La magia en El Moderno Sherlock Holmes (1924)

El cine de Buster Keaton siempre ha tenido un alto componente fantástico que fascinaba a los artistas surrealistas de la época como Buñuel o Lorca. De todos sus largometrajes, el que potencia más ese aspecto es esa obra maestra llamada El Moderno Sherlock Holmes (1924).

En este film, Buster interpreta a un proyeccionista que fantasea con atravesar la pantalla de cine y convertirse en un personaje de película que consigue todo aquello en lo que ha fracasado en la vida real. De todos los trucos que nos ofrece Keaton, hay dos que destacan con luz propia y que aunque hoy en día están superados gracias a las posibilidades de los efectos digitales, en aquella época parecían trucos de pura magia.

keaton camara

El primero es por supuesto la escena en que Sherlock Jr. penetra en la película. Para conseguir el efecto de entrar en la pantalla, Keaton simplemente rodó la escena desde un plano general en que en realidad no había ninguna pantalla de cine, sino unos actores en el escenario representando la escena que supuestamente se está proyectando. Luego se producía un corte a partir del cual sí que se veía una película.

Es entonces cuando se produce el gag más famoso de la escena. Se van sucediendo una serie de planos que provocan que Sherlock Jr. pase a estar en situaciones y escenarios inesperados: una ciudad, la sabana africana, un precipicio, etc. La gracia del gag es que en cada corte Sherlock Jr. está en el mismo sitio pero cambia el entorno, y la forma de conseguirlo fue la más artesanal de todas: grabaron los planos en esos diferentes escenarios midiendo cuidadosamente que la posición de Keaton respecto a la cámara fuera exactamente la misma que en el plano anterior.

Como anécdota, en la escena de los leones se puede ver cómo uno de ellos se levanta y se dirige amenazadoramente hacia Keaton, algo que por supuesto no estaba previsto. Por entonces, se rodaba siempre dos veces un mismo plano, un negativo era para EEUU y el otro para el mercado europeo. Pero después de llevarse un susto con el león, cuando tocó rodar el segundo plano, Keaton decidió que ese plano «no lo verían en Europa».

El segundo gran momento de la película y que aún a día de hoy resulta muy sorprendente tiene lugar en la escena en que Sherlock Jr. huye junto a su ayudante de los gángsters. En cierto instante se encuentra en un callejón sin salida, pero aparece su ayudante disfrazado de vendedora ambulante y le ofrece escapar saltando por el maletín que lleva. Acorralado, Sherlock Jr. salta dentro del maletín y desaparece.

A primera vista no hay ningún truco visible: Keaton realmente salta dentro de un maletín que su ayudante sujeta delante de su pecho, y por tanto la impresión que da es que se ha refugiado en su interior. Además, Keaton es bastante perspicaz como para no insertar ningún corte visible en la escena para que parezca que no hay truco. Por tanto, en un mismo plano vemos al ayudante moviéndose por el escenario con el maletín abierto, a Keaton saltando dentro del maletín y al ayudante cerrándolo y volviendo a moverse.

Sin embargo hay truco, aunque en esta ocasión no se sirve de la cámara, sino que se trata de un viejo número de magia que conocía de sus tiempos en el vodevil y que se servía del decorado de la valla en que el personaje estaba apoyado. En realidad, la parte de detrás de la valla se abrió con una trampilla situada detrás de las faldas del actor y su cuerpo estaba suspendido en horizontal atado a esa parte de la valla, manteniendo la cabeza y los hombros por fuera. El vestido hacía disimular el hecho de que en realidad su cuerpo estaba detrás de la valla en horizontal. Cuando Keaton salta, pasa a través del agujero de la maleta y de la parte de la valla que está abierta (y que tampoco se ve gracias al vestido). Una vez hecho eso, dos ayudantes bajaban rápidamente al actor mientras le desataban. Éste caía recuperando la posición vertical y cerrando tras de sí la valla e, inmediatamente empezaba a caminar demostrando que no hay truco (si se fijan puede verse el momento en que vuelve a colocarse en vertical, justo después de saltar Keaton: es cuando sus piernas vuelven a aparecer debajo del vestido).

Dos momentos magistrales e inolvidables que demostraban lo mucho que le interesaba a Keaton utilizar el cine como medio en que explotar escenas cómicas y surrealistas heredadas de sus rutinas de vodevil. La primera escena es un ejemplo de crear un gag de ese estilo a partir de las posibilidades técnicas del medio y la segunda escena es un ejemplo de cómo llevar un número de vodevil a la pantalla tal cual, sin necesidad de trucos de cámara.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.