El desenlace de El Gabinete del Doctor Caligari (1920)

Este post forma parte de un especial dedicado a El Gabinete del Doctor Caligari (1920) que incluye también las siguientes entradas:


En nuestra anterior entrega les hablamos de las interioridades del rodaje de El Gabinete del Doctor Caligari (1920) y de muchos de los falsos mitos que han surgido a lo largo de los años sobre la génesis de esta obra maestra de la era muda. De todas esas leyendas hay una no obstante que se ha destacado como la más célebre y controvertida: aquella que atiene a su desenlace. Después de que nuestro protagonista, Francis, nos haya relatado cómo consiguió por fin vencer al villano Dr. Caligari, en un inesperado epílogo descubrimos que éste en realidad es el paciente de un manicomio. Seguidamente, aparece el director del sanatorio y Francis le ataca pensándose que es Caligari, dándonos por tanto a entender que toda la historia que hemos visualizado era el delirio de un loco.

Si ya de por sí la particular estética de Caligari supuso un shock para el espectador de la época, su inesperado desenlace era el broche que hacía que uno saliera de la sala aún bajo el impacto de haber visto algo único. Este tipo de giros finales inesperados ciertamente hoy día no son ninguna novedad, incluso son un cliché en ciertos géneros, pero para 1920 era algo totalmente inesperado y refrescante. No obstante, este célebre desenlace es la parte de la película que ha generado más controversias, no solo acerca de quién fue su responsable sino por el hecho de que pudiera alterar por completo su significado. Como a este Doctor no le gusta que se especule falsamente sobre su preciado biopic, me he propuesto desentrañar todos estos aspectos en el siguiente post.

La versión Janowitz-Kracauer

Durante mucho tiempo se ha dado por cierta la versión al respecto que dio el guionista Hans Janowitz sobre cómo se alteró por completo su historia sin su permiso. Según Janowitz, la base de Caligari era una crítica a las figuras de poder como resultado de su experiencia en la I Guerra Mundial, siendo el personaje del Dr. Caligari una encarnación del poder que ejerce el mal sobre el resto de hombres. En su versión de la historia no había pues ni prólogo ni epílogo, y el hecho de que esta figura poderosa y respetable acabara siendo un peligroso demente era un hecho esencial para entender su mensaje. Pero entonces alguien (presumiblemente el director Robert Wiene) tuvo la idea de añadir esas secuencias iniciales y finales en un manicomio que alteraron por completo la historia, porque en ellas el Dr. Caligari pasaba a ser el bueno (el sanador, el cuerdo) y el protagonista era el loco. De este modo esa crítica al poder se desvanecía completamente por culpa, según Janowitz, de un insensato que cambió su historia por no entender su mensaje más profundo.

Esta versión de Janowitz se hizo muy célebre a través de uno de los libros más importantes que se ha escrito sobre el cine de la República de Weimar: De Caligari a Hitler (1947) del sociólogo Siegfried Kracauer. Exiliado por entonces en Estados Unidos, Kracauer proponía en su libro una sorprendente lectura de algunas de las más importantes películas alemanas realizadas en la era muda, defendiendo que en algunas de ellas podía leerse el terrible camino hacia el que se dirigía el pueblo germano. Caligari era lógicamente uno de sus principales objetos de estudio por la forma como reflejaba a un personaje autoritario utilizando su poder para mover a otros hombres a cometer crímenes, y por ello compartía con Janowitz las objeciones respecto al prólogo y epílogo de la película, que para él alteraban decisivamente su significado. Pero esta visión de un artista que ve su obra dramáticamente tergiversada contradice la realidad, ya que el contrato que firmaron Mayer y Janowitz estipulaba de forma explícita que se podrían hacer los cambios que se consideraran oportunos en la película… ¡lo que sucede es que cuando firmaron eso no podían ni imaginar que el film resultante llegaría a ser tan mítico!

