La Rueda (1923) de Abel Gance es una de las películas mudas por las que este Doctor siente una especial debilidad. Y aunque es mucho menos conocida que Napoleón (1927), no soy el único en sentir tanto aprecio por esta obra maestra: Akira Kurosawa lo cita en su autobiografía como uno de los primeros films que realmente le impresionaron en su juventud. El motivo que nos lleva a dos personas tan ilustres como Kurosawa y un servidor a tenerlo en tanta estima es bastante obvio: se trata de un film que, a partir de una historia de sentimientos llevados al límite, pretende explotar todas las posibilidades expresivas del cine, convirtiéndose en una recopilación de innovaciones y recursos imaginativos muy poco habituales por entonces.
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Hace 100 años: 1916 en 10 películas
Tal y como hicimos el año pasado, volvemos a nuestra tradicional lista que repasa las mejores películas que se estrenaron hace exactamente un siglo.
A decir verdad, mientras este Doctor repasaba la lista de grandes películas de 1916 que han sobrevivido a nuestros días, a primera vista no le ha parecido un año tan excitante como el anterior. Y no por la ausencia de grandes películas, sino porque en la selección de 1915 era más heterogénea, mientras que en 1916 está claro cual era la tendencia: dirigirse hacia el cine de gran espectáculo, siguiendo el camino que había marcado el señor Griffith con El Nacimiento de una Nación (1915). Así pues, echando un vistazo por encima tenemos un buen número de grandes producciones como Intolerancia de Griffith, Juana de Arco de Cecil B. De Mille, Civilización de Reginald Barker, 20.000 Leguas de Viaje Submarino de Stuart Paton o A Daughter of the Gods de Herbet Brenon (esta última desaparecida a día de hoy y recordada por ser la primera película americana que costó un millón de dólares y por las polémicas escenas en que se veía a la protagonista desnuda).
Las series de Buster Brown y su perro
Desde los mismos inicios del cine, se utilizó este medio como una forma de llevar a la pantalla las manifestaciones más populares de otras formas narrativas: escenas de obras de teatro famosas, momentos especialmente recordados de novelas o de La Biblia y, por supuesto, adaptaciones de cómics. Hace un tiempo les hablamos del ejemplo de Foxy Grandpa y hoy trataremos las historias de Buster Brown y su inseparable perro.
Versiones multilingües: La Ópera de Tres Peniques (1931) de G.W. Pabst
Amigos lectores, hoy se cumplen nada menos que 85 años del estreno de una de las grandes obras maestras de los inicios del cine sonoro, La Ópera de Tres Peniques (1931) de G.W Pabst. Para celebrarlo, el Doctor Caligari se ha aliado con su colega el Doctor Mabuse para hacer un doble post dedicado al film. Mientras que en el Gabinete del Doctor Mabuse se ofrece una reseña de la película donde se dan detalles sobre los conflictos que hubo con Bertold Brecht y Kurt Weill (autores de la obra teatral original), el Doctor Caligari se centrará en las versiones multilingües que se hicieron de la película en alemán y francés. Si no conocen el film (¡sacrílegos!) les recomiendo leer antes la entrada del Doctor Mabuse para contextualizarse.
Pioneros de la animación: Quirino Cristiani
La historia del cine está repleta de pequeñas sorpresas, hombres desconocidos que hicieron una contribución nada desdeñable al medio pero que no han logrado trascender. El argentino Quirino Cristiani es uno de ellos, ni más ni menos que el autor del primer largometraje de animación de la historia y de la primera película animada sonora, dos motivos más que suficientes para que su nombre tuviera más reconocimiento
100 años de Technicolor
No podíamos despedirnos de este 2015 sin una de las efemérides más destacadas de la cual este Doctor ya habló a raíz de la Giornate del Cinema Muto de Pordenone del año pasado: el centenario del nacimiento del Technicolor, una de las innovaciones técnicas que definió en buena parte la estética de Hollywood en lo que respecta al uso del color durante décadas. Les proponemos pues un repaso a los inicios de ese sistema de coloreado de films.
