El Expreso Azul (Goluboy ekspress, 1929) de Ilya Trauberg

Las grandes cinematografías de la era muda son una fuente inagotable de nuevos descubrimientos y pequeñas alegrías, como es el caso de la cinta que rescatamos hoy, El Expreso Azul (Goluboy Ekspress, 1929) de Ilya Trauberg. No sé mucho sobre su director, Ilya Trauberg, del cual he encontrado muy poca información en la red. Sospecho que es el hermano menor de Leonid Trauberg (El Capote, (Shinel, 1926), La Nueva Babilonia (Novy Vavilon, 1929)), ya que ambos nacieron en fechas muy cercanas en la misma ciudad, pero su carrera como director parece más breve y menos conocida. Un dato crucial es que fue asistente de Eisenstein en Octubre (Oktyabr, 1927), ya que la película que tenemos entre manos está influenciada descaradamente por el estilo de su maestro.

De hecho, por dar un titular algo facilón, podríamos decir que El Expreso Azul viene a ser una versión más modesta de El Acorazado Potemkin (Bronenosets Potyomkin, 1925) pero cambiando el barco en un tren, ya que ambas muestran cómo una serie de personajes sistemáticamente maltratados y humillados se rebelan y se hacen con el control. No obstante, las similitudes con el Eisenstein mudo son de tipo más genérico: el no tener un protagonista individual sino colectivo, el mensaje con una fuerte carga política y, lo más importante de todo, el montaje, como ya veremos más adelante.

Leer más »

Finding his Voice (1929) de Max Fleischer y F. Lyle Goldman

¿Alguna vez se han preguntado por las complejidades técnicas de ese nuevo invento llamado cine sonoro? ¿No han deseado conocer los detalles sobre cómo funciona? ¿Y no les gustaría conocer la explicación de primera mano de unos simpáticos personajes animados? Si es así, están de enhorabuena, porque hoy hemos rescatado para ustedes Finding his Voice (1929), un corto educativo de animación codirigido por F. Lyle Goldman y el gran Max Fleischer.

Leer más »

Cowards Bend the Knee (2003) de Guy Maddin

Este post cierra una especie de trilogía de artículos dedicados al cineasta Guy Maddin que este Doctor ha publicado en otras páginas web durante estas semanas. Los otros artículos son:

  • «Volviendo al pasado para explicar el presente: la «Me Trilogy» de Guy Maddin«, publicado en Transit Cine.
  • «Propuesta para una posible película muda musical», texto sobre Dracula: Pages from a Virgin’s Diary (2002) publicado en el fanzine del Festival de Terror Molins.

Han sido varios los cineastas que en las últimas décadas han decidido recrear la estética y el lenguaje de la era muda, pero creo que nadie lo ha logrado de una forma tan fidedigna y brillante como el canadiense Guy Maddin, quien no solo ha capturado mejor que nadie la apariencia de los filmes mudos, sino que además ha ido más allá del logro estético y darles un sentido.

Maddin, un director que en la primera parte de su carrera se movía sobre todo en círculos experimentales, ya desde sus inicios mostraba un enorme interés por utilizar recursos del cine de décadas pasadas como forma expresiva propia. El punto de inflexión llegaría con su cortometraje The Heart of the World (2000), en que abrazó definitivamente la estética de película muda adoptando además un montaje frenético muy influenciado por las vanguardias soviéticas. Tras este gran logro seguiría ese camino con Dracula: Pages from a Virgin’s Diary (2002) y, justo después, con Cowards Bend the Knee (2003), el primero de una trilogía de películas abiertamente autobiográficas.

Leer más »

Capital Execution (Henrettelsen, 1903) de Peter Elfelt

El fotógrafo Peter Elfelt fue el primer gran pionero del cine danés. Desde 1897 Elfelt rodó multitud de cortometrajes documentales captando escenas de su país, pero también se animó a probar suerte con la ficción realizando Capital Execution (Henrettelsen, 1903), que estaba basado en un caso real bastante truculento: el de una mujer condenada a muerte por haber matado a dos niños.

