Especial Centenario Nosferatu (I): Nosferatu (Nosferatu – Eine Symphonie des Grauens, 1922) de F.W. Murnau

Este artículo forma parte de un especial dedicado al centenario del estreno de Nosferatu que incluye los siguientes posts:


Hoy se cumplen exactamente 100 años del estreno oficial de una de las grandes obras maestras de la historia del cine: Nosferatu (1922) de F.W. Murnau, que tuvo lugar en Berlín en un evento especial al que este Doctor pudo asistir. Como un acontecimiento así merece celebrarse, durante este mes de marzo haremos un especial temático de varios posts dedicados a esta extraordinaria película. Comenzaremos por la ardua tarea de dedicarle una reseña a una obra a la que cualquier análisis o descripción no le puede hacer justicia. Pero de todos modos, intentémoslo y empecemos esta celebración Nosferatu.

Por extraño que parezca lo que voy a decir, creo que es un error afrontar hoy día Nosferatu (1922) como una película de terror o vampiros. O mejor dicho, afrontarla sólo como una película de terror o de vampiros. Aunque por descontado se trata de una de las primeras grandes obras maestras del cine de terror y el personaje principal es un vampiro creo que Nosferatu es mucho más que eso. No pretendo por ello minusvalorar el género de terror, como si fuera una categoría demasiado pequeña para una obra maestra como ésta, mi punto de vista es más bien que en ella hay muchas ideas y detalles de puesta en escena que resulta obvio que van más allá de pretender generar terror al espectador.

Nosferatu me sigue pareciendo hoy día una de las obras con un clima más inquietante y perturbador que he visto, pero al mismo tiempo creo que contiene algunas de las estampas más bellas de la historia del cine. No hay ninguna contradicción en ello. En Nosferatu F.W. Murnau llevó al máximo su influencia por la pintura romántica y la concepción que tenía ésta de la naturaleza, vista como algo cautivador pero también misterioso, que nos deslumbra por su belleza pero que también nos atemoriza por las extrañas fuerzas que puede generar. Eso es lo que evoca Murnau en Nosferatu y que creo que va más allá de su adscripción a un género o temática concretos.

El proyecto nació a partir de Albin Grau, un diseñador ocultista que fue cofundador de una nueva productora, Prana-Film, que en principio estaría destinada a crear películas de temática ocultista. A la práctica, Nosferatu y Sombras (Schatten – Eine nächtliche Halluzination, 1923) de Arthur Robison serían las únicas obras que producirían.

Grau ofreció entonces a F.W. Murnau la posibilidad de dirigir el primer filme de la Prana-Film, una adaptación de la famosa novela Drácula de Bram Stoker. Murnau por entonces se estaba convirtiendo en un director cada vez más prestigioso y a su vez Grau tenía muchas ambiciones puestas en esta producción y reunió a un equipo de primera categoría: el guion fue encargado a un veterano de la escena expresionista cinematográfica como Henrik Galeen y la fotografía correría a cargo de uno de los mejores directores de fotografía de Alemania e incluso, si me apuran, del mundo, Fritz Arno Wagner.


Uno de mis planos favoritos de la historia del cine.

La idea era no obstante ofrecer una adaptación muy libre de la novela de Stoker, moviendo el escenario a la ciudad germana de Wisborg en 1838. Allí el joven Hutter recibe el encargo por parte de su jefe, el excéntrico agente mobiliario Knock, de ir a cerrar un negocio en Transilvania con el conde Orlock, que desea comprar una casa en esa ciudad. Pese a que la mujer de Hutter, Ellen, se muestra inquieta por el viaje, Hutter marcha allá optimista. Cuando llega al castillo del conde Orlock por la noche, Hutter se siente inquieto por la extraña apariencia y comportamiento de su anfitrión, pero no le da importancia. Para cuando ha cerrado el trato con él se da cuenta de que éste en realidad es un vampiro, pero ya es tarde, porque éste se dirige a Wisborg a ocupar una casa justo enfrente de la suya y de Ellen. Alarmado, Hutter parte hacia allá. En paralelo, la llegada de Orlock desata una epidemia de peste en la población.

Un primer aspecto que puede llamar la atención de Nosferatu entendido como una adaptación del Drácula de Bram Stoker es la forma tan diferente como trata la figura del vampiro. Si comparamos a Nosferatu con todas las futuras encarnaciones del Conde Drácula, que son las que han asentado el cánon cinematográfico, veremos como aunque ambos parten de la misma fuente han sido creados con enfoques radicalmente distintos (algo en lo que profundizaremos en una próxima entrada de este especial). Para Murnau Nosferatu es una encarnación de las fuerzas desatadas de la naturaleza, que en la película se manifiestan en forma de la plaga de peste que asola la población de Wisborg justo cuando llega el vampiro. Pero lo interesante del guion es cómo en realidad deja la puerta abierta a que dicha epidemia tenga en realidad causas más científicas, ya que en los ataúdes que se ha llevado el conde Orlock consigo hay multitud de ratas que han mordido al primer marinero en caer enfermo.

