La inabarcable filmografía de Georges Méliès está repleta de cortometrajes inolvidables, que demuestran su increíble imaginación utilizada al servicio de las posibilidades que le ofrecía el cine para crear un mundo de fantasía, magia y locura desbordada. Le Mélomane (1903) es uno de los más recordados y también uno de los más representativos de sus cortometrajes entendidos como prolongación de sus números de magia. Este tipo de films son una muestra de cómo se entendía el cine en sus orígenes, es decir un espectáculo en que el artista presentaba un número ante la cámara.
En el caso que nos ocupa hoy resulta interesante desentrañar cómo consiguió crear estos efectos especiales. El documental La Magia de Méliès de Jacques Mény lo explica de forma muy detallada, pero antes veamos el cortometraje en cuestión:
