No es ningún secreto que el cine animado siempre se ha apoyado de forma decisiva en el sonido como medio expresivo, especialmente en sus primeras décadas de existencia. Basta con ver un cortometraje animado al azar de los muchos que produjeron estudios como la Warner Brothers o Disney para apreciar el enorme peso que tenía el sonido en ellos. La banda sonora musical es la que marca el ritmo con frecuencia, los personajes cantan con una frecuencia a veces irritante y uno de los recursos más habituales en este tipo de films era utilizar pequeñas melodías musicales para imitar la acción que se estaba llevando a cabo.
Por ello, los años de transición del cine mudo animado al sonoro son absolutamente fundamentales. En este caso nos centraremos en Estados Unidos y los primeros cortometrajes de entre los principales animadores de la época que incorporaron sonido sincronizado .





