Web dedicada al cine mudo con reseñas de películas, curiosidades, crónicas del Festival de Pordenone e información sobre Charles Chaplin, Buster Keaton, F.W. Murnau y todos los grandes cineastas de la era silente.
¿Se les ocurre una mejor imagen de bienvenida al festival?
Comentaba Jay Weissberg en la ceremonia de apertura que Pordenone era un sitio en el que poder aislarnos de todos los problemas del mundo durante una semana, algo más necesario que nunca en los tiempos que corren. Es por ello que el último día de festival se caracteriza porque uno empieza a sentir los primeros síntomas del famoso síndrome post-Pordenone; cuando uno debe abandonar esa cómoda burbuja en que ha vivido aislado durante una semana y volver a la realidad y a las aburridas obligaciones cotidianas (como por ejemplo, en el caso de este Doctor, diseñar nuevas armas químicas e instruir a los becarios sobre cómo evitar que se cuelen intrusos en su guarida). No obstante, antes de que eso sucediera Pordenone nos ha ofrecido aun tres días muy intensos, como verán a continuación.
A lo largo de esta semana, hay ocasiones en que este Doctor siente la tentación de sentarse en algunas proyecciones en la primera fila del Teatro Verdi para poder de vez en cuando asomarse y mirar a los excelentes músicos en acción acompañando al filme. Este año de hecho Herr Caligari se ha escapado a alguna de las «Masterclasses» que se imparten durante el festival, en que músicos expertos en acompañar películas mudas enseñan a otros más jóvenes cómo llevar a cabo este meritorio trabajo. Recomiendo a los asistentes a Pordenone que se escapen algún día para asistir a esas clases, no solo por su valor musical, sino porque en ellas sobre todo se discute de cine, de los detalles que permiten a los músicos ir descifrando sobre la marcha cómo funciona la narrativa de los films e ir adaptando la música a su contenido. Es una experiencia altamente estimulante.
Este año el Dr. Caligari decidió asistir a la proyección gratuita que sirve como prólogo al festival y que tiene lugar en el Teatro Zancanaro de Sacile, un pueblo (muy bonito por cierto) a solo unos kilómetros de Pordenone. En este caso se trataba ni más ni menos que de una de las obras cumbre del cine silente, El Viento (1928) de Victor Sjöstrom, con una orquesta en vivo interpretando una excelente banda sonora compuesta para la ocasión por Günter A. Buchwald. Para sorpresa de los organizadores, el teatro estaba tan lleno que tuvieron que abrir los palcos superiores (de hecho había gente haciendo cola una hora antes… ¡Sjöstrom arrasando en Sacile!).
Un año más, el Doctor Caligari ha trasladado su cuartel general al pequeño pueblo italiano de Pordenone para acudir al festival de cine mudo más importante a día de hoy: Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone. Es la cuarta vez que este Doctor acude allá para disfrutar de la excelente programación del festival y de la hospitalidad de la organización, que nunca se olvidan de enviar una invitación a Herr Caligari desde aquel año que tardaron un poco más de la cuenta y se despertaron un buen día con una bomba nuclear en el Teatro Verdi. Si quieren conocer los detalles de pasadas ediciones pueden leer los posts correspondientes al 2014, 2015 y 2016, pero pasemos a los detalles sobre este año.
Es estimulante comprobar cómo incluso hoy día nos siguen llegando pequeñas sorpresas de la era muda en forma de descubrimientos o de restauraciones de films hasta ahora olvidados. Una de las grandes noticias silentes de este año (¡sí! ¡hoy día sigue habiendo de vez en cuando novedades sobre cine mudo!) es la restauración que ha hecho el British Film Institute de la primera adaptación cinematográfica de la novela de Liam O’Flaherty El Delator, hoy día recordada sobre todo por la versión que realizó John Ford en 1935 ganando su primer Oscar y en consecuencia eclipsando a nuestra película de hoy.
Este El Delator (1929) era un proyecto en el que confluían talentos de todo el mundo (algo especialmente habitual en la era muda) pese a tratarse de una producción británica. Su director era Arthur Robison, un norteamericano que después de estudiar medicina en Alemania decidió dedicarse al cine aportando un pequeño clásico de la era de Weimar, Sombras(1923). En cuanto a su protagonista, el sueco Lars Hanson, era uno de los grandes actores de la época que se dio a conocer con películas de Victor Sjöstrom y Mauritz Stiller y que luego viajaría con ellos hasta Hollywood. Por otro lado, su protagonista era la húngara Lya de Putti, que aparece en unas cuantos clásicos del cine alemán mudo. Y para rematarlo todo, la novela está ambientada en Irlanda, de modo que tenemos aquí una mezcla de talentos de todo el mundo, aunque quizá la influencia que tiene más peso es la alemana, no solo por Herr Robison, sino también por los directores de fotografía Theodor Sparkuhl y Werner Brandes, que confieren a la cinta una estética muy típicamente germana.
Al contrario de lo que podría parecer, las eminencias en cine mudo no hallan el placer únicamente en encontrar joyas perdidas en rincones ocultos de filmotecas o archivos de coleccionistas. En contadas ocasiones a uno le apetece estar en la playa antes que descubriendo una obra silente inédita del cine armenio. Por ello, cuando llegan estas fechas el Doctor Caligari ya empieza a probar si aún le entra el flotador del año pasado y si su vieja colchoneta no tiene agujeros.
Durante unos meses, el ilustre Doctor dedicará su tiempo no a escribir sobre joyas mudas sino a pasatiempos igual de emocionantes como el de la imagen que pueden ver arriba. Como de costumbre, a finales de Septiembre volverá con ustedes para traerles más cine mudo.
