Todo aficionado al cine francés clásico seguro que conoce al actor Charles Vanel, un actor extraordinario, versátil y de rostro fácilmente reconocible que participó en literalmente cientos de películas a lo largo de su vida. Aunque en su etapa sonora se le suele asociar más a secundarios de carácter, en la era muda Vanel protagonizó muchos filmes excelentes que le permitieron desmarcarse como uno de los mejores actores del país. Pero lo que no es tan conocido es que Vanel también tenía ambiciones de dirigir y que realizó un largometraje mudo hoy día virtualmente olvidado, Dans la Nuit (1930), que sufrió un triste destino por un problema de timing: se estrenó cuando el cine sonoro ya se había impuesto del todo en Francia y a nadie le interesaba ver una reliquia silente. Y es una pena porque se trata de un largometraje excelente por varios motivos y que estoy seguro que sorprenderá a los que no lo conocen.
Este era un proyecto muy personal para Vanel, quien decidió ambientar la historia en la zona del Ródano-Alpes donde se había criado y hacer que su personaje protagonista (encarnado por él mismo) trabajara en una cantera muy parecida a aquella en la que se ganaba la vida su padre. El filme de hecho se realizó mayormente en exteriores por un tema económico, ya que era mucho más barato que trabajar en estudio, pero eso contribuyó a darle ese tono realista tan bello que lo hace especialmente auténtico.