El filme original parece ser que duraba unos siete minutos, pero hoy día solo conservamos un minuto escaso que, no obstante, creo que resulta de lo más sugerente.

Leer más »

Just Around the Corner (1921) de Frances Marion

Esta es una reseña que empecé escribiendo para mi crónica de las Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2022, que fue donde descubrí la película, pero dado que me estaba quedando algo larga para un artículo en que se comentaban muchos otros filmes y que se trata de una obra que merece más reconocimiento, he decidido dedicarle un post aparte. Me permitiré empezar con el mismo párrafo que le dediqué en el post original de las Giornate del Cinema Muto.

Hay películas que desde sus primeras escenas te hacen darte cuenta de que nos encontramos ante algo especial y precioso. Luego, obviamente, no todas mantienen las expectativas y en su desarrollo acaban cayendo en algunos clichés o pierden ese tono que las hacía tan únicas. En tales casos, uno siempre piensa «Lástima, con lo bien que empezaba…» pero se queda con las buenas sensaciones del inicio. No obstante, hay otras que mantienen esa buena impresión a lo largo de todo el metraje, durante el cual uno está disfrutando de su contenido al mismo tiempo que teme que no se eche a perder la película. Just Around the Corner (1921) pertenece a ese segundo grupo. Es una de esas joyas ocultas que los cinéfilos fantaseamos con encontrar buceando en la era clásica y que, sí, van apareciendo, pero no siempre es fácil dar con ellas. También ha sido la gran sorpresa de esta edición del festival, ya que servidor no tenía especiales expectativas hacia ella.

Leer más »

Bajo la Farola (Unter der Laterne, 1928) de Gerhard Lamprecht

Como ya he comentado por aquí en diversas ocasiones, seguir asociando el cine mudo alemán únicamente con el expresionismo a estas alturas es un error. El legado fílmico que dejó Alemania en los años 20, uno de los más extraordinarios de la historia del cine en mi opinión, va mucho más allá de una corriente o tendencia concreta y legó grandes obras de estilos totalmente distintos. Por ejemplo, en la segunda mitad de la década surgió una tendencia hacia un tipo de cine de crítica social ejemplificado en obras como la magistral Bajo la Máscara del Placer (Die Freudlose Gasse, 1925) de G.W. Pabst, El Viaje a la Felicidad de Madre Krause (Mutter Krausens Fahrt ins Glück, 1929) de Phil Jutzi o Hermanos (Brüder, 1929) de Werner Hochbaum. Uno de los cineastas que más se movió en esa corriente fue Gerhard Lamprecht, un director prolífico y heterogéneo capaz de moverse en registros muy diferentes pero que mostró cierto apego a este tipo de películas en aquellos años. De hecho, el filme que nos ocupa estuvo producido por él mismo y coescrito con su colaboradora habitual, la guionista Luise Heilborn-Körbitz.

Bajo la Farola (Unter der Laterne, 1928) explica la historia de Else, una joven que vive enclaustrada y dominada por su autoritario padre, que no le deja salir de casa a verse con su novio Hans, quien está sin trabajo. Después de una discusión, el padre la castiga una noche sin permitirle entrar en casa y ésta busca refugio en el piso que comparten Hans y su mejor amigo Max. Ahí se les ocurre montar un número de vodevil con un caballo de pantomima que resulta ser un enorme éxito. Pero las cosas se complican: como Else es menor de edad, su padre reclama a la policía que hagan volver a su hija a casa. Ésta escapa y acaba refugiándose en casa del empresario que les ha contratado para hacer ese número, un hombre cínico que quiere aprovechar esa circunstancia para cortejarla. Aunque la joven se resiste a sus intentos, Hans aparece en un momento crucial y, creyendo que ésta se ha convertido en su amante, la abandona. Sin ningún lugar al que acudir, Else no tiene más remedio que sucumbir y convertirse en el amante de este hombre al que desprecia. Pero después de un breve tiempo viviendo una ilusoria vida de lujo, su situación se irá complicando hasta verse abocada lentamente a la prostitución.

Leer más »

The Misadventure of a French Gentleman Without Pants at the Zandvoort Beach (De Mésaventure van een Fransch heertje zonder pantalon aan het strand te Zandvoort, 1905) de Albert Mullens y Willy Mullens

Si les gustan las películas con un título pasmosamente descriptivo, De Mésaventure van een Fransch heertje zonder pantalon aan het strand te Zandvoort (1905) de los hermanos Mullens no les decepcionará (eso sí, perdonen que no vuelva a citar el título en el resto del post para facilitar su lectura). Tal y como era de suponer, este simpático cortometraje nos cuenta los problemas que sufre un respetable hombre que solo quería leer un rato en la playa y, cuando le pillan las olas y decide quitarse los pantalones para que no se llenen de sal, la multitud empieza a perseguirle por exhibicionista.

Contra todo pronóstico, tras este corto bufonesco hay varios datos interesantes detrás. En primer lugar, el tratarse de la obra de ficción más antigua que se conserva filmada en Holanda. En segundo lugar, que para el rodaje los hermanos Mullens iban a contar con un actor pero éste se escaqueó a última hora porque – no se lo pierdan – ¡su pareja le prohibió actuar en una película tan poco decorosa! ¿Quién querría tener como prometido a alguien que se paseara corriendo por una playa pública en paños menores? En consecuencia, para salvar el día uno de los directores, Willy Mullens, tuvo que interpretar al protagonista de esta emocionante historia.

Leer más »

Reseñas exprés: Le Diamant Noir (1913) de Alfred Machin, The Whip (1917) de Maurice Tourneur y Napoleon auf St. Helena (1929) de Lupu Pick

Amigos lectores, como supondrán este Doctor no comenta aquí todas las películas mudas que ve en su día a día. Hay muchas que no le dejan gran poso o que sencillamente no le inspiran lo suficiente como para dedicarles una reseña completa. Pero hace poco tuve la idea de que quizá a mis queridos lectores les resultaría útil leer igualmente sobre ellas, aunque fuera una opinión más breve, en la línea de lo que se lleva en estos tiempos de críticas-telegrama. De modo que como experimento he decidido hacer un post de «reseñas exprés» en que hablaré de dos o tres filmes mudos que no me han inspirado para dedicarles un post completo, pero que igualmente creo que pueden ser interesantes para mis lectores por varios motivos.

Esto no sustituirá mis reseñas en el formato habitual, pero si veo que funciona quizá lo repita en alguna que otra ocasión en que tenga dos o tres películas a las que me apetezca dedicarle «solo» un par o tres de párrafos. Sin más dilación, aquí van las tres de hoy:

Le Diamant Noir (1913) – Alfred Machin

Una película del belga Alfred Machin siempre es objeto de interés de este Doctor, pero he de reconocer que el mediometraje Le Diamant Noir (1913) me ha supuesto una decepción. La premisa es como sigue: Ogier, el secretaria de un barón es injustamente acusado del robo del anillo de diamantes de la hija del noble. Nunca adivinarán el verdadero culpable: una urraca que el propio Ogier se trajo a la mansión como mascota a la que le encanta robar joyas. Avergonzado por esa falsa acusación, Ogier opta por empezar una nueva vida en el Congo Belga.

