El Gabinete del Doctor Caligari (Das Kabinett des Dr. Caligari, 1920) de Robert Wiene

Este post forma parte de un especial dedicado a El Gabinete del Doctor Caligari (1920) que incluye también las siguientes entradas:


Pocas películas se me ocurren con un inicio tan enrarecido e inquietante como el de este film cuyo primer rótulo, antes de cualquier presentación de personajes es el siguiente:

«Hay fantasmas… están por todas partes a nuestro alrededor…  Me han expulsado de casa y del hogar, lejos de mujer e hijo…».

Empezar una película con semejante diálogo es ya un adelanto respecto a lo que vamos a ver, una obra que no se rige por la lógica de una película convencional, que evoca un mundo extraño e intangible. Los dos personajes de miradas enloquecidas están sentados en un banco hablando y seguidamente llega una mujer que camina con expresión ausente y que pasa a su lado sin mirarlos siquiera. Conociendo el famoso giro final entendemos qué está sucediendo y el extraño comportamiento de ella, pero para el espectador que afronta la película por primera vez todo esto le hace sentir una sensación de inquietud. ¿Qué está pasando? ¿En qué tipo de film nos estamos adentrando en que los personajes tienen ese comportamiento tan extraño?

No han pasado ni cinco minutos de metraje, pero Robert Wiene ya ha conseguido perturbar al espectador, situarle en el estado de ánimo adecuado para afrontar una de las películas más únicas y especiales de la historia del cine, El Gabinete del Doctor Caligari (1920).

Nuestro protagonista, Francis, le explica a otro hombre una aventura que vivió en el pasado con esa misteriosa mujer, Jane. Por entonces él y su mejor amigo, Alan, competían de buen grado por el amor de ella, hasta que un incidente cambió sus vidas. Ambos acudieron a un espectáculo de feria de un tal Doctor Caligari, que exhibía a un sonámbulo, Cesare, que podía predecir el futuro. Alan le preguntó a Cesare hasta cuándo iba a vivir, y éste predijo que hasta el amanecer. Al día siguiente, Alan apareció en su lecho brutalmente asesinado, y Francis sospechó que el Doctor Caligari tuvo algo que ver con el crimen.

El Gabinete del Doctor Caligari ha sido desde su estreno una de las películas por excelencia de la era muda, de esas obras tan emblemáticas que ha influido hasta en la forma como se ha tendido a percibir el cine alemán de esos años, visto desde entonces de forma tópica como un tipo de cine más artístico y oscuro que el de otros países. Y ciertamente, en Alemania se produjeron muchos films siguiendo esos parámetros, pero el hecho de que Caligari sea una de las primeras obras mundialmente famosas de la cinematografía germana (y sin duda la que más ha perdurado de las que se produjeron en esos primeros años previos al surgimiento de su edad de oro) ha acabado condicionando la forma como se ha entendido lo que surgió posteriormente. Eso quiere decir que afrontar a estas alturas, casi un siglo después, la tarea de analizar esta película por la que además este Doctor siente una estima especial (no en vano soy el protagonista) sea algo complicada.

¿Qué es lo que tiene Caligari que la hace tan especial? De entrada, lo más importante de todo, una estética expresionista absolutamente única y atrevida; que a su vez ha propiciado otro tópico (que comentaré en más detalle en otro post de esta serie) como es el del «expresionismo alemán». Una estética que de hecho es tan radical y atrevida que, estrictamente hablando, casi ninguna otra obra de ese periodo se ha atrevido a copiar, al menos no hasta este extremo, pese al enorme éxito que tuvo la película. Decorados que representan un mundo expresamente distorsionado e irreal, luces y sombras que aparecen directamente pintadas en la escenografía, espacios claustrofóbicos que parece que vayan a a aprisionar a los personajes… todos estos elementos hacen de Caligari una experiencia cinematográfica única, que se aleja de lo que sería una representación de la realidad.

