Chicas Japonesas en el Puerto (Minato no nihon musume, 1933) de Hiroshi Shimizu

Chicas Japonesas en el Puerto (1933) podría ser perfectamente una de las películas más melancólicas de la era muda. Es una de esas obras que, más allá de su contenido, transmiten perfectamente esa sensación de leve tristeza por unos tiempos ya pasados en que los personajes tienen la sensación de que no tomaron las decisiones correctas, y por culpa de las cuales no podrán ser realmente felices. Es ese tono de tristeza contenida que tan bien han sabido reflejar directores japoneses como Yasujiro Ozu o, en el caso que nos ocupa Hiroshi Shimizu.

De hecho, para el que escribe Shimizu es el gran director olvidado del cine japonés clásico, si bien en su momento gozaba de una gran fama y era más que respetado entre sus colegas de profesión (Ozu dijo que él no podía filmar películas como las que hacía Shimizu, mientras que Kenji Mizoguchi afirmaba que «Gente como yo y Ozu hacemos películas trabajando duro, pero Shimizu es un genio«). Quizá este olvido al que ha sido relegado tenga que ver con la engañosa simplicidad de sus películas, que por sus argumentos y estilo pueden parecer pequeñas pero bajo esa superficie revelan a un cineasta mayúsculo detrás.

Leer más »

Douglas Fairbanks, Fritz Lang y los efectos especiales de Las Tres Luces (1921)

En la era muda cuando, por muy increíble que les pueda parecer, no existía la posproducción digital por ordenador, la calidad de unos buenos efectos especiales dependía de la imaginación del cineasta y la pericia de su equipo técnico. Eso quería decir que los efectos especiales más destacados no venían necesariamente de aquellas producciones que tuvieran más medios, y que por tanto conseguir un efecto sorprendente era un motivo de orgullo, porque demostraba la capacidad de inventiva y los conocimientos técnicos de sus creadores.

Uno de los países que más destacó en ese campo fue Alemania, quien en los años 20 se llevó la fama de ser uno de los países más avanzados técnicamente del mundo. En 1921 una joven promesa de apenas 30 años llamada Fritz Lang deslumbró con su brillante trabajo de dirección en la película de episodios Las Tres Luces (1921). Leer más »

The Heart of the World (2000) de Guy Maddin

Si quieren saber cuál es en mi opinión la película moderna que mejor ha sabido homenajear el estilo de la era muda, no es ni The Artist (2011) de Michel Hazanavicius, ni Blancanieves (2012) de Pablo Berger ni siquiera Juha (1999) de mi admiradísimo Aki Kaurismäki. Todos ellos son muy buenos filmes pero creo que palidecen al lado de este alucinante corto del cineasta canadiense Guy Maddin llamado The Heart of the World (2000).

Leer más »

Hace 100 años: las mejores películas de 1920

Amigos lectores, un año más vuelve el post que todos estaban esperando: el tradicional repaso del Doctor Caligari a los mejores filmes que este año cumplen un siglo o, dicho de otra manera, las mejores 15 películas de 1920 (si quieren consultar los listados de otros años, los tienen abajo del todo). El cambio de década, como ya sabrán, marcaría la entrada a la edad de oro de la era muda. Después de que a finales de los años 10 el cine acabara de consolidarse al encontrar su lenguaje cinematográfico propio, los años 20 supusieron su eclosión definitiva. Lo que hace que el cine de esta década sea tan fascinante es ver cómo tantos grandes cineastas explorarían, cada uno a su manera, las posibilidades de una forma de arte que todavía estaba por ver cuánto daría de sí. Era aún terreno nuevo por explorar.

Así pues uno de los hechos más significativos de este 1920 sería el surgimiento del cine expresionista, al cual le seguirían otras tendencias vanguardistas que iremos viendo en próximos años. Eso conllevó entre otras cosas la entrada con fuerza de Alemania como uno de los países más potentes a nivel cinematográfico del mundo, algo que queda bastante claro en el listado que hemos elaborado. En paralelo, nuestros amigos los suecos seguían ofreciendo algunas de las películas más interesantes del momento, entre las cuales notarán que he omitido un clásico en mayúsculas en mi listado: Erotikon (1920) de Mauritz Stiller, que si bien fue una obra muy exitosa e importante (fue uno de los filmes que empezó a establecer las reglas de las comedias sofisticadas), no se encuentra entre mis favoritas.

