Como es de sobras conocido, todo lanzamiento de cohetes espaciales que se precie va siempre precedido de su consabida cuenta atrás. Pero lo que no es tan conocido es que esta costumbre no se inició en la vida real, sino por influencia de un film.
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Un par de gags destacados de Un Sombrero de Paja de Italia (1928)
Un Sombrero de Paja de Italia (1928) es una magnífica comedia del realizador francés René Clair que ha acabado siendo considerada como una de sus mejores (por no decir la mejor) obras mudas. Basada en una obra de teatro de Eugène Labiche, el film parte de una premisa tan simple como absurda: el día de su boda Ferdinand tiene un pequeño incidente en que su caballo se come un sombrero de paja perteneciente a una mujer llamada Anaïs. Ante semejante afrenta, su orgulloso amante Tavernier exige a Ferdinand que lo reemplace por otro sombrero amenazando con estropear su boda si no lo hace.
En sus primeros films, Clair había apostado por un tipo de cine muy influenciado por los movimientos vanguardistas de la época experimentando libremente con los trucajes de la cámara. En contraste, Un Sombrero de Paja de Italia es una película más convencional, pero aún así hay varios momentos en que se nota que tras la cámara hay un director interesado en el medio y muy imaginativo. El momento en que esto se hace más obvio es cuando el protagonista está en su baile de bodas e imagina horrorizado los destrozos que estará haciendo Ferdinand en su casa, escena que nos es mostrada visualmente con trucos como ralentizaciones u objetos que parecen animarse solos.
«You’ve spoilt the picture»
Al final de La Quimera del Oro (1925), Charlot, un hombre rico gracias al oro que han encontrado en la montaña, se topa con Georgia, la chica que anteriormente le había rechazado pero que ahora parece corresponderle arrepentida de sus actos. Justo cuando se reencuentran, un fotógrafo les pide que posen juntos para un retrato, pero en el instante en que hace la fotografía ambos no pueden evitar besarse. Cuando lo descubre el fotógrafo, éste dice decepcionado “Oh, you’ve spoilt the picture” (“Habéis estropeado la fotografía”).
Francis Bordat, en su interesante libro Chaplin cinéaste propone un nuevo significado que se podría aplicar a esta frase en principio insustancial, pero en primer lugar hay que volver a las primeras obras de Chaplin.
Los guiños de El Crepúsculo de los Dioses (1950)
El Crepúsculo de los Dioses (1950) es una de esas películas que casi no necesitan presentación, una de las más contundentes críticas a la cruel maquinaria de Hollywood mediante la historia de una diva de cine mudo que cayó en el olvido con la llegada del sonoro. El film es sin duda una de las grandes obras maestras del séptimo arte por sus numerosas cualidades cinematográficas, pero uno de sus aspectos más interesantes son las múltiples referencias que sobrevuelan a lo largo de todo el metraje como guiños al espectador. La mayoría son conocidas pero nunca está de más repasarlas.
La Muchacha de Londres (1929) y los inicios del cine sonoro en Reino Unido
La llegada del cine sonoro fue dificultosa para los productores y estudios de cine en todo el mundo, pero en una industria de por sí tan débil como la inglesa el efecto fue casi traumático. Un film que sirve de perfecto ejemplo sobre lo indecisa que estaba la industria británica respecto a esta molesta innovación es La Muchacha de Londres (1929) de Alfred Hitchcock, que además ha pasado a la historia por ser la primera película británica enteramente sonora.
La única frase de Harpo Marx pronunciada en una película
Aunque no es un hecho muy conocido excepto para los fans de los hermanos Marx, Harpo Marx llegó a hablar en una película, en concreto en su segunda participación en el mundo del cine.
Oscar Micheaux
La semana pasada les hablamos brevemente de los intentos por parte de una serie de emprendedores de hacer un cine de calidad hecho por y para afroamericanos. La figura más importante de este movimiento merecía una entrada propia: Oscar Micheaux.
Orígenes del cine afroamericano
Como es de sobras conocido, la comunidad afroamericana ha tardado muchas décadas en tener una representación justa en el cine, ya que inicialmente los actores negros han estado siempre relegados a papeles secundarios que se basaban en tópicos humorísticos. Por ello les proponemos hacer un pequeño repaso de cómo fueron las primeras apariciones de personajes afroamericanos en el cine así como los primeros intentos (infructuosos mucho me temo, pero dignos de reseñar) de productores y directores afroamericanos por hacer un cine propio.
Si nos remontamos a los inicios del séptimo arte, las primeras representaciones de la comunidad afroamericana en el mundo del cine por desgracia venían heredadas del mundo del vodevil y del minstrel show. Resultaba en cierto modo lógico, ya que el cine de los orígenes tenía como punto de partida el vodevil, pero es una influencia bastante desafortunada teniendo en cuenta que en ese tipo de espectáculos los personajes negros eran siempre tratados mediante estereotipos cómicos: gandules, ignorantes, inocentes, ávidos devoradores de sandías y ladrones de aves de corral. Los primeros cortometrajes que mostraban a personas negras se basaban en esos estereotipos y los potenciaban aún más, como puede verse por ejemplo en estos cortometrajes Watermelon Contest (1900) y Watermelon Eating Contest (1896):
La magia de un par de gafas
“Hay más magia en un par de gafas de lo que piensan los oculistas, y tampoco yo podía imaginar ni la mitad de ello cuando me las puse en 1917. Con ellas, soy Harold Lloyd; sin ellas soy un ciudadano común. Puedo pasear por cualquier calle o ciudad sin que me reconozcan si no llevo las gafas, una bendición por la que un actor pagaría bien. Por el precio de 75 centavos esas gafas me proporcionan una marca de fábrica reconocida al instante en todas las películas en que aparecen. Gracias a ellas, el vestuario de las comedias de bajo nivel es innecesario, permiten tener suficiente atractivo romántico para atraer el ojo femenino, normalmente apartado de las comedias, y no me restringen a ningún tipo o rango de historia.







