
Como seguramente ya sabrán, lamentablemente a día de hoy un porcentaje terriblemente elevado del legado fílmico de la era muda se da por perdido. Partiendo de esa base, si a un servidor le preguntaran cuál es la película desaparecida que más ilusión le haría poder recuperar, una de las más firmes candidatas sería sin duda Los Cuatro Diablos (1928) de F.W. Murnau. Y no piensen que es solo cosa mía, de hecho entre aficionados al cine mudo, suele considerarse como una de las más grandes pérdidas de esos años. No obstante, aunque cada vez parece más difícil que una copia salga a la luz, el Doctor Caligari pudo verla en el momento de su estreno, y si bien su memoria no es la que era antes, sí que recuerda suficientes detalles como para hacerles una idea bastante concreta de cómo era la gran obra perdida de Murnau.
Dicho film era el segundo proyecto del director alemán en Hollywood. Su debut en tierras americanas había sido inmejorable a nivel artístico, Amanecer (1927), una de las obras cumbre del cine, pero a nivel comercial no fue el éxito que esperaba la Fox en gran parte por sus elevados costes de producción. Murnau decidió entonces que su siguiente proyecto sería más viable económicamente, una adaptación de la novela de Herman Bang que ya había sido llevada al cine por el danés A.W. Sandberg bajo el título de Die Benefiz-Vorstellung der vier Teufel (1920).





