Si hay un artista de slapstick terriblemente infravalorado a reivindicar, ése es Charley Chase. Aunque en un futuro le dedicaremos una entrada como se merece, de momento decir simplemente que era un cómico que estuvo deambulando por varios estudios probando suerte como actor y director hasta que a mediados-finales de los años 20 consiguió cierto éxito protagonizando una serie de cortometrajes para el estudio de Hal Roach. Su personaje, a diferencia de la mayoría de artistas slapstick, era un atractivo galán que se veía inmerso en situaciones absurdas de las que intentaba salir con la mayor dignidad posible. El film que nos ocupa hoy, dirigido por Leo McCarey (realizador de muchos de los primeros cortos de Laurel y Hardy que luego empezó una exitosa carrera dirigiendo películas de prestigio) es uno de los mayores exponentes de su estilo y de los más adecuados para introducirse en su mundo.
Categoría: Reseñas de películas
Esposas Frívolas (1922) de Erich von Stroheim
Pioneros de la animación: Gertie the Dinosaur (1914) de Winsor McCay
El cortometraje Gertie the Dinosaur es una de las obras clave en los inicios del cine animado. No sólo se trata de un film muy conseguido técnicamente para una época en que la animación cinematográfica todavía estaba en una fase muy primitiva, sino que además tiene algunos aspectos muy curiosos que ponen de relieve la forma como se entendía el cine en sus orígenes.
El creador de este simpático personaje es el dibujante Winsor McCay, quien desempeñaba trabajos muy diversos como diseñar carteles, crear tiras cómicas para diarios o actuar en los clásicos números de vodevil consistentes en caricaturizar a personas del público en vivo. No tardó en interesarse por las posibilidades de la animación cinematográfica y tras un par de cortometrajes que le sirvieron para hacerse con el medio, sorprendió a todos con la ingeniosa Gertie the Dinosaur.
The Kleptomaniac (1905) de Edwin S. Porter
Hoy les ofrecemos una de las películas más destacadas del cine primitivo norteamericano realizada por Edwin S. Porter, director de la famosa Asalto y Robo de un Tren (1903).
Die Frau, Nach Der Man Sich Sehnt (1929) de Curtis Bernhardt
Die Frau, Nach Der Man Sich Sehnt (que se podría traducir como «La mujer que uno anhela») es un film que destaca básicamente por ser el primer gran papel de Marlene Dietrich, poco antes de saltar al estrellato internacional de mano de Josef von Stenberg con El Ángel Azul (1930). Pero aún así está lejos de ser una película que sólo merezca ser recordada por esta circunstancia.
Frankenstein (1910) de J. Searle Dawley
Durante décadas se consideró como desaparecida la primera versión cinematográfica del Frankenstein de Mary Shelley, hasta que se supo que un coleccionista privado poseía una copia que desconocía que fuera la única en el mundo. A partir de aquí el film pudo ver por fin la luz en los años 90 y se comercializó en DVD, hasta el día de hoy en que ha pasado a ser de dominio público (por ello, pueden descargarlo legalmente en el siguiente link, aunque a no muy buena calidad).
Grandma’s Reading Glass (1900) de George Albert Smith
Volvamos al cine de los orígenes, en esta ocasión de la mano de un viejo conocido, el británico George Albert Smith, uno de los pioneros del medio.
El cortometraje que hemos seleccionado hoy, Grandma’s Reading Glass (1900), tiene como aliciente especial el ser uno de los primeros ejemplos que se conoce de uso del primer plano en la historia del cine. Conviene recordar que en los inicios del cine no existía la escala de planos, todo se filmaba en planos generales entendiendo el cine como una prolongación del teatro, donde por tanto debíamos ver siempre todo el escenario y los personajes moviéndose ante nosotros.
La Pobre Niña Rica [The Poor Little Rich Girl] (1917) de Maurice Tourneur
La Pobre Niña Rica es una de las numerosas películas que realizó la actriz Mary Pickford encarnando un papel infantil. En el año en que se realizó, 1917, Pickford ya era una actriz muy popular entre el público con sus personajes cándidos e inocentes, que se desmarcaban por completo de la auténtica Pickford, una astuta mujer de negocios que supo administrar a la perfección su carrera.
Esta película narra la típica historia sobre una chica rica (Gwendolyn) que tiene todos los lujos y comodidades que podría desear pero se siente desdichada al no recibir ninguna atención por parte de sus padres ni tener amigos con quien jugar. La premisa algo tópica bordea entre la comedia y el drama, y en la primera parte del film no destaca especialmente más allá de la interpretación de Pickford. La película rebosa por otro lado una inocencia y encanto que con el paso del tiempo se perderían para siempre en el cine: resulta inimaginable hoy día que el público pudiera aceptar a una actriz de 25 años interpretando a una niña de 11 años, y que además ésta saliera airosa no haciendo el ridículo.
Admiral Cigarette (1897)
Hoy rescatamos este breve cortometraje de cine de los orígenes que tiene como aliciente el ser uno de los primeros films publicitarios que se conoce. Desde los inicios del cine siempre se ha tenido muy presente su potencial para publicitar productos, pero pocos tienen el encanto naif de este cortometraje producido por la factoría Edison.
The White Shadow (1923) de Graham Cutts
Si el difunto director Graham Cutts pudiera ver desde donde quiera que esté el regocijo con que se recibió el reciente descubrimiento de unos rollos de su película The White Shadow, se llevaría en primer lugar toda una alegría. Pero más adelante se decepcionaría al darse cuenta de que lo que los cinéfilos han celebrado no es el descubrimiento de un film suyo, sino el de una obra que se creía desaparecida en que colaboró Alfred Hitchcock.
Y aquí está el mayor peligro a la hora de encarar The White Shadow: verla como una película de Hitchcock e incluso atribuirle a él parte de la autoría de la misma pese a que no era el director. Es cierto que colaboró muy activamente en su producción y que de hecho desempeñó varias tareas (escribió el guión, diseñó los decorados y fue ayudante de dirección), pero no hay que caer en la trampa de buscar su estilo en una película que ni siquiera es suya. Es cierto que tiene el aliciente ser el único ejemplo que tenemos hoy día de los films en que Hitchcock colaboró antes de pasarse a la realización, pero no hay que buscar más allá de eso.
La mala noticia es por tanto que The White Shadow no es un film de Hitchcock. A cambio la buena noticia es que The White Shadow es un film notable que se sostiene por sí solo.