Resulta significativo comprobar cómo en esta versión de Drácula la ciencia queda completamente al margen, sin ningún personaje como Van Helsing encargado de luchar contra el vampiro. De esta forma el guion de Galeen se aleja de las muchas posibles interpretaciones a las que se prestaba el libro de Stoker y apuesta por mostrar dos extremos que acaban uniéndose-enfrentándose en la escena final: la encarnación del amor y la pureza en forma de Ellen y la representación de lo oscuro, putrefacto y perverso que es el Conde Orlock. La primera se nos muestra como un personaje hipersensible, cuyas manifestaciones de amor hacia Hutter son pura corrección y castidad y cuyo amor hacia todos los seres vivos le lleva a criticar que su marido arranque unas flores para dárselas como regalo, ya que éstas son también seres vivos. Nosferatu es la peste, la llegada de la muerte al sencillo pueblecito y la oscuridad. Ellen es un personaje típicamente burgués, mientras que Orlock es casi más un animal guiado por sus instintos.

Curiosamente, el enemigo del vampiro en esta adaptación de Stoker no será un personaje heroico, sino esa encarnación de los valores contrarios de Nosferatu. El guion de Galeen elimina pues el componente de suspense de la novela y se inclina por un desenlace en que Ellen hace el sacrificio supremo de renunciar a su pureza y a su vida para atraer a Nosferatu a su habitación, y así retenerlo hasta que le sorprenda la luz del sol para acabar con su vida.

Para dar forma a esta versión del mito del vampiro, Murnau y Albin Grau (que en calidad de artífice del proyecto, productor y director artístico fue el gran responsable de la película junto a Murnau aunque apenas se le recuerde como merece) apostaron por un estilo expresionista alejado de los cánones habituales, que optaban por trabajar en estudios cerrados y utilizar decorados irreales. Ellos en cambio prefirieron filmar en espacios reales, captar la esencia más mágica y misteriosa de la naturaleza e integrar a los personajes en la arquitectura de su entorno. Lotte Eisner en su imprescindible libro La pantalla demoníaca lo expresó perfectamente:

«¿Hay algo más expresivo también que una larga calle estrecha, entre fachadas de ladrillo de una monotonía atroz, vista desde arriba, desde una ventana cuya barra atraviesa la imagen?

Sobre el pavimento tosco, unos empleados de pompas fúnebres, con chistera y estrecha levita avanzan lentamente, negros y rígidos, llevando por parejas el ataúd de un apestado. Nunca jamás se alcanzará un expresionismo tan perfecto, y su estilización ha sido obtenida sin la ayuda del menor artificio.»

Sin restar mérito a las otras grandes obras del cine expresionista, la grandeza de Murnau está en cómo logró crear ese clima tan enrarecido y malsano sirviéndose de un entorno ya existente. La forma como captura la naturaleza (el mar, los bosques, etc.) consigue de alguna forma captar ese componente misterioso e inexplicable que hay tras ella, que nos recuerda que por mucho que hayamos construido nuestra civilización seguimos a merced de sus fuerzas (como es el caso del propio Nosferatu). Y por otro lado la cuidadísima composición de los encuadres tanto en el castillo como en el pueblo consiguen transmitir esa sensación de malestar, como este plano descrito por Lotte Eisner o las primeras apariciones del Conde Orlock en el castillo, en que el vampiro está tan integrado en ese entorno decadente que parece un elemento más de ese espacio.

Si echan un vistazo al muy recomendable documental: El Lenguaje de las Sombras – Friedrich Wilhelm Murnau y sus películas: Años de juventud y Nosferatu del experto en la materia Luciano Berriatúa, podrán comprobar cómo aún se conservan varios de esos escenarios y cómo Murnau los alteró para lograr el efecto deseado. Pueden verlo subtitulado aquí:

Así pues, gracias al excelente trabajo de Murnau, Grau y Wagner, se dio forma a una película que va más allá de la pretensión de adaptar la famosa historia de vampiros de Bram Stoker a la gran pantalla y que, en su lugar, la toma como base para entender el tema del vampirismo desde otro enfoque. Murnau evita en todo momento lo explícito y prefiere la sutil insinuación de la presencia del mal de diversas maneras, como el viento que sopla en una habitación y apaga una vela dejándola a oscuras, o el barco navegando a contraluz sin un tripulante a bordo, planos que en si mismos no dan a entender nada claramente pero que resultan perturbadores en el contexto de la película.

