Leni Riefenstahl y sus dificultosos rodajes con Arnold Fanck (II)

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En un post reciente les narramos las desventuras de la actriz y futura realizadora Leni Riefenstahl cuando tuvo que trabajar a las órdenes del director Arnold Fanck protagonizado algunos de los más míticos bergfilm de la época. Hoy les ofrecemos la segunda parte de sus sufridas experiencias en otras dos películas filmadas en condiciones especialmente difíciles.

Der grosse Sprung  (1927)

«‘Leni – me dijo [Arnold] Fanck un día – mientras yo hago las tomas de invierno, tú irás con nuestro superescalador y superesquiador Pulga de Nieve [apodo del operador de cámara Schneeberger] a los Dolomitas y dejarás que te enseñe a escalar, ¿de acuerdo? (…) ‘Sobre todo tienes que escalar descalza, tal como lo exige el papel’, me dijo Fanck cuando nos despedíamos.

Como punto de partida para nuestros ejercicios de alpinismo habíamos elegido la caña del collado de la Sella. Ante la larga cima había rocas de diversos tamaños. Empecé a escalar con entusiasmo, primero todavía con zapatos. No solo me gustaba, sino que se me daba tan bien como si escalara montañas desde hacía tiempo. Gracias a los ejercicios de danza se había desarrollado mi sentido del equilibrio y, al bailar con las puntas, tenía fuerza en los dedos de los pies. Pulga de Nieve estaba tan satisfecho con mis progresos que propuso intentar un verdadero viaje de alpinismo, de modo que escogió las Torres de Vajolette.»

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10 cortometrajes primitivos de animación japonesa

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En uno de mis numerosos viajes por oriente, encontré en un pequeño bazar de rarezas de segunda mano una interesante colección de DVDs llamada “Japanese Anime Classic Collection”, dedicada a los inicios de la animación en Japón. Ciertamente no podía dejar escapar algo así, de modo que me hice con él después de un largo rato regateando con su vendedor, un astuto anciano que al notar mi interés intentó vendérmelo a un precio abusivo (luego descubrí que el DVD también estaba en Amazonn…).

Este pack de cuatro DVDs ofrece varios cortos de animación japoneses de la década de los 20 hasta los 40, pero poniendo mucho énfasis en una época que nos interesa especialmente en este rincón: los años 20 y 30, es decir, la era muda e inicios del sonoro. Les ofrezco pues una selección de diez de esos cortometrajes con referencias a otros que se pueden encontrar en ese mismo pack. Muchos de los links de Youtube que comparto no tienen subtítulos, pero no se desanimen, la mayoría se pueden disfrutar igualmente habiendo leído previamente el argumento.

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Leni Riefenstahl y el dificultoso rodaje de La Montaña Sagrada (1926)

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A mediados de los años 20, la bailarina Leni Riefenstahl se sintió fascinada por el mundo del cine y decidió comenzar una carrera como actriz a las órdenes del director Arnold Fanck, especializado en bergfilm o películas de alpinismo. No obstante Riefenstahl pronto descubriría que trabajar en el mundo del cine no era fácil, y menos en este tipo de obras. Como muestra, les ofrecemos unos fragmentos de la autobiografía de la por entonces futura directora en que narra los numerosos problemas ocurridos durante el rodaje de La Montaña Sagrada (1926), que hicieron que el guión se pudiera acabar de filmar prácticamente de puro milagro:

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Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2016 (IV)

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Cuando el Festival de Pordenone llega a su fin es bastante habitual que el asistente sufra una especie de jet lag. Tras tantos días dedicando la mayor parte de horas a estar encerrado en un teatro viendo películas mudas llega un punto en que uno se olvida de la realidad a la que luego deberá inevitablemente enfrentarse. El efecto desaparece aproximadamente cuando uno dejar de escuchar música de piano en su cabeza y se vuelve a acostumbrar a ver películas que, oh sorpresa, ¡tienen sonido! Aunque da algo de pena ver cómo el festival llega a su fin, después de todo supongo que tampoco es saludable estarse más de una semana en estas condiciones.

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Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2016 (III)

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Una de las ventajas del Festival de cine mudo de Pordenone respecto a otros similares (como por ejemplo su competidor más directo, el de Bolonia, al que por otro lado también me encantaría ir), es que todas las películas se proyectan en un mismo sitio, por tanto no hay solapes.

No obstante, eso tiene un inconveniente: como es posible ver todo, el recién llegado al festival seguramente querrá cometer la locura de intentar ver realmente todo. No lo intenten. Al final uno acaba devorando películas por gula incapaz de disfrutarlas a causa del cansancio, a no ser que se ayude de ciertas sustancias poco recomendables.

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Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2016 (II)

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No hay nada como encontrarse con el mismísimo Douglas Fairbanks dándonos la bienvenida con los brazos abiertos al Teatro Verdi para otra intensa semana dedicada al cine mudo. Durante le Giornate del Cinema Muto, Pordenone vuelve a convertirse durante siete días en un extraño oasis en que los actores han perdido el habla y los cortos de cine primitivo pasan de ser una mera curiosidad a ser joyas aplaudidas efusivamente por un público compuesto sobre todo de archivistas, historiadores y genios del mal.