Algo olvidado hoy día fuera de las clases de historia del cine o de teoría del montaje, Lev Kuleshov merecía también una mención en este rincón silente, aunque solo sea por su su rol como padrino de esa magnífica generación de cineastas soviéticos de la era muda.
A diferencia de muchos de los directores soviéticos que se hicieron célebres en los años venideros Kuleshov fue uno de los pocos cineastas que inició su carrera en la era prerrevolucionaria (fue asistente del gran Yevgeni Bauer). Tras años de experimentar con la técnica cinematográfica, fundó en 1920 un laboratorio donde explicar sus teorías a una serie de estudiantes que incluían futuros directores de renombre. De hecho, Kuleshov fue el primer cineasta soviético en dar una gran importancia a la fase de montaje, que luego sería una pieza esencial de dicha cinematografía.
En una época en que se hacía muy difícil la producción fílmica en Rusia, Kuleshov consiguió finalmente tirar adelante con algunos de sus alumnos la película Las Extraordinarias Aventuras de Mr. West en el País de los Bolcheviques (1924), donde pondría en práctica algunos de sus conceptos clave como el célebre «efecto Kuleshov».
NOTA: este post se publicó cuando la única copia que pude encontrar de esta versión de Pinocho era una versión incompleta a la que faltaba mucho metraje. Tiempo después pude ver una versión completa en las XXI Jornadas de Cine Mudo de Uncastillo y hacer una reseña más exacta de su contenido. He editado el post original cambiando el link a Youtube por el de la versión completa y he eliminado el texto original sustituyéndolo por el que escribí desde Uncastillo, que da una visión más exacta del filme.
Hoy rescatamos la primera adaptación cinematográfica que se conoce de la célebre historia de Carlo Collodi publicada en 1883.
Se trata principalmente de un vehículo para lucimiento del artista de circo Ferdinand Guillaume, más conocido con el sobrenombre de Polidor, quien de hecho aparece ya al inicio del filme con ropas de calle para presentarse a los espectadores. A partir de aquí, la película adapta muy libremente el cuento original del que mantiene algunos aspectos (por ejemplo, el episodio de la ballena o los niños que se convierten en asnos) y otros sencillamente se los inventa o los evita (es muy curioso que el rasgo más recordado de Pinocho, que le crezca la nariz cuando dice mentiras, aquí sea totalmente inexistente).
De entre los aspectos más curiosos merece destacarse una escena en que Pinocho acaba siendo nombrado jefe de una tribu india, llevando brevemente el filme al inesperado terreno del western. Y por descontado hay otro elemento que me encanta de este tipo de películas infantiles de la era primitiva, y es lo malrolleras que pueden llegar a ser. Ojo al dato: tenemos una escena en que dos tipos disfrazados de negro ahorcan al pobre Pinocho (el plano además está filmado en exteriores con una iluminación algo oscura que lo hace aún más sórdido) y otra en que visita un pueblo habitado, no por animales, sino algo mucho peor, siniestros tipos disfrazados de animales – mi favorito por cierto es el elefante bebiendo en un bar. Por otro lado, de la mayoría de películas de esa época, por muy menores que sean, se suele sacar algo interesante, y Pinochono es una excepción. En este caso ha habido un par de planos que me han maravillado: los de Pinocho mirando su reflejo en el agua de una vasija para corroborar que le han crecido las orejas de burro. No solo rompen la puesta en escena en planos generales sino que creo que tienen algo especialmente evocador.
Estoy seguro de que todos ustedes conocerán el célebre documental Nanook el Esquimal (1922) de Robert Flaherty, considerado el primer gran largometraje del género. Flaherty vivió muchas aventuras durante el rodaje, y como muestra de ello hoy hemos rescatado el fragmento de un artículo suyo de la época, titulado «How I Filmed Nanook of the North» en que habla sobre una fallida expedición para filmar a Nanook cazando osos. Le cedo la palabra a Mr. Flaherty:
Resulta sorprendente ver una obra como Nuevas Mujeres (1935) y constatar cómo hoy día sigue impactando por la dureza de su mensaje. En lo que se trata de uno de los alegatos feministas más contundentes que haya visto en un film clásico, esta película china narra las diferentes desgracias que asolan a nuestra protagonista, Wei Ming, una mujer moderna que no solo es profesora de música sino que publica artículos en la prensa y ha escrito un libro que está a punto de editarse. Acosada por el Dr. Wang, un miembro de la escuela al que ella rechaza de pleno, éste provoca que la despidan para que así se vea obligada a aceptar sus proposiciones por la escasez de medios. En paralelo, viene a vivir con ella a Shanghai su hermana (que acaba de quedarse viuda) trayendo consigo a la hija que Wei Ming tuvo en un antiguo matrimonio que acabó mal. La niña no obstante está enferma y pronto necesitarán dinero para hospitalizarla.
Inspirada en el suicidio de la actriz china Ai Xia, que había protagonizado obras como A Woman of Today(1933) y escrito un libro como la protagonista de este film, si de algo no se le puede acusar a Nuevas Mujeres es de ser poco clara en sus intenciones. La película expone de forma abierta y sistemática todos los problemas por los que debe pasar una joven atractiva como Wei Ming, que simplemente aspira a ser una mujer independiente. La sociedad le ofrece dos posibilidades de las cuales una le ha fallado por completo (el matrimonio) y la otra le resulta repulsiva (la prostitución). Pero a lo largo del film el resto de personajes le insistirán continuamente para que se deje tentar por la opción del sexo como medio de sustento: el Dr. Wang, que intenta engañarla prometiéndole matrimonio cuando ya está casado; el reportero del diario que publica sus artículos, o su vecina, que le insiste sobre que una mujer tan atractiva no debería tener problemas de dinero.