Así pues, durante años se ha dado por sentado que inicialmente El Gabinete del Doctor Caligari carecía de prólogo… ¡lo cual es falso! Este Doctor tiene consigo el guión original de Carl Mayer y Hans Janowitz (hoy día además es de alcance público), y podemos constatar que en su versión sí había un prólogo, pero no tenía lugar en un manicomio. Lean:

«El guión empieza con un prólogo situado en la terraza de una casa de campo, donde Francis y Jane están con tres caballeros y cuatro damas. Una procesión de caravanas de gitanos pasa en la distancia, bajo el parque, y provoca una reacción emocional en Francis y Jane. A petición de sus amigos empieza a contar las circunstancias de un «cuento terrible» en que la pareja estuvieron envueltos hace más de veinte años, cuando Francis estaba trabajando como tutor privado en Holstenwall, ‘un pequeño pueblo idílico’…«.

Y he aquí la escena final del guión:

«En el lugar donde estaba la cabina de Caligari, hay una placa en un poste de madera. La inscripción dice:

‘Aquí estaba el gabinete del Dr. Caligari.
Paz a sus víctimas. ¡Paz a él!
El pueblo de Holtenswall.’

Francis y Jane están frente a la placa pensativos«.

De modo que, efectivamente, en la versión inicial no estaba el sorprendente giro en el manicomio, pero sí que había un prólogo contra lo que Janowitz afirmaba. Es más, resultan un prólogo y un desenlace terriblemente convencionales, que además de anticiparnos innecesariamente el final (ya sabemos pues que Hans y Jane acabarán casándose) resultan muy anticlimáticos respecto al clima enrarecido del resto de la historia. En ese sentido creo que quien decidiera suprimirlos tomó una decisión acertada.

La versión Lang

Sigamos con más versiones. Una de las personas que presuntamente propuso ese prólogo y epílogo fue Fritz Lang, que en aquellos años estaba empezando su carrera como director; pero en este caso la versión viene del propio Lang, que es un mentiroso compulsivo, de modo que tomaremos su declaración con pinzas.

Según dijo Lang muchos años después, inicialmente se le propuso a él que dirigiera la película, lo cual podría ser cierto, ya que por entonces trabajaba en el mismo estudio que la produciría, la Decla-Bioscop, donde acababa de terminar la primera parte de Las Arañas (1919). Y fue cuando se le explicó el proyecto que Lang propondría la idea de que el narrador fuera un demente para justificar la puesta en escena expresionista, ya que sino temía que el público no entendiera el por qué de esa estética. Desafortunadamente, a causa del enorme éxito de Las Arañas, el estudio le apartaría repentinamente de Caligari para que rodara una secuela de su anterior film, pero habría dejado como legado para los que retomaran el proyecto la idea del prólogo y epílogo en un manicomio.

Mucho me temo que esta última parte de la historia no encaja. Como hemos visto en el anterior post, el guión de Mayer-Janowitz no hacía ninguna mención a una estética expresionista, y según el diseñador de producción de la película, la idea de hacer que el film tuviera un estilo expresionista surgió cuando ya se había asignado el proyecto al director Robert Wiene, de modo que la versión de Lang no puede ser cierta. Después de todo, Lang era un auténtico inventor de historias no solo en la pantalla sino fuera de ella para reescribir su propia biografía (un ejemplo más célebre es su famoso anécdota de su encuentro con Goebbels sobre la cual un colaborador de este blog realizó el siguiente vídeo que muestra cómo Lang combinaba realidad y ficción a la hora de explicar su propia vida).

Puede que Lang no fuera un tipo muy honesto, pero a cambio era un buen batería.

