Tiempo atrás les hablamos de un importantísimo corto de cine de los orígenes, Grandma’s Reading Glass (1900), que introducía el concepto de primer plano mediante la excusa de una lupa que permitía ver los objetos de cerca. El film que les proponemos hoy juega con una idea muy parecida pero ofreciendo, eso sí, un contenido mucho más erótico.
Categoría: Reseñas de películas
The Candle and the Moth [Evangeliemandens Liv] (1915) de Holger-Madsen
The Candle and the Moth es una de las principales películas del danés Valdemar Psilander. En los años 10 ésta era con diferencia el actor más importante de los países escandinavos, que a su vez constituían uno de los principales centros de producción cinematográfica de aquel momento. Por tanto ante todo cabe entender que la película se basa en el poder de atracción de su principal estrella. De hecho, al tratarse de una época en que la figura del actor-estrella aún era relativamente nueva, el film consta de un curioso prólogo en que vemos a Psilander preparándose para su papel: un plano del actor sentando leyendo el guión mientras se ven en sobreimpresiones imágenes del personaje que va a interpretar. Un momento maravillosamente naif y lleno de encanto.

La Photographie Électrique à Distance (1908) de Georges Méliès
Hoy me apetecía compartir algún vídeo de Méliès, y rebuscando entre los cientos de candidatos posibles me he decantado por uno que no es de los más recordados ni vistosos, pero que aún así creo que es muy interesante.
La Photographie Électrique à Distance se realizó en la época final de la carrera del mago del cine, cuando ésta empezaba a declinar. Teniendo en cuenta que por entonces ya había producido algunas de las películas más vistosas y llamativas de su época, dicho film puede parecer bastante modesto a su lado. En esta ocasión Méliès decidió utilizar los efectos especiales de forma más contenida no tanto para evocar un mundo fantástico como para mostrar una premisa de ciencia ficción basada en un invento imaginativo que por entonces no existía: una pantalla gigante que capturaba imágenes en movimiento al instante de grabarse.
El Hijo de la Pradera [Tumbleweeds] (1925) de King Baggot y William S. Hart
William S. Hart fue una de las estrellas más grandes de la era muda del cine. De todos los protagonistas de westerns que poblaron las pantallas en esos años, Hart había acabado siendo el más destacado de todos y el que mejor encarnó la figura del cowboy cinematográfico hasta la llegada de John Wayne.
Too Much Johnson (1938) de Orson Welles
Como supondrán, dentro del apasionante universo del cine mudo no suele haber muchas noticias. No obstante, a veces seguimos llevándonos algunas sorpresas agradables, como el film de Hitchcock que comentamos el año pasado o, en el caso que nos ocupa, el descubrimiento de Too Much Johnson de Orson Welles.
De entrada hay que decir que no puede juzgarse Too Much Johnson como una obra autónoma ya que nunca se filmó como tal. Obviamente tiene el gran aliciente de ser la primera película que dirigió Welles en su carrera (si no contamos un cortometraje experimental que hizo como mero divertimento). Pero no hay que perder de vista que se concibió en la época en que Welles se encargaba del Mercury Theater, es decir antes de haberse hecho conocido por su emisión radiofónica de La Guerra de los Mundos y, por supuesto, antes de plantearse dar el salto al cine. Con esto quiero remarcar que resulta lógica toda la expectación que ha generado hoy día, porque es la primera película de uno de los más grandes directores de la historia del cine, pero en su momento ninguno de sus participantes podía imaginar que este metraje sería motivo de noticia 70 años después, paseándose por festivales de cine y filmotecas de todo el mundo. Too Much Johnson era una parte de un todo y su creador jamás lo vio como su debut cinematográfico.
Y El Mundo Marcha [The Crowd] (1928) de King Vidor
Y El Mundo Marcha es indudablemente una de las más grandes películas del cine mudo americano. Sólo por este film y El Gran Desfile (1925), el nombre de King Vidor debería estar presente entre los cineastas más destacados de la era silente de Hollywood.
El proyecto surgió a partir de una idea del propio Vidor, quien acababa de tener un éxito inmenso con la ya mencionada El Gran Desfile. Tras ese film, el inquieto director pensó que sería una buena idea desmarcarse de esa gran producción ambientada en la I Guerra Mundial con una película que tuviera un estilo prácticamente opuesto, es decir, una obra más intimista y sencilla. Si El Gran Desfile era la historia emocionante de un combatiente en la guerra, su siguiente película sería en cambio la de una persona normal y corriente a la que no le pasa nada excepcional en la vida. Esto puede parecer superfluo visto hoy día, cuando hemos visto muchos films realistas que han partido de una base similar, pero en una producción de Hollywood de los años 20 era algo innovador.
La Rana [Le Grenouille] (1908) de Segundo de Chomón
Hacía mucho que no poníamos por aquí otro cortometraje del genial Segundo de Chomón, y buscando entre todos los existentes me topé con éste que no conocía y que me pareció tan delirante (incluso para sus estándares) que no me he resistido a compartirlo.
Algol, la Tragedia del Poder [Algol – Tragödie der Macht] (1920) de Hans Werckmeister
A veces uno tiene la tentación de creer que cierta época o movimiento cinematográfico ya no le puede deparar más novedades, que aunque siempre quedarán más películas por descubrir, difícilmente encontrará una especialmente sorprendente. Y entonces, cuando uno ya se ha habituado a esa idea, de repente alguien descubre un film que se había dado por perdido desde hacía décadas y que te descoloca por completo.
Eso es lo que ha sucedido con Algol, la Tragedia del Poder (1920), una obra que se suponía perdida y volvió a emerger a la luz pública más de medio siglo después de su primer estreno.
¡Ay, Mi Madre! [For Heaven’s Sake] (1926) de Sam Taylor
¿Qué mejor forma de empezar el año que con una buena película de slapstick? Y de entre todas las posibilidades a escoger nos hemos decantado por este film bastante olvidado del (también algo olvidado en ciertos sectores) genial Harold Lloyd.
¡Ay Mi Madre! (éste es uno de esos casos en que me da reparo utilizar la traducción del título original) forma parte de los largometrajes menores de Harold Lloyd, y más cuando se encuentra entre dos obras fundamentales de su carrera como El Estudiante Novato (1925) y El Hermanito (1927). De hecho el propio Lloyd no quedó muy satisfecho con el resultado final del presente film y le tentó archivarlo deteniendo su estreno. Por suerte para él y para todos nosotros no lo hizo, ya que es una comedia muy divertida que acabó siendo uno de los mayores éxitos de taquilla de su carrera.
The Night Before Christmas (1905) de Edwin S. Porter
Acabamos el año con una pequeña concesión a estas fechas ofreciéndoles la primera versión cinematográfica que se conoce del poema de Clement Clarke Moore «Twas the Night Before Christmas».



