Hoy le dedicamos una entrada al franco-canadiense Raoul Barré, uno de los primeros pioneros en destacar en la animación cinematográfica primitiva. Se asoció con William C. Nolan y realizó una serie de cortometrajes animados para la compañía Edison entre 1912 y 1913 hasta que al año siguiente ambos formaron su propio estudio: Barré-Nolan Studio, dedicado únicamente a la animación en una época en que este tipo de cine todavía estaba en desarrollo. En el seno de ese estudio produjeron una serie llamada Animated Grouch Chaser que tuvo bastante éxito en su momento. Además, en su equipo contaban con gente como Gregory La Cava (futuro director de cine), Frank Moser, Dick Huemer o Pat Sullivan.
Death Jump – Franz Reichelt jumps off the Eiffel Tower (1912)
Hoy les proponemos rescatar un cortometraje muy curioso de un noticiario de la época que tiene como protagonista a Franz Reichelt, uno de los pioneros en la invención del paracaídas tristemente recordado por su desafortunada muerte: para demostrar la eficacia de su paracaídas decidió lanzarse desde lo alto de la Torre Eiffel con él, un ardid publicitario imbatible. El único problema es que su invento no funcionó…
Nervios (Nerven, 1919) de Robert Reinert
Nervios es una de las primeras películas realmente importantes de la historia del cine alemán. Precediendo brevemente a su edad de oro y al inicio del expresionismo cinematográfico, dicho film se proponía la ambiciosa tarea de capturar la “epidemia nerviosa” que sufría la población alemana en el durísimo contexto de la posguerra. Y desde luego “ambicioso” es uno de los adjetivos que mejor describen esta obra, que se inicia con un prólogo casi abstracto desvinculado del resto del film en que se nos muestran rótulos e imágenes que pretenden evocar la temática y el tono de la película. El espectador podrá disculpar ese grandilocuente estilo si tiene en cuenta que aún no existía una industria cinematográfica potente alemana y que por tanto su autor buscaba abrir camino con una gran película artística como ésta. ¡Casi nada!
Billy West, Billie Ritchie y los imitadores de Chaplin
Amigos lectores, si quieren una pequeña diversión antes de pasar a la apasionante lectura de este artículo sobre Charles Chaplin, les propongo un juego que pondrá a prueba sus conocimientos sobre el célebre cineasta: en todo este post sólo hay una imagen en que aparezca Chaplin. ¿Cuál?
Para ello les animo a que antes de leer su contenido miren todas las fotografías que aparecen e intenten detectar al cómico más célebre del mundo. Cuando hayan visto todas las imágenes, para saber quién es el que sale en cada una ábranlas en una pestaña nueva y les saldrá el nombre en el link.

