Sus Primeros Pantalones (Long Pants, 1927) de Frank Capra

Pocos casos conozco más paradigmáticos que el de Harry Langdon en lo que se refiere a pasar casi literalmente de la noche a la mañana de estar en la cresta de la ola a venirse completamente abajo. En 1926 era uno de los actores de slapstick más famosos del momento, hasta el punto de que su popularidad empezaba a alcanzar los niveles de un Chaplin o Harold Lloyd. Dos años después su carrera estaba acabada.

Por el camino dejó un buen número de cortometrajes que hoy día son considerados clásicos del género y dos notables largometrajes dirigidos por un ex-escritor de gags que había ascendido a la categoría de director llamado Frank Capra. El primero de estos filmes, The Strong Man (1926), demostraba que ese joven realizador tenía ya una destreza inusual para un casi debut, algo que se confirmaría en la posterior Sus Primeros Pantalones (1927). No obstante, es curioso constatar cómo ambos filmes siguen enfoques totalmente distintos: The Strong Man es puro Capra, con la clásica lucha entre el bien y el mal en que un hombre sencillo pero de buen corazón logra vencer, mientras que Sus Primeros Pantalones está más dominada por la personalidad de Langdon y renuncia al sentimentalismo a cambio de un humor más negro.

En Sus Primeros Pantalones el protagonista es Harry, un muchacho inocente que va a dar el paso a la edad adulta (simbolizado por el hecho de que va a dejar de usar pantalones cortos para llevar unos largos) y que hasta entonces ha vivido encerrado en su mundo, alimentando todo tipo de fantasías románticas a través de los libros. Y como es de suponer, la diferencia entre sus fantasías y la realidad es tan grande que resulta cómica – una situación por cierto muy similar a El Tenorio Tímido (1924) de Harold Lloyd. Un día conoce a Bebe Blair, una femme fatale traficante de droga que cree erróneamente que se ha enamorado de él. Sus padres en cambio le obligan a casarse con su chica de toda la vida, Priscilla, pero Harry sigue obsesionado con Bebe, así que tomará una drástica decisión…

Debo reconocer de entrada que la primera vez que vi Sus Primeros Pantalones no me gustó demasiado, y creo que es porque había algunos aspectos de su premisa que era incapaz de entender y que chocan con la personalidad de Harry Langdon; más concretamente la escena en que decide desembarazarse de Priscilla para tener vía libre con Bebe… ¡pegándole un tiro! El propio Capra también se opuso a esta idea aduciendo que el personaje de Langdon debía ser alguien inocente e infantil, no una persona que planificara con sangre fría el asesinato de su novia de infancia. Y si bien es cierto que en los niños existe una faceta muy cruel que podría encajar con el carácter aniñado de Langdon, a mí es una secuencia que se me sigue haciendo algo extraña por su humor tan negro, lo cual no quita que su desenlace (con Harry atrapado en dos trampas del bosque) sea divertidísimo y una demostración de lo bien que manejaba el actor el humor corporal.

Si uno compara la ternura que emanaba de The Strong Man, es cierto que Sus Primeros Pantalones es una película más árida, si bien eso no tiene por qué ser necesariamente malo (de hecho creo que me quedo antes con ésta). Langdon aun tiene ese toque tan infantil e inocentón, como la escena en que conoce a Bebe y lo único que acierta a hacer es dar vueltas alrededor de ella en su bicicleta. Pero a cambio, estos momentos van unidos a otros de humor más negro como el ya comentado anteriormente o un desenlace que, si bien tiene una apariencia feliz, en realidad no lo es tanto (sí, Harry vuelve a casa con la lección aprendida, pero no parece especialmente contento de la vida que le esperaba; comparen este cierre con el tierno plano final de The Strong Man en que la chica le ayuda en su infinita torpeza).

Esta discrepancia de estilos en realidad viene aparejada con los conflictos que hubo durante el rodaje, en el transcurso del cual Capra tuvo continuas peleas con Langdon y el guionista Arthur Ripley. Capra no estaba en absoluto de acuerdo con la visión que tenían los otros dos de la película y al final fue quien salió perdiendo (de hecho fue despedido en la fase de montaje y durante la promoción del filme Langdon se ocupó de que su nombre estuviera lo más oculto posible). La idea inicial de Capra era empezar relatando la infancia de Harry y cómo su madre le tuvo durante años aislado del mundo, pero Ripley y Langdon insistieron en quitar esa introducción por temor a aburrir al espectador. Del mismo modo, la escena inicial de las fantasías oníricas era mucho más larga e incluso parece que estaba filmada en color… pero por desgracia hoy día está desaparecida. Estos detalles nos demuestran cómo Capra tenía en mente una película más ambiciosa y cómo Langdon en cambio prefería centrarse en su personaje, lo cual tiene como consecuencia que el resultado final tenga en ocasiones un montaje algo abrupto a consecuencia de algunos de estos cortes, que reducen la duración de la cinta a una hora escasa.

Pero a cambio la buena noticia es que Sus Primeros Pantalones sigue funcionando muy bien. No sabemos cómo era la introducción ideada por Capra, pero el inicio actual es realmente muy llamativo y bello a su manera, con esos planos subjetivos de Harry escogiendo los libros, yendo a casa y encerrándose en el desván. Del mismo modo, la película se hace muy amena y contiene algunas escenas especialmente hilarantes, como aquella en que confunde un muñeco de ventrílocuo con un policía e intenta alejarlo de la caja en que está oculta Bebe.

El trabajo de dirección de Capra es de primera calidad, pero el gran protagonista de Sus Primeros Pantalones es sin duda Langdon. En esta película podemos percibir la magia de su humor, que no es otra cosa que su sutileza, la forma como juega con pequeños gestos y miradas, cómo dosifica tan sabiamente el timing de cada escena alargando cada gag el tiempo preciso para resultar gracioso. Aunque tenemos numerosos ejemplos de humor físico, Langdon es un cómico slapstick reposado, con un estilo más suave y sutil. Es por tanto una pena que su carrera se viera truncada tan repentinamente a causa no tanto de su ruptura con Capra (quien hizo un trabajo excelente, pero seguro que otro director podría haber hecho también un muy buen filme con este material) como por culpa de que el éxito y los aplausos de la crítica se le subieran a la cabeza con consecuencias nefastas.

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