Aunque Reino Unido no es uno de los países que nos suela venir a la mente a la hora de pensar en cine mudo, lo cierto es que en estos años cuenta con algunos de los cortometrajes más llamativos y avanzados en los orígenes del medio. The Runaway Match (1903) – que también es conocida por otros varios títulos como Marriage by Motor o Elopement à la Mode – es una de las obras que más destacadas de uno de esos grandes pioneros, Alf Collins. El motivo es que contiene la que se considera la primera persecución automovilística de la historia del cine, ahí es nada.
El mínimo argumento nos muestra a una chica huyendo de la casa de sus padres para casarse con un jovencito que, suponemos, no tiene la aprobación paterna. El padre les descubre y va tras ellos en un segundo coche pilotado por su chófer, pero una avería les deja atrás. Cuando finalmente les da alcance, la pareja ya se ha casado, pero la hija consigue reconciliar a su padre con su joven marido y todo acaba bien.




Espontáneos que observan perplejos la cámara que está filmando un episodio del serial de Fantômas (1913)