Supongo que no les descubro nada nuevo si les digo que en su momento Charles Chaplin tuvo una popularidad inmensa, o quizá convendría matizar, asombrosamente inmensa. Por ello no es de extrañar que enseguida le salieran imitadores por todas partes provocándole numerosos dolores de cabeza. La intención inicial de esta entrada era centrarme en el más famoso de todos, Billy West, pero al final me he dado cuenta de que todo este fenómeno era demasiado complejo y lleno de detalles interesantes como para limitarlo al bueno de West. Así que he decidido escribir sobre el fenómeno Charlot en general contextualizándolo en su época, ya que sólo de esa forma podremos entender la invasión de imitadores de Chaplin y el dilema de hasta qué punto es denunciable o no un imitador. Pónganse cómodos y disfruten de la lectura.
Figuras de Cera (Figures de Cire, 1914) de Maurice Tourneur
Ya he reivindicado alguna vez por aquí la figura de Maurice Tourneur, padre del más célebre Jacques Tourneur, que si bien no ha alcanzado entre los cinéfilos la fama de su hijo fue un así una figura crucial en el cine de los años 10 y principios de los 20. Normalmente los films que se reivindican de Tourneur son los de su etapa americana, pero hoy les proponemos rescatar un cortometraje de sus inicios en Francia que resulta bastante apropiado en esta fecha por su temática de terror.
Todo parte de una apuesta entre Jacques y Louis, dos amigos burgueses. El segundo asegura que no conoce el miedo y reta al primero a que es capaz de pasar una noche entera en el lugar más siniestro del mundo. A la hora de buscar el emplazamiento más terrorífico imaginable se acaban decantando por un museo de figuras de cera, y no es una mala elección, realmente esos sitios son espeluznantes. Lo que sucede es que si bien al principio Louis se toma todo a broma, a medida que avanza la noche acaba enloqueciendo.
El Proceso de los Tres Millones (Protsess o tryokh millionakh, 1926) de Yakov Protazanov
Aunque en la mayor parte del mundo Yakov Protazanov es conocido ante todo como «el director de Aelita (1924)», lo cierto es que ese trata de un cineasta con una filmografía muy interesante que va más allá de dicha película, con obras que la superan ampliamente como las que dio a conocer el reciente festival de cine mudo de Pordenone. Por otro lado, en estos últimos años hemos presenciado también una curiosa revaloración de la faceta más lúdica del cine soviético de los años 20. Hasta hace poco esta cinematografía siempre estuvo asociada a la vanguardia y a los cuatro nombres esenciales e impepinables (Eisenstein, Pudovkin, Kuleshov y Dovzhenko), pero hoy día cada vez más están cogiendo fuerza nombres como el de Boris Barnet o el de Abram Room, que nos demuestran cómo la historia siempre puede ser revalorizada para dar a conocer otras facetas muy interesantes. Quién nos diría que después de todo la URSS contaba en los años 20 con unas cuantas comedias de calidad y muy divertidas aparte de las sesudas películas politizadas que han sido siempre los clásicos de esa época.
How a French Nobleman Got a Wife through the New York Herald Personal Columns (1904) de Edwin S. Porter
¿Recuerdan Las Siete Ocasiones (1925) de Buster Keaton? Pues como ven ya existía un precedente directo, un cortometraje de Edwin S. Porter sobre un francés que pone un anuncio en un diario para encontrar esposa y al final se ve avasallado por tantas pretendientas que acaba huyendo.
La persecución de hecho tira por gags muy similares a los de Keaton con sus respectivas caídas y la gracia de ver a varias respetables señoras corriendo por el campo. Obviamente no entraremos en comparaciones porque no sería justo, el film de Keaton es 20 años posterior y a su lado el de Porter se nota que todavía tiene un estilo primitivo (la persecución acaba haciéndose algo repetitiva), así que simplemente lo dejaremos aquí como curiosidad.
Atentos a la moraleja del desenlace: al final la verdadera esposa es la que no teme mojarse de verdad por el protagonista.
Le Giornate del Cine Mudo de Pordenone 2014 (IV): 9, 10 y 11 de octubre
A medida que esto va llegando a su fin, uno piensa en las cosas que echará de menos del festival, y una de ellas es el público. Porque la ventaja de ser un festival que va dirigido a una audiencia muy concreta es que los habituales que nos congregamos en la sala somos todos amantes del cine, y eso se nota en las proyecciones. La gente no solo aplaude al acabar la película sino también al inicio cuando se menciona el nombre del pianistao. Y aunque es cierto que cuando vemos obras tan antiguas siempre encontraremos algunos detalles, frases o gestos tan anticuados que hacen reír por lo desfasados que han quedado, aquí la gente no se ríe siempre a la mínima (como sí sucede por ejemplo en muchas proyecciones de la Filmoteca), buscando con condescendencia burlarse de esos actores que entendían otra forma de interpretación. Del mismo modo que cuando un actor hacía un gesto excesivamente sobreactuado o el guión tomaba un giro demasiado absurdo a veces nos reíamos, también aplaudimos espontáneamente a Colleen Moore cuando hizo una imitación brillantemente cómica o cuando Douglas Fairbanks consiguió tomar el barco de los piratas.
Aparte de ser un marco excelente para conocer muchas películas difíciles de visionar en otros medios, el festival de Pordenone es un sitio ideal para disfrutar del placer del cine mudo rodeado de gente que, como uno mismo, entiende esos códigos y los aprecia. Y antes de que este viejo Doctor se ponga melancólico, demos paso al final de la crónica.

Le Giornate del Cine Mudo de Pordenone 2014 (III): 7 y 8 de octubre
Le Giornate del Cine Mudo tiene la ventaja de que las proyecciones se hacen en un mismo sitio de 9 de la mañana a 11 o 12 de la noche y por tanto no se pisan entre ellas… a no ser, claro está, que uno quiera acudir a algunas de las charlas que se dan en paralelo en el Auditorio de detrás del teatro. Por las mañanas tienen lugar clases especiales donde se enseña cómo hacer el acompañamiento musical adecuado a películas mudas, impartidas por un pianista y con algunos ejemplos ilustrativos. En los últimos días dos de los músicos asistentes a estas sesiones acompañaron la proyección de algunos cortos.
Además, durante la pausa del mediodía algunos expertos dieron charlas sobre temas relacionados con el programa, como el cine de Protazanov, el Technicolor o Chaplin. Yo pude acudir a un par de estas conferencias y fueron muy interesantes aunque desafortunadamente breves. En todo caso es de agradecer el esfuerzo de la organización por organizar estas charlas totalmente gratuitas a las que puede acudir cualquier persona sin acreditación.
Y sin más dilación, sigamos con la crónica.
Le Giornate del Cine Mudo de Pordenone 2014 (II): 4, 5 y 6 de octubre

A causa de su carácter más modesto respecto a otros festivales en lo que a recursos se refiere (que no en cuanto a programa), Le Giornate del Cine Mudo se concentra en un solo recinto, el Teatro Giuseppe Verdi, donde se proyectan la totalidad de las películas. El recinto fue reformado recientemente y, al ser un teatro, cuenta con un foso en que los músicos pueden interpretar el acompañamiento de las películas a piano, que casi siempre ha sido excelente. El programa además tiene el detalle de acreditar el pianista que acompaña cada proyección, lo cual nos permite constatar que el festival ha congregado a intérpretes de todos los países (sospecho que el oficio de pianista para películas mudas no está en alta demanda y no muchos pueden desaprovechar un evento así).
Sin más preámbulos comencemos la crónica de los tres primeros días (algunas de las películas que cito las reseñaré de forma más extendida en el futuro).