Leer más »

La Dama de la Noche (Lady of the Night, 1925) de Monta Bell

Uno de los muchos motivos por los que este Doctor es un apasionado de la era muda estriba en que los rasgos que hacen de esta una época tan especial uno no los encuentra únicamente en obras de grandes directores o autores (los Fritz Lang, Abel Gance, Erich von Stroheim…). No, incluso cuando uno explora dentro de la obra de cineastas que, en teoría, no eran más que eficientes artesanos de estudio se lleva gratas sorpresas. Lo meritorio no es tanto que fueran capaces de hacer grandes obras (aunque uno sea un mero artesano, no quita que pueda realizar bien su oficio y de vez en cuando dar alguna sorpresa), sino que en sus filmes utilicen de una forma tan destacada e imaginativa el lenguaje cinematográfico aun cuando se supone que no fueran grandes artistas. Dicho de una forma más simple: si uno compara la forma de hacer cine de un buen director pero sin personalidad propia del Hollywood de la era muda con uno actual, creo que la diferencia es abismal. La necesidad de narrar todo con imágenes implicaba que cualquiera que se considerara un buen profesional debía dominar el lenguaje visual y tener un mínimo de creatividad, no era tan fácil escurrir el bulto.

Esto es algo que ha reivindicado de forma muy activa Kevin Brownlow, el historiador por excelencia de la era muda, en sus numerosos textos sobre la materia. Brownlow no solo canta las alabanzas de genios como Abel Gance (su cineasta favorito), que se defienden por si solos por lo obviamente avanzados que están para su época. Él habla también maravillas de gente como Rex Ingram, y Marshall Neilan o reivindica a cineastas que el canon había olvidado como Clarence Brown. Todos ellos, no olvidemos, directores que por entonces estaban en altísima consideración (Ingram concretamente era visto como uno de los mejores realizadores de su época, tal y como ya vimos en su momento en un texto de Michael Powell) y que han caído en el olvido a lo largo de la historia sin que, en muchos casos, todavía hoy nadie se moleste en reivindicarlos. Esta introducción me lleva al que ha sido uno de mis más gratos descubrimientos cinéfilos de los últimos meses: La Dama de la Noche (Lady of the Night, 1925) dirigida por otro de esos «meros directores de estudio» (insisto en las comillas) llamado Monta Bell, del que me he puesto de acuerdo con mi colega, el Doctor Mabuse, para dedicarle ambos una entrada esta semana en nuestras respectivas webs.

Leer más »

The Impossible Convicts (1906) de G.W. Bitzer

NOTA: este vídeo incluye el cortometraje comentado en este post y, posteriormente, otro que no tiene nada que ver, que aparece junto a éste por pertenecer ambos a la colección del cineasta experimental Joseph Cornell. Lo he compartido porque es la versión a mejor calidad que circula por la red, pero si tienen problemas para visualizarlo, lo tienen también en Youtube aunque a menos calidad.

Algo que me encanta del cine primitivo es lo extraño que es. A veces uno se encuentra por ejemplo con comedias o filmes de persecuciones que nos resultan llamativos porque utilizan algunas soluciones de puesta en escena o narrativa que hoy día nos parecerían incorrectas o inapropiadas. Pero en otras ocasiones uno se encuentra con películas de las que literalmente no sabe qué pensar. Es el caso, creo yo, de The Impossible Convicts (1906), un cortometraje cómico de la Biograph dirigido por G.W. Bitzer, más conocido por ser el cámara por excelencia de D.W. Griffith en sus grandes películas.

La película de entrada no tiene gran cosa: se nota que es una producción extremadamente barata y está filmada en un único escenario, las celdas de una prisión. Hay una única posición de cámara, que me resulta de entrada curiosa porque no es totalmente frontal, como sería lo habitual en las películas de la época de este estilo y que, en este caso, parecería lo más lógico porque ayudaría a seguir mejor las escenas de persecución. Mi teoría es que Bitzer colocó la cámara en ese ángulo no tanto para dar más profundidad al decorado como para que se aprecien mejor las acciones, por ejemplo, cuando los personajes están en el suelo o entran y salen de las celdas (además sin que veamos su interior, facilitando los cortes de cámara sin que se noten demasiado), pero esto es mera especulación personal.

Leer más »