El bergfilm o cine de alpinismo

El bergfilm o cine de alpinismo fue uno de los géneros cinematográficos por excelencia de la Alemania de los años 20-30. Era un tipo de película que sólo se realizaba en dicho país y que por tanto ha quedado asociada para siempre a ese contexto concreto. Dicho género alcanzó su esplendor a medio camino entre la era muda y la sonora, y por ese motivo hoy le vamos a dedicar un artículo especial.

Seguramente lo mejor para situarnos sería abordar en primer lugar el papel que ocupaba el alpinismo en la sociedad germana de entonces. Dicha práctica se había popularizado enormemente en Europa desde mediados del siglo XIX, época en la que se hicieron célebres las numerosas expediciones destinadas a llegar a cumbres nunca antes alcanzadas. Eso llevó a la creación en 1857 del primer club de alpinismo del mundo, el Alpine Club fundado en Reino Unido, uno de los países donde más arraigó esta afición. En Alemania surgiría su equivalente en 1869, el Alpenverein. No obstante, la diferencia entre ambos clubs era muy significativa: el Alpine Club era marcadamente clasista y dirigido expresamente a alpinistas de clase alta, mientras que el Alpenverein era más populista y llegaba a gente de diferentes estratos sociales.

alpenverein

Este boom del alpinismo obviamente tuvo ciertas consecuencias negativas. Cuando los Alpes se abarrotaron de alpinistas amateurs o directamente de turistas, muchos escaladores se quejaron amargamente. De la euforia inicial por esta moda alpinista acabó surgiendo un sentimiento de nostalgia hacia la montaña como un sitio puro y natural, alejado de la civilización, que muchos sentían que se estaba perdiendo.

Por otro lado, con la llegada del nazismo el talante más inocente del Alpenverein acabó siendo reemplazado por una clara nazificación del club. Pronto se prohibió la entrada a los alpinistas judíos y se potenció la figura del escalador como una representación del ideal masculino germánico: fuerte, habilidoso y que al mismo tiempo supiera apreciar la belleza de esos paisajes puramente alemanes. Todo ello es fundamental para entender las reservas que muchos tendrían más adelante hacia el bergfilm.

nazialpenverein

La popularización masiva del alpinismo trajo consigo, obviamente, un contagio hacia ciertas formas de ficción que se unieron a la moda. En primer lugar provocó el surgimiento de las popularísimas novelas de alpinismo. Este tipo de libros al parecer se basaban en premisas muy elementales tomando del romanticismo alemán la idea de la naturaleza como un personaje más. De hecho las gestas alpinistas casi se entendían como un enfrentamiento del hombre contra los poderes de la naturaleza. Todo ello llevó lógicamente a una traslación al terreno cinematográfico.

Aquí es donde entra el surgimiento del bergfilm o cine de alpinismo en los años 20, cuyo principal impulsor tiene nombre y apellidos: Arnold Fanck. Fanck fue un niño débil y con tendencia a enfermar que sufrió una inesperada recuperación en Suiza al estar en contacto con la naturaleza y las montañas. Se convirtió en un experto alpinista y combinó esa afición con la fotografía. Con el tiempo pasaría de la fotografía al cine, creando películas que seguían una estructura casi idéntica y que se filmaban en escenarios reales.

fanck

Ése sería uno de sus mayores alicientes de sus films: el estar filmados en montañas de verdad y mostrar a los espectadores el espectáculo visual que ofrecía la naturaleza. Eso implicaba por supuesto que sus rodajes eran especialmente duros para todo el equipo, soportando bajísimas temperaturas y exponiéndose a menudo a ciertos peligros, especialmente los actores. A cambio, esa autenticidad se nota aún hoy día.

Los bergfilm tomaban como fuente de inspiración obviamente las novelas de alpinistas, enfatizando esa concepción tan puramente romántica de la naturaleza, que en la película además se podía mostrar visualmente para darle sentido completo. En este tipo de obras los elementos naturales reflejaban los sentimientos de los personajes o servían como metáforas de éstos. Además, recursos puramente cinematográficos como el montaje facilitaban mucho estas asociaciones de ideas.

tormentaenelmontblanc

Cabe remarcar que en el cine de los años 20 aún se estaba extendiendo la utilización del paisaje como un elemento fundamental y definitorio de la película. Si bien por ejemplo el western mostraba el desierto como un entorno característico del género, no eran muchas las películas que explotaran del todo sus posibilidades en comparación con lo que ofrecerían en el futuro. Los grandes pioneros en esta materia fueron los cineastas escandinavos como Mauritz Stiller y Victor Sjöstrom – quien casualmente realizó en Hollywood un western que sí explotaba esa idea: El Viento (1928). Los films de ambos tuvieron una gran repercusión en todo el mundo destacando por la forma como empleaban el paisaje en obras como Ingeborg Holm (1913), Los Proscritos (1918), El Tesoro de Arne (1919) o La Leyenda de Gösta Berling (1924). Fanck nunca alcanzó tal maestría, pero tomó de ellos la idea de entender el paisaje casi como un personaje más, y no como un simple telón de fondo para la trama.