Leer más »

Sus Primeros Pantalones (Long Pants, 1927) de Frank Capra

Pocos casos conozco más paradigmáticos que el de Harry Langdon en lo que se refiere a pasar casi literalmente de la noche a la mañana de estar en la cresta de la ola a venirse completamente abajo. En 1926 era uno de los actores de slapstick más famosos del momento, hasta el punto de que su popularidad empezaba a alcanzar los niveles de un Chaplin o Harold Lloyd. Dos años después su carrera estaba acabada.

Por el camino dejó un buen número de cortometrajes que hoy día son considerados clásicos del género y dos notables largometrajes dirigidos por un ex-escritor de gags que había ascendido a la categoría de director llamado Frank Capra. El primero de estos filmes, The Strong Man (1926), demostraba que ese joven realizador tenía ya una destreza inusual para un casi debut, algo que se confirmaría en la posterior Sus Primeros Pantalones (1927). No obstante, es curioso constatar cómo ambos filmes siguen enfoques totalmente distintos: The Strong Man es puro Capra, con la clásica lucha entre el bien y el mal en que un hombre sencillo pero de buen corazón logra vencer, mientras que Sus Primeros Pantalones está más dominada por la personalidad de Langdon y renuncia al sentimentalismo a cambio de un humor más negro.

Leer más »

La Légende des Ondines (1911) de Georges Denola

Hoy les proponemos rescatar La Légendes des Ondines (1911), un hermoso cortometraje sobre un príncipe que se enamora perdidamente de una sirena hasta el punto de abandonar a su mujer por ella en el día de su boda. Merece destacarse del corto el uso del color y la belleza de algunos planos, como aquellos en que se ve a la sugerente sirena sobre las rocas, absolutamente inolvidables. Y por supuesto uno no puede dejar de apreciar esa gestualidad típica de la época, como cuando justo después de la boda el rey da a entender con una serie de gestos un tanto exagerados que sigue recordando a su amada sirena.

100 años viviendo entre fantasmas: centenario del estreno de El Gabinete del Doctor Caligari (1920)

El pasado 26 de febrero fue una fecha especialmente importante para este Doctor: se cumplían exactamente 100 años del estreno de su biopic, El Gabinete del Doctor Caligari (1920), dirigido por Robert Wiene. ¡Cómo pasa el tiempo! ¡Y parece que fue ayer cuando un servidor acudió al estreno ataviado con sus mejores galas mientras intentaba tranquilizar al productor Rudolf Meinert sobre el futuro comercial de esta película! Después de todo, ¿cómo podría no funcionar en taquilla un filme protagonizado por alguien tan carismático como yo?

En circunstancias normales le dedicaríamos en este rincón silente un especial como Dios manda a esta obra maestra del cine. Pero no lo vamos a hacer por un motivo muy simple: ya realizamos un extenso especial en cuatro partes hace un par años que les invitamos a leer si no lo han hecho. Pero como no podía dejar escapar una fecha tan especial sin dedicarle unas líneas a esta obra maestra he decidido dedicarle un post resaltando tres de los motivos por los que es una de las películas más importantes de la historia y tres de mis escenas favoritas del filme. Espero que con esto contribuya a darles ganas de revisionar esta maravilla cinematográfica.

Leer más »

Películas desaparecidas: Humor Risk (1921) de Dick Smith y los hermanos Marx

¿Se imaginan cómo debería ser una película muda de los hermanos Marx? ¿Un filme en que la famosa verborrea de Groucho sólo pudiera leerse a través de engorrosos rótulos y en que no se podría escuchar el acento italiano de Chico o a Harpo tocando el arpa? Pues eso existió y se llamaba Humor Risk (1921), una película desaparecida desde hace décadas que se ha convertido en la curiosidad más buscada por los fanáticos de los hermanos Marx.

Aunque hoy día asociamos a los Marx con sus películas no conviene olvidar que antes de dar el salto al cine habían sido unos exitosos intérpretes de vodevil durante más de 20 años. Es cierto que el imaginario colectivo se ha quedado con sus películas por pura lógica, ya que es el material que ha perdurado con el paso del tiempo, pero no hay que infravalorar esa primera época sobre los escenarios, puesto que no solo desarrollaron ahí sus personajes y su peculiar sentido del humor, sino que de hecho tuvieron tanto éxito que llegaron a hacer algunos espectáculos en Broadway. Dada la popularidad cada vez mayor del cine y su capacidad para llegar a un público más amplio era de esperar que tarde o temprano los Marx se interesaran por ese nuevo medio, y decidieron hacer un primer intento a principios de los años 20, cuando ya se habían consolidado del todo como grupo cómico (aunque todavía no habían llegado a Broadway).

