Este post forma parte de un especial dedicado a Greta Garbo que incluye los siguientes artículos:
- La Saga de Gösta Berling (Gösta Berlings saga, 1924) de Mauritz Stiller.
- Greta Garbo vs la Metro-Goldwyn-Mayer.
- Anna Karenina (Love, 1927) de Edmund Goulding.
Estocolmo, 1920
La Sociedad Cooperativa de Consumidores de Estocolmo decide rodar un corto promocional mostrando varias de las opciones de ocio que ofrecía la capital sueca, una película aparentemente de escaso interés más allá de ese momento y lugar que acabaría pasando a la historia por un plano concreto. En una de sus escenas vemos a un grupo de jovencitas tomando el té en la terraza del Strand Hôtel entre las que se encontraba Greta Gustaffson, una jovencita de 15 años que por entonces trabajaba como dependienta en unos grandes almacenes.
Y por una de esas casualidades que jamás nos creeríamos si la encontráramos en una película de ficción, la cámara realiza una panorámica hasta mostrarnos el ocupante de la mesa de al lado, que era ni más ni menos que Lars Hanson, uno de los actores más populares de Suecia. En solo dos años, esa desconocida Gustaffson (que ya se habría cambiado de apellido por el de «Garbo») estaría protagonizando junto a Hanson La Saga de Gösta Berling (1924) dirigida por uno de los directores más importantes del país, Mauritz Stiller; y en seis años los dos actores estarían trabajando en Hollywood coincidiendo juntos en otros filmes. Pero en esa mañana de 1920 poco podía imaginar esa desconocida dependienta que en tan poco tiempo su destino tendría tanto en común con el del prestigioso ocupante de la mesa de al lado.






