ver a Asta Nielsen en acción. La actriz nos demuestra que era una de las grandes actrices de la época, sabiendo bascular bien entre registros más ligeros (las escenas iniciales en que es una chica coqueta de alta sociedad) con otros más dramáticos (el primer plano de ella llorando ante la idea de que Lord William muera por la bomba sigue siendo altamente conmovedor), todo ello desprendiendo una naturalidad que no era habitual en la época. De forma que Die Suffragette resulta una obra muy interesante no solo por la visión contemporánea que da del sufragio sino para disfrutar de una de las primeras grandes actrices del cine.

2 comentarios en “Die Suffragette (1913) de Urban Gad

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.