Robert Wiene, el gran olvidado

Todo esto nos deja como candidato más probable a haber alterado el final al director Robert Wiene… quien paradójicamente parece haber recibido más críticas que reconocimientos por ello. No solo tenemos las quejas de Janowitz y Kracauer, sino que en su momento muchos críticos le acusaron de haberse servido de la estética expresionista para luego dar a entender que es el reflejo de los delirios de un loco. Eso es algo que ofendió a muchos defensores del expresionismo, puesto que para ellos dicho movimiento reflejaba las interioridades de la gente corriente, los fantasmas y los temores que se ocultan bajo una apariencia de normalidad. Dando a entender que ese mundo de pesadilla es el reflejo de la mente de un perturbado era como pretender que el arte expresionista es simplemente algo de locos. Pero una vez más, ¡qué terrible injusticia! El decorado del manicomio que se ve en el epílogo tiene también una estética expresionista, de modo que no es cierto que dicha estética se utilice solo en la historia que narra su protagonista.

Y a todo esto, ¿quién es el gran perjudicado a causa de estas especulaciones? Ni más ni menos que Herr Wiene. Resulta curioso que pese a ser el director de una de las películas más míticas de la era muda, Wiene haya acabado siendo un nombre tan poco reconocido. En algunos estudios de la película casi parece como si su presencia en Caligari fuera meramente accidental, y que todo el mérito fuera de los guionistas, los decoradores… ¡e incluso de Fritz Lang, que quizá nunca llegó a estar involucrado en el proyecto!

Lo cierto es que en su época, Robert Wiene sí era un cineasta reconocido y respetado, y que quizá este desprestigio le haya venido a raíz de los ataques que ha sufrido posteriormente a raíz del libro de Kracauer, que tuvo una influencia enorme y ha sentado durante mucho tiempo las bases sobre cómo se ha leído o interpretado Caligari. Pero la realidad es que si el prólogo y epílogo fueron idea suya, son uno de los elementos más rompedores y recordados de la película, que mejoran muchísimo el sosísimo prólogo y epílogo de Janowitz y Mayer.

Es más, Caligari no es solo fruto de un guión y unos decorados, sino que realmente cabe reconocer que hay un muy buen trabajo de dirección detrás sabiendo aprovechar dichos elementos. Incluso si comparamos el guión con el resultado final podemos comprobar cómo Wiene hizo algunos cambios que mejoraron el resultado, como suprimir intertítulos redundantes y mejorar decisivamente la puesta en escena de algunos momentos muy importantes como la primera aparición de Cesare.

De hecho, no está de más recordar que el guión de Mayer y Janowitz, aun siendo magnífico, era obra de unos debutantes, mientras que Wiene en 1919 tenía ya muchos años de experiencia en el cine con un buen número de películas de géneros muy diversos a sus espaldas (desafortunadamente la mayoría de éstas han desaparecido, llevando a que muchos hayan descrito erróneamente a Wiene como alguien sin experiencia en el cine cuando aterrizó en Caligari). Su carrera ha sido sin duda irregular, no vamos a negarlo, y probablemente jugó mucho en su contra que su primera película tras el éxito de Caligari fuera Genuine (1920), que se notaba que intentaba aprovechar el éxito de su obra anterior sin mucha inspiración. Pero en su haber tiene otra película expresionista extraordinaria, Raskolnikow (1923), inspirada en el Crimen y Castigo de Dostoievski, y una muy buena película de estética más tenebrosa que expresionista como Las Manos de Orlac (1924) – por contra, su ambiciosa adaptación de la pasión de Cristo, I.N.R.I. (1923) me parece un retablo formulaico y olvidable. Wiene era por tanto un director que merece sin duda más reconocimiento y que por cierto hacia el final de su vida estuvo batallando por los derechos para hacer una versión sonora de Caligari en Francia… ¡con Jean Cocteau encarnando a Cesare! Dicha versión se diferenciaría notablemente de la anterior en cuanto a argumento y estilo, que no sería expresionista sino surrealista. Por desgracia Wiene moriría en 1938 en París antes de poder llevarla a cabo. Quién sabe si dicha película nos habría confirmado o no su talento.