Esta fascinación por la forma y la estética sumado al hecho de que los bergfilm fueran películas puramente alemanas llevó a muchos estudiosos como Siegfried Kracauer a vincular el género con el nazismo – de hecho, el propio Hitler era un gran admirador de este tipo de films. Según ese punto de vista, los bergfilms eran películas que no sólo ponían en funcionamiento el ideal de hombre ario (el prototipo de alpinista fuerte y valiente que mencionamos anteriormente) sino que además dejaban entrever ideas propias del fascismo. Esa ambición por alcanzar cumbres inalcanzables y la idea de luchar contra los elementos en pos de un ideal eran elementos que muchos han visto relacionadas con el ideario nazi. Por otro lado, la terrible simpleza de sus tramas y personajes juega en favor de esa idea, ya que el cine fascista nunca ha destacado por ser particularmente complejo y sus tramas solían ser muy prototípicas.

Uno puede concordar o no con esa interpretación, pero en todo caso yo creo que lo único que se puede afirmar de forma objetiva es que el bergfilm es un género puramente germánico y que encajaba con el ideal cinematográfico del nazismo. Pero claro está, también muchos de los films de Fritz Lang encajaban, y no por ello deben considerarse fascistas.

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Los otros grandes nombres del cine de alpinistas son los actores y directores Luis Trenker y Leni Riefenstahl. Los dos coincidirían en algunas películas de Arnold Fanck, de las cuales la más notable de todas es La Montaña Mágica (1926), una de las obras cumbre del género. Tanto Trenker como Riefenstahl empezaron inicialmente como actores a las órdenes de Fanck o de otros directores reputados de la época – como el italiano Mario Bonnard en Der Kampf uns Matterhorn (1928) – y posteriormente pasaron a dirigir sus propias obras. Trenker continuó explotando el bergfilm en pleno sonoro durante los años 30, mientras que Riefenstahl, tras debutar en ese género, se pasaría al documental con sus famosos films El Triunfo de la Voluntad (1935) y Olympia (1938).

De todo el ciclo de bergfilms las películas que encuentro más destacadas de entre las que he podido ver son la ya mencionada La Montaña Mágica (1926) y El Infierno Blanzo de Piz Palü (1929), la segunda codirigida por Arnold Fanck y el infalible G.W. Pabst. Ambas cuentan con Leni Riefenstahl como protagonista y gozan de un trabajo de realización absolutamente formidable por parte de Fanck. Es cierto que las tramas son realmente simples basadas en una premisa idéntica (un triángulo amoroso que desemboca en sus protagonistas atrapados en la montaña por una tormenta o avalancha) y sus personajes poco profundos, pero eso les da una cierta inocencia que tiene un encanto especial y que creo que encaja con su estilo visual.

La incursión en el sonido de Fanck se saldó en algunas películas decepcionantes como Tempestad en el Mont Blanc (1930), que exponen los mismos elementos que los films anteriores sin su fuerza visual. A cambio, el debut de Riefenstahl a la dirección, La Luz Azul (1932) es más interesante. Siento alguna reticencia a considerarla un bergfilm, pero puede relacionarse con el género al estar ambientada en un espacio montañoso y tratar uno de los temas que más preocupaba a los alpinistas de la época: la erosión del paisaje natural a causa del turismo y la invasión humana.

Y para acabar sólo queda por formularnos una pregunta: ¿qué pensaban los alpinistas profesionales de este tipo de films? Curiosamente estas películas recibían la desaprobación de dicha comunidad, que los acusaba de ser poco realistas y dar una imagen excesivamente dramatizada del alpinista. Al igual que los críticos, las consideraban terriblemente simples y sólo veían salvable de ellas la filmación de los espacios naturales. Para los alpinistas su ideal fílmico sería el documental. Curiosamente ese género ya se estaban cultivando en el país que empezó la moda del alpinismo, Reino Unido, con obras como The Epic of Everest (1924). No obstante, pese a la desaprobación de los profesionales y de la crítica, yo continuo sintiendo cierta debilidad hacia este género de películas, y creo que son otra de las muchas piezas que contribuyen a entender la riqueza del cine de la República de Weimar.

heiligeberg

4 comentarios en “El bergfilm o cine de alpinismo

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