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Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2016 (I)

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Una vez más, el Doctor Caligari sigue fiel a la gran cita anual para todos los fanáticos del cine mudo: la Giornate del Cinema Muto de Pordenone, el festival más importante dedicado a la materia, que tiene lugar durante una semana en esta localidad situada en la zona del Friuli-Venecia Julia. Después de las inolvidables experiencias del año pasado y del 2014 este Doctor no quería perderse las novedades del mundo silente (valga la paradoja) que ofrecería el festival este año.

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Películas desaparecidas: Sole! (1929) de Alessandro Blasetti

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Un tanto olvidado a día de hoy en gran parte por todo lo que aconteció al cine italiano después de la II Guerra Mundial, Alessandro Blasetti es una de las figuras clave de dicha cinematografía durante la era del fascismo. De entrada, algunas de sus obras de principios de los años 30 supusieron un clarísimo antecedente de ciertos aspectos del neorrealismo italiano, más de 10 años antes de las obras de Visconti o Rossellini. Películas como la que nos ocupa hoy, Tierra Madre (1931) o 1860 (1934) ya integraban ciertos aspectos que luego esos futuros cineastas acabaron de redondear, como esa estética más sucia y descarnada de los protagonistas de clases bajas, que las dotaban de una enorme autenticidad.

Pero si eso les parece poco, Blasetti se adelantó a los futuros integrantes de la Nouvelle Vague en la forma de entender la figura del crítico-cineasta. Al igual que harían 20 años después François Truffaut y Jean-Luc Godard entre otros, Blasetti se hizo previamente un nombre como crítico, atacando de forma sistemática el cine académico establecido (en el caso de Italia eran los peplums y los grandes melodramas), para luego emerger como cineasta con la misión de renovar una cinematografía decadente que necesitaba urgentemente de un soplo de aire fresco. Es exactamente la misma historia que se repetiría en Francia… pero 20 años después. De modo que después de convertirse en uno de los principales críticos de cine del país (de hecho fundó la revista Cinematografo), a finales de los años 20, Blasetti decidió lanzarse a la dirección para demostrar que otro cine era posible. Y así fue como nació Sole! (1929).

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Antes y después del terremoto

A primeras horas de la mañana del 18 de abril de 1906, la ciudad de San Francisco sufrió una de las mayores catástrofes naturales sucedidas en Estados Unidos: el famoso terremoto de San Francisco, que devastó la ciudad por completo. Hubo miles de muertos y más de la mitad de la población se quedó sin hogar, viéndose obligados a refugiarse en improvisadas tiendas de campaña.

Como curiosidad, tenemos material filmado de la época que nos muestra la ciudad justo antes y después del terremoto: en primer lugar una película grabada cuatro días antes a bordo de un tranvía (este tipo de films que seguían el trayecto de un tren o tranvía eran inmensamente populares por entonces), en segundo lugar otra grabada después del terremoto. Resulta fascinante comparar ambas y ver cómo era la ciudad antes y después de que sucediera esa terrible desgracia:

Hardy sin Laurel: los inicios de Oliver Hardy

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Así como el recorrido artístico de Stan Laurel encaja con la función que ejercería en sus películas como Laurel y Hardy, la de su compañero Ollie nos muestra en contraste una personalidad y ambiciones muy diferentes. Laurel siempre quiso ser un gran artista, Oliver en cambio se conformaba con poder vivir de la interpretación, sin grandes aspiraciones más allá de eso. Mientras Laurel intentaba hacerse un nombre como cómico, Hardy ya era feliz haciendo papeles secundarios para cualquier producción humorística de la época.

Lejos de ser un inconveniente, ese rasgo de personalidad fue seguramente uno de los que contribuyó a que la colaboración artística del dúo perdurara durante tantos años, al no haber peleas de egos entre ellos. Hardy siempre le dejó gustosamente a Laurel el papel de pensador de gags y de que se preocupara por las ideas y planteamientos de sus films, y tampoco le quitaba el sueño que, en consecuencia, éste cobrara más que él. A cambio, Stan siempre respetó las dotes humorísticas de su compañero y, según dicen los que colaboraron con ellos, en los rodajes jamás le daba indicaciones a Oliver sobre cómo tenía que actuar o interpretar los gags, eso era algo que ya sabía que haría a la perfección.

Por tanto, puede que Stan Laurel fuera el gran creador del dúo, pero es innegable que necesitaba a alguien tan valioso como Oliver Hardy, uno de esos artistas que saben ceder modestamente el primer puesto a otros pero que, al mismo tiempo, tienen mucho talento. Hardy tardó años en moldear ese sentido de la comedia que haría que Laurel le apreciara y respetara como compañero. Viendo algunos de los cientos de cortometrajes que realizó antes de convertirse en el “gordo” de “El Gordo y el Flaco”, podemos comprobar no sólo cómo Hardy fue afinando su humor, sino apreciar la evolución de una carrera que, en otras circunstancias, le habría convertido simplemente en otro de los divertidos secundarios de oro del slapstick.

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