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8 comentarios en “El desenlace de El Gabinete del Doctor Caligari (1920)

  1. Interesantísimo artículo, estimado Doctor. Fíjese que yo nunca interpreté el epílogo como la confirmación de que lo anterior había sido el relato de un loco, sino como que el héroe era el único hombre lúcido en un universo poblado por ilusos y comandado por un criminal desquiciado, el propio Caligari (sin ánimo de ofenderlo a Ud, claro). En ello vi siempre una anticipación del régimen nazi, y es ese epílogo (con esa interpretación) lo que torna la película en una obra tan perturbadora. Es lo que la dota de valor, contrariamente a la interpretación de Janowitz.-
    Le mando un abrazo, Bet.-

    • Lo bueno del desenlace es que está abierto a varias interpretaciones (realmente hay muchos que especulan sobre que el Dr. Caligari realmente es un criminal aparte del director del manicomio). Lo que sucede es que para Janowitz era ante todo una crítica a las figuras de poder y por ello para él era inaceptable un desenlace en que Caligari pudiera ser un personaje positivo. Pero precisamente yo creo como usted que la película gana mucho con este desenlace más confuso y abierto a interpretaciones.
      Un saludo.

  2. Hola buenas, he intentado encontrar las criticas de artistas expresionistas a la película pero no he encontrado nada. ¿Quienes la criticaron? ¿Dónde encontró la información al respecto? Muchas gracias.

    • Hola Arrate, saqué esa información de algunos libros que consulté, pero ahora mismo no puedo copiarle los fragmentos exactos ya que no los tengo conmigo y a causa del confinamiento no sé cuándo podré volver a cogerlos.
      En todo caso creo que no especificaban qué artistas concretos criticaron negativamente la película, sino que más bien decían que los artistas expresionistas en general vieron con recelo cómo el cine se apropiaba de este movimiento inicialmente tan subversivo y utilizaban su estética para hacer una película de terror que fue un éxito de taquilla.
      Puedo facilitar, eso sí, la lista de los libros que consulté para escribir este especial, aunque de memoria no sabría decirte en cuál se comentaba este punto.
      Un saludo.

      • Muchisimas gracias por tu respuesta. La verdad es que me ayudarías mucho si pudieras darme esa lista de libros. Estoy haciendo un trabajo para la universidad y me vendrían muy bien como bibliografía a consultar. Un saludo y ánimo con el blog, no lo conocía pero es una pasada!

      • Aquí van los libros que utilicé, espero que puedan ser de utilidad. ¡Suerte con el trabajo!

        – Jung, Uli. Beyond Caligari: the films of Robert Wiene. New York [etc.]: Berghahn books, 1999.

        – Robinson, David. Das Cabinet des Dr. Caligari. London: British Film Institute, 1997.

        – Kracauer, Siegfried. De Caligari a Hitler: historia psicológica del cine alemán. Barcelona: Paidós, 1985.

        – The Cabinet of Dr. Caligari: texts, contexts, histories. New Brunswich [etc.] : Rutgers University Press, 1990.

        – Expressionist film: new perspectives. Rochester, NY: Camden House, 2003.

  3. Un placer leer un artículo tan profundo sobre ésta película. Ayer la revisioné tras muchos años sin hacerlo y me pareció más necesaria que nunca. Respecto al epílogo que revela que todo lo visionado anteriormente es el delirio de un loco, me parece de lo mejor y más inquietante del film, que Caligari sea un personaje bondadoso no me da un mensaje tranquilizador, al contrario lo que me llega es la sensación de que nada es lo que parece y que el mundo entero parece una pesadilla.

    • Así es, yo la revisioné hace poco y realmente el final aunque se supone que debería ser tranquilizador no lo es en absoluto. Y eso es algo buscado totalmente parar generar esa sensación que dices. Qué maravilla de filme y cómo gana nuevos matices a cada visionado.

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