De entrada, cabe tener en cuenta que el Technicolor no fue, ni mucho menos, la única alternativa de la época para manejar el color. Incluso si dejamos de lado algunas técnicas más artesanales y, por ello, inviables a gran escala (como el coloreado a mano), en las primeras décadas de cine ya hubo una serie de pioneros que se pelearon por encontrar una forma de registrar el color en el negativo de las películas. Algunos de esos sistemas que no acabaron venciendo al Technicolor fueron el Kinemacolor, el Biocolour, el Kodachrome, el Prisma Color o el Multicolor. Pero dejémonos de preámbulos y entremos de lleno en materia.
El final alternativo de Atlantis (1913) de August Blom
Atlantis (1913) es una de las grandes obras del cine danés de mediados de los años 10 que ayudó a cimentar su fama internacional. No obstante si hoy rescatamos esta película es para resaltar una curiosidad sobre su final.
La Casa Embrujada (La Maison Ensorcelée, 1908) de Segundo de Chomón
Para adecuarnos un poco a la temática de las fechas en que nos encontramos, el Doctor Caligari les ofrece hoy un ejemplo bastante primitivo de la ya un tanto sobreexplotada temática de terroríficas mansiones encantadas.
El responsable es nuestro viejo conocido Segundo de Chomón, y eso ya saben lo que significa: ¡una saludable dosis de efectos especiales de la época! El argumento no es gran cosa (y en eso me temo que el género apenas ha cambiado): unos viajeros buscan refugio en una casa encantada en la que no paran de suceder hechos inauditos. La aparición de una especie de demonio al principio y, sobre todo, al final sigue resultando algo inquietante y son mis momentos favoritos. Merece destacarse también un largo plano a mitad de metraje en que se ve como todos los objetos adquieren vida y se mueven solos, una reminiscencia de uno de los cortos más célebres de su autor, El Hotel Eléctrico (1905).
Un exponente clarísimo de lo que se conoce como «cine de atracciones», que buscaba más generar impresiones y emociones concretas al espectador antes que narrar una historia.
Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2015 (IV)
Cuando llega ese momento en que uno tiene en la cabeza música de piano de películas mudas al pasear por las calles de Pordenone o darse una ducha (¡sí, eso sucede!), en ese preciso instante es cuando uno se da cuenta de que quizá lleva demasiados días viendo films mudos y de que obviamente Le Giornate del Cinema Muto llega a su fin. Otros síntomas indicativos son agujetas en las piernas de tenerlas encajonadas durante horas en las butacas del Teatro Giuseppe Verdi en el caso de que seas un poco patilargo, o que tu cuerpo se haya acostumbrado finalmente a saltarse horarios de comida, resignado ante la evidencia de que uno prefiere no perderse la conferencia sobre cine soviético o la primera película de la tarde antes que sentarse a recuperar fuerzas en un restaurante.
Es una auténtica pena que le Giornate del Cinema Muto llegue a su fin, pero quizá nuestros cuerpos agradecerán que esta genial cita no se prolongue más de una semana.

Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2015 (III)
Cuando uno tiene por delante toda una semana repleta de películas muy interesantes por ver, necesariamente se ha de hacer selección y renunciar a algunas. La norma más lógica es renunciar a las más fáciles de visionar fuera del festival, pero aun así servidor no puede resistir la tentación de saltarse esa regla acudiendo por ejemplo a la proyección de un film tan fácil de conseguir como La Máscara del Zorro (1920) o, el año pasado, El Tesoro de Arne (1919). ¿Por qué? En primer lugar porque en Pordenone la música en vivo que acompaña a las películas suele ser muy buena, que ya es más de lo que podemos decir de algunas ediciones en DVD que circulan por ahí. Y en segundo lugar, en el caso de la película de Stiller, por la experiencia de verla en pantalla grande (aún recuerdo lo mucho que me impresionó), y en el de Fairbanks por ser el tipo de película que se agradece ver rodeado de más gente que comparte el mismo entusiasmo. Quizá este Doctor debería emplear esa hora y media en reposar un poco de tanta película y tomar el aire pero, ¿cómo resistirse a la tentación?