Apenas necesita utilizar Murnau efectos o trucos de cámara para inquietar al espectador como sobreimpresiones salvo en contadísimas excepciones. Una de ellas es el plano del carruaje dirigiéndose al castillo del conde Orlock que, cuando llega a la tierra de los fantasmas, es filmado en negativo, lo cual más que provocar miedo genera una sensación de extrañeza y malestar. Se nos da a entender subliminalmente que nos adentramos en el terreno de lo irreal e incomprensible.

Tampoco vemos apenas a Nosferatu atacando, es más bien una presencia aterradora y acechante: la sobreimpresión del vampiro en la bodega del barco que resulta mucho más aterradora que cualquier imagen en que le viéramos en acción, el famoso plano de su sombra subiendo las escaleras para atacar a Ellen, el bellísimo y tan claramente significativo plano de la sombra de su mano cerrándose sobre el corazón de la joven o, uno que a mí personalmente siempre me ha resultado escalofriante, ése en que Orlock observa a Ellen desde la casa de enfrente, quizá porque da la sensación de que está mirando al espectador rompiendo la cuarta pared, o quizá por la idea que transmite de que el bucólico hogar burgués de los Hutter nunca se librará de esa presencia del mal vigilándoles justo enfrente.

Hay muchos más aspectos y detalles que podríamos extraer del filme, pero que harían esta entrada interminablemente larga. Simplemente por no alargarme más destacaría dos planos que reflejan a la perfección esa conjunción tan bien conseguida por parte de Murnau de unir lo inquietante o terrorífico con lo bello. Por un lado el plano de Ellen esperando melancólicamente la llegada de Hutter en la playa rodeada de las cruces de un cementerio (¿existe una mejor representación visual de qué es el romanticismo que esta instantánea?). Y por el otro el famosísimo plano en que Nosferatu sucumbre a causa de la luz solar y se desvanece, un instante que me sigue poniendo los pelos de punta cada vez que revisiono esta obra cumbre del cine.

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9 comentarios en “Especial Centenario Nosferatu (I): Nosferatu (Nosferatu – Eine Symphonie des Grauens, 1922) de F.W. Murnau

  1. ¡Maldición!
    Una guerra se viene, el trabajo se acumula.
    No hay tiempo para nada, y ganas solo de sobrevivir.
    Y se viene usted con estas…. Ahora me toca revisar Nosferatu, releerme los berriatúas que cogen polvo por mi casa, despertar en este pasado fantasmagórico que, quién me lo iba a decir, me sacará del presente de mierda. Gracias le doy, a pesar del trabajo que me da.
    Querido Doctor. Muchas gracias.
    Espero todas sus partes, para disfrutarlas. De Nosferatu, no de usted.
    Besos particionados

    • No se apure amigo Manuel, tiene todo el mes de marzo para sumergirse en los Berriatúas, Nosferatus y demás compañías, que aquí estaremos dándole vueltas al Conde Orlock durante semanas.
      Si llega el fin del mundo, que nos pille inmersos en esta maravilla.
      Un abrazo.

  2. Me alegro que sigamos recordando esta gran película y celebremos el cumpleaños del conde Orlok… he echado de menos alguna referencia a la música que compuso Hans Erdmann para el estreno berlinés. Por mi parte tengo el placer de realizar el acompañamiento pianístico desde hace años en teatros y cines donde me piden nuestro querido «Nosferatu»… Un saludo,

    • Hola, tiene razón, debería haber dedicado al menos alguna línea a la banda sonora que Erdmann compuso expresamente para el filme, ya que no es un dato menor. Tantas cosas que decir de la película que inevitablemente siempre se me escapa alguna…
      Debe ser una grandísima experiencia hacer el acompañamiento musical de una película tan especial, ¡enhorabuena!
      Un saludo.

      • Efectivamente, es una grandísima experiencia realizar el acompañamiento en directo… llevo, más o menos, unos 8 «Nosferatus» y nunca me canso de hacerlo… tiene algo de especial de tal modo que cada vez que la acompaño, a pesar de tener los esquemas musicales muy claros, siempre da pie a improvisar y dejarse llevar. Gracias. Saludos!

  3. Otro par de curiosidades acerca de Nosferatu:
    1. Cuando llega el conde Orlock en barca a la casa alquilada, a lo lejos parece que bajo el arco de entrada salieran unos dientes afilados similares a los del propio vampiro. No obstante, en los planos cercanos este efecto se disipa.
    2. El personaje de Polanski en El baile de los vampiros es claramente similar a Hutter en sus ropas y su peinado, e incluso en su candidez.
    Saludos murnaúfilos.

    • Muchas gracias por los dos apuntes. Sobre el primero no me había fijado, y me encanta que siga habiendo detalles sobre esta película por descubrir aún habiéndola revisionado tantas veces.
      Y sobre el segundo… ¡es totalmente cierto! Si hasta me parece que tienen un cierto parecido.
      Gracias por compartirlos aquí.
      Un saludo.

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