Pocos cortometrajes de los primeros años del cine se me ocurren más apropiados en medio de esta ola de frío que Raggio di Sole (1912), cuyo autor desconocemos pero sabemos que fue producido en Turín por la Società Anonima Ambrosio. El protagonista es el Príncipe Carámbano (al menos así es como se le conoce en la versión traducida al español que nos ha llegado), que se siente desdichado sin remedio. El rey lo intenta todo para animarle, como que los cocineros de la corte le preparen los más deliciosos manjares, pero es inútil, lo que el príncipe anhela es un rayo de sol. Un día, se le aparece dicho rayo en forma de una bella muchacha y decide partir en su búsqueda.
Raggio di Sole es un cortometraje simpático y muy entrañable que, si bien no compite con las mejores obras de su época, tiene un buen trabajo de escenografía y algunos detalles remarcables, como el trono de la muchacha a la que busca el príncipe rodeado de leones y, sobre todo… ¡pingüinos tirando de un trineo! O, mejor aún, tipos disfrazados de pingüino tirando de un trineo:





