Garras Humanas (The Unknown, 1927) de Tod Browning

Garras humanas
Garras Humanas es una de las mejores – para muchos cinéfilos directamente la mejor – colaboraciones del tándem Tod Browning-Lon Chaney. Uno de los motivos es, aparte de su indudable calidad, el ser un film que reúne las características definitorias tanto del director como del actor. Al igual que otras obras de Browning, la trama se centra en el mundo del circo y tiene como protagonista a un outsider, un freak, un personaje que escapa de lo normal. Y por supuesto el personaje de Lon Chaney le permite exhibir una de esas interpretaciones que tan bien se le daban de personajes torturados abocados a una situación límite.

Ambientada en un circo de gitanos en España, el film se basa en un triángulo amoroso entre Alonzo el manco, la bella Nanon (interpretada por una jovencísima Joan Crawford) y el forzudo Malabar. Lon Chaney interpreta a Alonzo, un hombre sin brazos que lleva a cabo un peligroso número lanzando cuchillos con los pies. Malabar y Alonzo están perdidamente enamorados de Nanon, pero ésta siente una repulsión instintiva hacia los hombres que la toquetean y por ello se siente más cómoda con el inofensivo Alonzo sin brazos. Sin embargo, la realidad es que Alonzo sí que tiene sus brazos, pero se hace pasar por manco con la ayuda de su amigo, el enano Cojo, para huir de la policía. Cuando Alonzo cree ser correspondido por Nanon se encuentra entonces con una gran paradoja: cuando ella descubra que tiene brazos dejará de amarlo.
Garras Humanas (3)
La historia de Garras Humanas en realidad bebe directamente de otros films y no deja de ser una vuelta de tuerca a un argumento al que Chaney se había enfrentado en otras ocasiones. En El Trío Magnífico (1925), donde ya colaboraban juntos director y actor, Chaney estaba en una situación casi idéntica: un triángulo amoroso en que estaba en desventaja porque podría descubrirse (en este caso la situación no es menos extravagante: es un criminal que se oculta disfrazado de ancianita). Pero el precedente más claro es la extraordinaria He Who Gets Slapped (1924), el primer film que realizó el director sueco Victor Sjöstrom en Hollywood y cuyo éxito propulsó su carrera en Estados Unidos. Allí no sólo encontramos de nuevo a Chaney en un contexto circense sino que vuelve a sufrir en sus carnes la impotencia de amar a la bella bailarina y ver cómo no es correspondido sin que ella sospeche nada de sus sentimientos. Para rematarlo, Chaney repetiría una vez más un papel muy parecido en Ríe, Payaso, Ríe (1928).
Chaney era un actor especializado en papeles extravagantes y difíciles con un alto componente de masoquismo. El torturado Alonzo era un personaje escrito para él, con esa mezcla de patetismo y crueldad, que le lleva a adorar a Nanon y desear lo mejor para ella al mismo tiempo que engaña sin compasión a su rival Malabar, aún cuando se trata de un personaje simpático que incluso le salva de una paliza. Para el espectador de la época resultaría especialmente novedoso que el protagonista no fuera Malabar, guapo, forzudo y con sentimientos amorosos honestos; sino el criminal que se oculta de la ley y que está celoso. Es cierto que Browning siempre tomaba parte de los personajes descolocados socialmente (véase si no Freaks), pero aquí además los roles de protagonista-antagonista están difusos: Alonzo nunca se enfrenta a ningún peligro ni a ningún personaje que vaya a hacer algo malo, de hecho es él quien acaba haciéndolo. En eso este film se diferencia de los precedentes mencionados anteriormente, donde los personajes de Chaney acaban sacrificándose.
Garras Humanas (4)
El elemento que hace tan peculiar este triángulo amoroso es el tema de los brazos, que aquí adquieren un obvio significado casi freudiano cuando la frigidez de Nanon le lleva a rechazar a los hombres que no dejan de manosearla, especialmente a Malabar con sus fuertes brazos. Es por ello que solo se siente segura con Alonzo, quien al ser manco y por tanto estar «castrado» le ofrece la sensación de seguridad de que no abusará de ella. Es por eso que cuando Alonzo tiene la idea de amputarse los brazos por ella simbólicamente se está castrando a sí mismo condenándose para siempre a ser un inválido o, mejor dicho, un hombre a medias. La aceptación de Nanon de los brazos de Malabar viene unida a la aceptación no solo de sus galanteos sino de su propia sexualidad, que le hace sentirse atraída por los brazos del forzudo. Alonzo, que paradójicamente tenía brazos, ya nunca podrá competir con Malabar en su terreno.
El film cuenta entre sus virtudes el centrarse únicamente en ese triángulo amoroso sin la necesidad de profundizar en otros aspectos más secundarios, de ahí su breve duración (la versión que tenemos hoy día dura menos de una hora) y su estilo tan conciso. No se nos narra nada de lo que hacía antes Alonzo ni tampoco detalles superfluos como por ejemplo ese pasado oscuro del cirujano al que chantajea. Ignoro si esto es debido a metraje desaparecido o si el film era originariamente así – ése es uno de los problemas constantes que nos encontramos a la hora de evaluar películas tan antiguas – pero en todo caso creo que funciona perfectamente y que no necesita de esos detalles.
Garras Humanas (2)
Garras Humanas exhibe el gusto de Browning por el mundo del circo y su fascinación por lo extraño. No es solo el hecho de que Alonzo finja ser manco sino que además su rasgo distintivo sea que tiene dos pulgares en una mano. Aún cuando cualquier guionista podría haber ideado otro rasgo reconocible más plausible (por ejemplo cicatrices o marcas de nacimiento con determinada forma), en el mundo de Browning hay siempre preferencia por lo grotesco, las deformidades, los enanos o los seres humanos con capacidades inusuales. De hecho inicialmente Browning y el guionista tenían pensada alguna deformidad aún más espantosa como una especie de mano-garra, pero la acabaron desechando.
Como no podía ser menos, Lon Chaney ofrece otro de sus clásicos tour de force y una de sus mejores interpretaciones que llevan al personaje al límite. La escena más extrema en ese sentido es aquella en que descubre que Nanon y Malabar están prometidos y le entra una risa histérica de desesperación que ellos entienden como una risa de alegría que él a su vez debe disimular como tal. Aunque el actor se entrenó para las escenas en que utiliza los pies, para tareas complicadas como fumar un cigarro o tocar la guitarra necesitó de un doble – un hombre manco de verdad llamado Paul Dismute, que doblaba sus pies oculto siempre bajo el atrezzo o los ropajes de Chaney.
Garras Humanas (1)
En Garras Humanas, Chaney y Browning, ya conocidos en esa época por su preferencia por historias sórdidas, llegaron al límite en opinión de muchos críticos. La historia en sí de hecho es tan increíble que algunos estudiosos han resaltado que parece casi onírica, como una especie de pesadilla extravagante. Browning, consciente de ello, la sitúa en la lejana España confiando que ese distanciamiento ayude al público americano a poder creerse el film al tener lugar en un contexto más exótico.
Durante mucho tiempo se creyó que el film se había perdido hasta que fue encontrado sorprendentemente en una filmoteca francesa. Como anécdota, el film estaba archivado junto a varias películas desconocidas a causa de que el título que tenía el rollo de film («L’inconnu», la traducción francesa del título original) llevó a algún documentalista a equivocarse pensando que era otra obra desconocida por clasificar.
Si aún no la han visto, en este enlace está disponible online:

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