Pero la clave de Caligari no está solo en sus decorados. Recordemos el diálogo con que se inicia la película y el primer encuentro con Jane, todo ello antes de que la ambientación expresionista entre en juego. Esos elementos ponen en relieve que lo que hace de ésta una película única e inquietante no es solo su aspecto expresionista, sino la ambientación tan tétrica y perturbadora que sobrevuela por todo el metraje. Caligari es una pesadilla fílmica a varios niveles, no solo por su estética sino por la forma de encarar lo que sería un clásico argumento policíaco, que se aparta del desarrollo lógico de acontecimientos a favor de crear un clima desasosegante, como uno de esos sueños en que uno no sabe qué pasará a continuación porque no siguen una lógica concreta. Es por tanto un film más vinculado a lo irreal y casi a lo fantasmal, que a lo real. Y eso en sí era también algo muy rompedor para la época.

El famoso giro final, del que hablaremos en otro post con más detalle, recalca esa idea de irrealidad, de no poder estar seguros de nada ni tener en que apoyarnos. Aquello que podríamos estar dando por bueno al final puede acabar siendo una invención o el reflejo de una mente perturbada. Este atrevidísimo desenlace que cuestiona toda la narración anterior se convertiría en un recurso típico de géneros como el film noir o el cine de terror, pero piensen en lo audaz y atrevido que podía resultar para el público de 1920.

Robert Wiene, cuya contribución como director a esta obra ha sido frecuentemente infravalorada, optó por un uso mayoritario de cámara estática que, junto a los espacios compactos en que sucede toda la cinta, acaba dando una sensación de poca libertad de movimiento y de claustrofobia (que de hecho viene en parte provocada por el hecho de que el estudio donde se filmó era realmente muy pequeño). La película además evita vincularse a una época concreta, es una pesadilla que carece de tiempo y lugar y que adquiere forma humana en los inquietantes personajes de Caligari y Cesare. Y aunque Werner Krauss hace un muy buen papel interpretándome, es de justicia reconocer que el actor que más sobresale es sin duda Conrad Veidt como Cesare, esa encarnación del mal en su forma más misteriosa e inquietante. Su primera aparición en la película con el famoso primer plano en que abre los ojos es de hecho uno de los momentos más escalofriantes de la era muda.

Además, la forma como Wiene va dosificando el elemento criminal contribuye a ir haciendo crecer la tensión: primero con el asesinato de un personaje que nos es indiferente y del que solo se nos permite presenciar el resultado (la escena del crimen); seguidamente con la muerte de Alan, de la que solo vemos los aterradores minutos anteriores sin que quede claro quién es el asesino, y finalmente una de las escenas más bellas y aterradoras de la cinta, cuando presenciamos a Cesare dirigiéndose al lecho de Jane con un cuchillo.

Una vez la trama nos conduce al manicomio se produce otro giro inesperado, haciendo del diabólico Caligari en realidad una figura respetable y poderosa que bajo su apariencia de normalidad esconde una doble vida turbia. De nuevo, ese giro no tiene una clara lógica, pero en ese mundo tan inquietante e inestable en que todo es posible, acabamos aceptándolo. Y ésta es seguramente la gran contribución de Caligari al cine, más allá de su maravillosa estética expresionista, el proponer un tipo de relato donde nada es lo que parece y el espectador está abandonado a su suerte, teniendo que enfrentarse solo a esos fantasmas a los que alude el diálogo inicial de la película.

5 comentarios en “El Gabinete del Doctor Caligari (Das Kabinett des Dr. Caligari, 1920) de Robert Wiene

  1. Maravillosa… No como la edición de DVD que me compré; mala calidad de imagen, música horrorosa, intertítulos más traducidos.
    Este blog es un Gran aporte al cine mudo, ese género con pocos medios, pero con tantísima imaginación.

    • La primera edición que se editó en España era terrible, con los intertítulos originales sustituidos por unos escritos directamente en castellano en fuente Comic Sans si no recuerdo mal. Luego sacaron otra que por suerte mantenía los intertítulos originales. De todos modos creo que todavía no se ha hecho una edición como Dios manda de la película, aunque la última versión restaurada mejora mucho la calidad de imagen.
      Aquí seguiremos, reseñando el cine mudo para aquellos de ustedes que aún sienten pasión por esta forma de cine. ¡Un saludo!

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