La semana pasada les comentamos los casos de algunas celebridades que utilizaron el cine para potenciar su fama, llevando a la pantalla los sórdidos acontecimientos que les dieron a conocer por todo el país e incluso protagonizando esas películas ellos mismos. En una época previa a la televisión, es comprensible la fascinación que sentía el público por ver a esos famosos en la gran pantalla representando además los hechos de su vida personal – otro asunto es hasta qué punto eran éticas este tipo de películas pero, como sucede también hoy día, el éxito comercial no suele estar vinculado a aspectos éticos.
Hoy mencionaremos otros casos menos sórdidos, en concreto personalidades que decidieron utilizar el cine como medio de publicitarse a sí mismos.
El primer caso es el de William J. Burns, quien a principios del siglo XX era uno de los detectives más reputados del país y se le conocía como el Sherlock Holmes americano, por lo que a un avispado productor se le ocurrió que sería un gran reclamo comercial filmar alguno de sus casos contando con éste como protagonista: The Exposure of the Land Swindlers (1913), The $ 5.000.000 Counterfeiting Plot (1914) – donde incluso aparecía al final junto a Arthur Conan Doyle, quien le felicitaba por sus éxitos enfatizando así su apodo – o The Deep Purple (1920).

Leer más »