Si hay una secuencia por la que Harold Lloyd pasará a la historia del cine es la de la escalada del edificio de El Hombre Mosca (1923).
En realidad este momento tenía ya precedentes en dos cortometrajes de Lloyd que comentaremos seguidamente: Look Out Below (1919) y La Caza del Zorro (1921) – el argumento y el título original de este último, Never Weaken, no tienen nada que ver con el que se le dio en español; sospecho que el título hispano viene de alguna confusión con el cortometraje Among Those Present del mismo año en que Lloyd participaba en una caza de zorros.
Rien Que Les Heures (1926) de Alberto Cavalcanti
Rien Que Les Heures (1926) del brasileño Alberto Cavalcanti es el film que inaugura ese pequeño ciclo de documentales mudos que retratan ciudades siguiendo un estilo vanguardista, que culminaría con las célebres Berlín Sinfonía de una Ciudad (1927) de Walter Ruttmann y otras obras menos conocidas pero igualmente interesantes.
Este film supone el debut de Cavalcanti como director tras haber colaborado con Marcel L’Herbier en films como El Inhumano (1924), lo cual sirvió de formación al brasileño para familiarizarse con el medio y las formas expresivas tan innovadoras que estaba llevando a cabo L’Herbier.
Behind The Mask of Innocence de Kevin Brownlow

Kevin Brownlow es uno de los estudiosos del séptimo arte que más tiempo ha dedicado a documentar y hacer justicia a la época muda del medio. Su currículum incluye varios libros y documentales imprescindibles para los amantes del cine mudo, entre los cuales se encuentra Behind the Mask of Innocence, que cerraba su trilogía iniciada con The Parade’s Gone By y The War, The West and the Wilderness.
The X Rays (1897) de George Albert Smith
Hoy volvemos a dedicar una entrada a otro ejemplo de cine de los orígenes, en este caso un simpático cortometraje de George Albert Smith, uno de los pioneros más importantes del cine británico.
Buster Keaton y Chaplin compartiendo pantalla en Candilejas (1952)
En su momento, Candilejas (1952) fue pensada por Chaplin como la última película de su carrera, el film con el que se despediría definitivamente de las pantallas. Aunque hoy en día sabemos que no fue así, resulta obvia su intención desde el mismo argumento, en que encarna a un viejo cómico de variedades caído en desgracia que tiene un último retorno a los escenarios de mano de una bailarina a la que ha salvado la vida.
Uno de los grandes atractivos de esta obra es que ofrece por primera y única vez la participación conjunta en la pantalla de Chaplin y Buster Keaton, dos de los más grandes cómicos de la historia del cine. Por aquel entonces Keaton había padecido el hundimiento de su carrera y estaba en plena fase de redescubrimiento, mientras que Chaplin había seguido manteniendo su autonomía y su fortuna. El ofrecer un pequeño papel en la película a Keaton, su antiguo colega-rival del mundo del slapstick, enfatizaba aún más la idea de la película como gran final.
Home, Sweet Home (1914) de D.W. Griffith
Home, Sweet Home pertenece a una etapa decisiva en la carrera de D.W. Griffith, cuando sus films empezaban a tener una complejidad cada vez mayor y, en consecuencia, el formato de duración estándar de la época se le iba quedando corto. En otras palabras, el paso previo al salto definitivo al largometraje con El Nacimiento de una Nación (1915).
En el caso que nos ocupa, la larga duración del film para la época (casi una hora) viene justificada porque en realidad engloba cuatro historias relacionadas entre sí por estar conectadas con la canción «Home Sweet Home».
La Mujer en la Luna (1929) y la primera cuenta atrás espacial
Como es de sobras conocido, todo lanzamiento de cohetes espaciales que se precie va siempre precedido de su consabida cuenta atrás. Pero lo que no es tan conocido es que esta costumbre no se inició en la vida real, sino por influencia de un film.
Un par de gags destacados de Un Sombrero de Paja de Italia (1928)
Un Sombrero de Paja de Italia (1928) es una magnífica comedia del realizador francés René Clair que ha acabado siendo considerada como una de sus mejores (por no decir la mejor) obras mudas. Basada en una obra de teatro de Eugène Labiche, el film parte de una premisa tan simple como absurda: el día de su boda Ferdinand tiene un pequeño incidente en que su caballo se come un sombrero de paja perteneciente a una mujer llamada Anaïs. Ante semejante afrenta, su orgulloso amante Tavernier exige a Ferdinand que lo reemplace por otro sombrero amenazando con estropear su boda si no lo hace.
En sus primeros films, Clair había apostado por un tipo de cine muy influenciado por los movimientos vanguardistas de la época experimentando libremente con los trucajes de la cámara. En contraste, Un Sombrero de Paja de Italia es una película más convencional, pero aún así hay varios momentos en que se nota que tras la cámara hay un director interesado en el medio y muy imaginativo. El momento en que esto se hace más obvio es cuando el protagonista está en su baile de bodas e imagina horrorizado los destrozos que estará haciendo Ferdinand en su casa, escena que nos es mostrada visualmente con trucos como ralentizaciones u objetos que parecen animarse solos.
Los Huevos de Pascua (Les Oeufs de Pâques, 1907) de Segundo de Chomón
Hoy les ofrecemos un film típico del estilo del realizador español Segundo de Chomón: Los Huevos de Pascua. Como en muchas de sus obras más célebres, el cortometraje destaca sobre todo por sus efectos especiales y el cuidado coloreado a mano. El contenido no es más que un pequeño número de magia basado en trucajes cinematográficos, en que una joven empieza a extraer a diferentes bailarines de sus huevos de Pascua.
La Casa De La Plaza Trubnaya (Dom Na Trubnoy, 1928) de Boris Barnet
Existe una tendencia bastante generalizada en el estudio de la historia del cine a encasillar todas las películas producidas en un contexto determinado dentro del movimiento predominante de su época. En el caso del cine mudo el caso más típico es el del expresionismo alemán, una corriente artística que tuvo tal importancia que ha acabado generando la costumbre de clasificar todas las películas alemanas de la época como expresionistas, dando lugar a algunas críticas o estudios que se empeñan en buscar ese expresionismo en cualquier detalle film por muy rebuscado que sea.
El caso que nos ocupa podría ser un perfecto ejemplo de película realizada en un contexto fílmico muy concreto pero que en realidad tira por otros derroteros, ya que La Casa de La Plaza Trubnaya (1928) es una película que pese a su origen soviético no tiene que ver – al menos directamente – ni con las vanguardias soviéticas ni con el cine político de la época. Se trata simplemente de una comedia que tiene, entre otros intereses, mostrarnos una alternativa al cine soviético predominante de entonces.