Por lo poco que sabemos de Humor Risk, tiene todos los números de ser una película más bien pobre. Pero gran parte de la fascinación que genera no es solo porque se haya perdido sino por lo poco que se sabe sobre ella y toda la información contradictoria al respecto que nos ha llegado a nuestros días. Porque así como de otras películas desaparecidas célebres tenemos información de sobras – véase Los Cuatro Diablos (1928) de Murnau o London After Midnight (1927) de Tod Browning – con Humor Risk es inevitable acabar jugando a los detectives, de modo que durante años los «marxianos» han estado especulando sobre todo tipo de dudas: ¿dónde se rodó? ¿Se llegó a completar? ¿Quién era la actriz protagonista? ¿Qué tipo de papeles hacían los hermanos? El hecho de que los Marx casi nunca hayan hablado del filme (solo tenemos algunas declaraciones puntuales de Groucho mientras que Harpo ni la menciona en su fantástica autobiografía) y que Groucho sea un mentiroso compulsivo solo complica las cosas. El Doctor Caligari mucho me temo que no tiene información privilegiada al respecto, pero intentará sintetizar toda la que hay intentando diferenciar los datos más o menos fiables con los que parecen mera especulación.

Leer más »

Die Kleine Veronika (1929) de Robert Land

Robert Land es uno de esos muchísimos cineastas que han permanecido en el más absoluto olvido durante décadas y por los cuales festivales como Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone o Il Cinema Ritrovato de Bolonia justifican plenamente su existencia, ya que fue gracias a una retrospectiva que le dedicó Bolonia hace unos pocos años que Land se dio a conocer entre muchos cinéfilos. Poco sabemos de él más allá de que inició su carrera en Austria (convirtiéndole por tanto en uno de los pocos cineastas mudos de renombre de dicho país), que luego en el sonoro continuó en Alemania y que murió en la II Guerra Mundial. Pero a cambio tenemos sus filmes como inigualable legado personal.

Die Kleine Veronika (1929), la última obra de su periodo austríaco, es una bellísima película que narra la pérdida de la inocencia de su protagonista Veronika, interpretada por la actriz y modelo húngara Käthe von Nagy, algo crecidita para el personaje si bien en aquella época se toleraban más estas incongruencias. Veronika es una jovencita criada en un pueblo del Tirol en el seno de una familia humilde y cuya tía, que lleva años viviendo en Viena y ganando mucho dinero de forma misteriosa, le invita para que pueda hacer la confirmación. Veronika viaja ilusionada a la gran ciudad, donde su tía hará todo lo posible por preservar su inocencia escondiéndole la triste realidad: que se gana la vida como prostituta.

Leer más »

The Whole Dam Family and the Dam Dog (1905) de Edwin S. Porter

Como ya les hemos comentado anteriormente por estos lares, en la era primitiva cualquier fuente de inspiración era válida para dar forma a un cortometraje de cine: ya fueran cómicscanciones, personajes célebres de la época, o cuadros e ilustraciones (busquen aquí la referencia a los «tableaux vivants»). En este caso, si ven The Whole Dam Family and the Dam Dog (1905) de Edwin S. Porter sin contexto quizá no le vean la gracia a esta familia que se nos presenta uno a uno para luego dar pie a un sencillo número cómico en que el perro estropea una comida familiar. ¿Por qué mostrarnos en un primer plano a cada miembro para luego simplemente crear un gag genérico?

El origen de este cortometraje está en una canción especialmente popular de la época publicada por George Tottsen Smith y Harry von Tilzer 1905 de idéntico título que se hizo célebre por algo tan tonto como por el hecho de hacer un juego de palabras con un término malsonante de la época («damn»), utilizándolo como apellido de los miembros de esa familia. Era pues un tema conocido por la gracieta de usar una palabra tabú, ni más ni menos. Y esta cosa tan anecdótica dio pie a una serie de cortos de la época como el que los mostramos que no hacían más que capitalizar esa pequeña moda que generó la canción de marras. De ahí que el corto se base en mostrarnos uno a uno a los miembros de la familia Dam, porque era una forma de apoyarse en la letra de esta canción que la gente conocía a modo de gancho.