Abel Gance y las innovaciones de montaje en La Rueda (1923)

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La Rueda (1923) de Abel Gance es una de las películas mudas por las que este Doctor siente una especial debilidad. Y aunque es mucho menos conocida que Napoleón (1927), no soy el único en sentir tanto aprecio por esta obra maestra: Akira Kurosawa lo cita en su autobiografía como uno de los primeros films que realmente le impresionaron en su juventud. El motivo que nos lleva a dos personas tan ilustres como Kurosawa y un servidor a tenerlo en tanta estima es bastante obvio: se trata de un  film que, a partir de una historia de sentimientos llevados al límite, pretende explotar todas las posibilidades expresivas del cine, convirtiéndose en una recopilación de innovaciones y recursos imaginativos muy poco habituales por entonces.

Su autor, Monsieur Gance, era un cineasta muy ambicioso que tenía muy claras las posibilidades del séptimo arte y no escatimó esfuerzos por evolucionar el medio, aplicando todo tipo de técnicas que contribuyeran a aprovechar al máximo el poder de la imagen. De todas esas técnicas la que creo que sigue resultando más llamativa a día de hoy es el uso del montaje rápido en algunas secuencias. Fíjense en ésta por ejemplo:

Normalmente se suele asociar este tipo de montaje a cineastas soviéticos como Serguei Eisenstein, pero el film de Gance es de 1923, dos años anteriores al debut de éste en La Huelga (1925). Sin restar mérito a los formidables logros de esa generación de directores soviéticos, creo que Monsieur Gance merece con toda justicia un mayor reconocimiento por sus logros en este campo.

La diferencia entre el enfoque que le daba Gance a esta técnica respecto a los rusos estriba en la idea que hay tras ella. Los cineastas soviéticos veían el conocido como «montaje de atracciones» como la forma más adecuada para transmitir una serie de ideas al público. Gance en cambio lo concebía más como una manera de jugar con el ritmo y darle al film una forma casi musical: crear una sinfonía visual.

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En 1929 publicó un ensayo llamado «El cine de mañana» en que hablaba sobre este tipo de innovaciones y, tal y como anunciaba el título, especulaba sobre cómo serían asimiladas por las generaciones futuras, comparando el impacto que tuvo años atrás el primigenio uso del primer plano hasta que fue asimilado por el público. No se pierdan lo que dice Monsieur Gance:

«Violando nuestra forma habitual de mirar, he experimentado entonces con la percepción rápida y simultánea de un cuarto o incluso un octavo de segundo. Los ojos de esta generación no podrán soportar el estrés de estos momentos de paroxismo, pero tenemos que construir este contrapunto visual que nuestros hijos considerarán elemental y que incluso ahora puede ser aprehendido si estamos suficientemente atentos«.

Gance estaba ya en 1929 anunciando que estas técnicas innovadoras de montaje acabarían siendo asimiladas como algo normal por futuras generaciones. Y efectivamente, aunque se tardó más de lo previsto (el clasicismo cinematográfico no admitía este tipo de montajes tan radicales), el tiempo le ha dado la razón y a día de hoy, en la cultura de Youtube, el videoclip y las escenas de acción trepidantes, las innovaciones del director galo en el campo de la edición ya las tenemos más que asimiladas. Pero, no lo olvidemos, hace casi 100 años que él dio este paso, abriendo una vía de exploración por entonces totalmente innovadora apoyándose únicamente en su fe en las posibilidades expresivas del cine.

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